{"id":3115987,"date":"2002-08-01T00:00:47","date_gmt":"2002-08-01T04:00:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/la-paz-de-mi-padre\/"},"modified":"2002-08-01T00:00:47","modified_gmt":"2002-08-01T04:00:47","slug":"la-paz-de-mi-padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/es\/la-paz-de-mi-padre\/","title":{"rendered":"La paz de mi padre"},"content":{"rendered":"<p>Soy miembro de la generaci\u00f3n del baby boom, nacida despu\u00e9s de que los soldados y las chicas regresaran de la Segunda Guerra Mundial y se instalaran en la prosperidad y la paz civil. Crec\u00ed sabiendo que solo hab\u00eda una guerra, la Segunda Guerra Mundial. Era \u201cLa Guerra\u00bb de la que o\u00edamos hablar en las reuniones familiares, que record\u00e1bamos en el D\u00eda de los Ca\u00eddos, que ve\u00edamos representada en la televisi\u00f3n y a la que jug\u00e1bamos en el arenero. Era una \u201cguerra para acabar con todas las guerras\u00bb, pero no lo hizo.   <\/p>\n<p>Al crecer en los suburbios a finales de la d\u00e9cada de 1950 y principios de la de 1960, no tuve una comprensi\u00f3n personal de la guerra hasta el a\u00f1o en que cumpl\u00ed cinco a\u00f1os. A mi padre, Richard Mello, entonces profesor de arte, le concedieron un a\u00f1o sab\u00e1tico. Con los fondos y el tiempo que le dieron, decidi\u00f3 estudiar c\u00f3mo se ense\u00f1aba el arte en las escuelas del extranjero.  <\/p>\n<p>Viajamos en familia a Italia y nos instalamos en un peque\u00f1o pueblo a las afueras de Verona, donde los familiares de mi padre hab\u00edan vivido durante incontables generaciones. Aqu\u00ed, mis padres nos dejaron al cuidado de Rosetta y Luigi, nuestros primos adultos, mientras ellos se iban a explorar por su cuenta. <\/p>\n<p>Vivir en esta granja era como retroceder en el tiempo. Mi primo Luigi todav\u00eda araba sus campos con bueyes, y Rosetta lavaba la ropa a mano en las pilas comunales del pueblo, cerca del r\u00edo. Yo estaba aprendiendo italiano r\u00e1pidamente, y antes de que pasara un mes, me comunicaba en un extra\u00f1o dialecto de ingl\u00e9s mezclado con el dialecto romano del pueblo, y entend\u00eda mucho m\u00e1s de lo que pod\u00eda expresar.  <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la cena y de terminar el trabajo del d\u00eda, los vecinos, amigos y familiares se reun\u00edan alrededor de la mesa de la cocina para hablar. Fue entonces cuando o\u00ed hablar de \u201cLa Guerra\u00bb. Estas historias no eran sobre el triunfo y la victoria, ni eran reminiscencias nost\u00e1lgicas de la comida racionada y las campa\u00f1as de recogida de caucho, como en Estados Unidos. Estos recuerdos estaban llenos de miedo, terror, ira y tristeza. O\u00ed hablar de c\u00f3mo los ej\u00e9rcitos marchaban de un lado a otro por la ciudad tomando lo que quer\u00edan. Mis primos hablaban de la violaci\u00f3n de la tierra y de su gente, y a mi manera infantil empec\u00e9 a comprender que en la guerra no existe la victoria real, que los que sobreviven tienen la horrible y dif\u00edcil tarea de recoger los pedazos, enterrar a los muertos y construir de nuevo.     <\/p>\n<p>Nuestra familia regres\u00f3 a Estados Unidos, y a medida que crec\u00eda, acab\u00e9 escuchando m\u00e1s historias de guerra, esta vez desde la perspectiva de mi padre. Supe que mi padre estaba desesperado por alistarse despu\u00e9s de la devastaci\u00f3n de Pearl Harbor, pero en la oficina de reclutamiento lo declararon \u201clegalmente ciego\u00bb a causa de una catarata cong\u00e9nita, lo calificaron como \u201c4F\u00bb, le dijeron que el ej\u00e9rcito no lo quer\u00eda y lo despidieron sumariamente. <\/p>\n<p>No era la primera vez que su vista era una barrera. Al principio de su carrera escolar, los profesores lo tacharon de \u201clento\u00bb y \u201cest\u00fapido\u00bb. Afortunadamente, a un profesor observador se le ocurri\u00f3 revisarle los ojos, y a mi padre, que ahora es artista de profesi\u00f3n, cuyo mundo est\u00e1 arraigado en las im\u00e1genes, le dieron un par de gafas. De repente, el mundo se enfoc\u00f3. Su \u201cproblema de aprendizaje\u00bb desapareci\u00f3.    <\/p>\n<p>A pesar de su \u201cmal ojo\u00bb, sigui\u00f3 intentando alistarse hasta que, finalmente, como cuenta mi padre, \u201cal ej\u00e9rcito no le importaba a qui\u00e9n cog\u00edan con tal de que fueras un cuerpo caliente\u00bb. Solicit\u00f3 el ingreso inmediato, lo enviaron al entrenamiento b\u00e1sico y luego lo embarcaron a Italia como parte del ej\u00e9rcito de ocupaci\u00f3n. El barco de transporte atrac\u00f3 en el puerto de Livorno. Desde all\u00ed, las tropas fueron enviadas a Pisa, sede de la famosa torre inclinada, y tan pronto como tuvieron permiso, mi padre y sus compinches se dirigieron a la ciudad.   <\/p>\n<p>En 1946, la ciudad qued\u00f3 diezmada por los repetidos bombardeos y el fuego de artiller\u00eda. Su bas\u00edlica y su abad\u00eda quedaron reducidas a escombros, y los grandes frescos que hab\u00edan formado parte de sus paredes de yeso se hab\u00edan desintegrado en peque\u00f1as astillas del tama\u00f1o de un guisante. Abri\u00e9ndose paso a trav\u00e9s de esta destrucci\u00f3n, llegaron a la torre de Pisa, momento en el que, seg\u00fan cuenta mi padre con una sonrisa ir\u00f3nica, corrieron hasta la cima.  <\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, dejando atr\u00e1s la devastaci\u00f3n de Pisa, la compa\u00f1\u00eda fue trasladada en cami\u00f3n a Florencia, la ciudad de la revelaci\u00f3n de mi padre. Las calles estaban vac\u00edas. No hab\u00eda tr\u00e1fico de veh\u00edculos y la poblaci\u00f3n hab\u00eda huido, por lo que mi padre tuvo una vista ininterrumpida, casi privada, de las obras maestras de la ciudad, como la Catedral, el Museo de los Uffizi, la Torre de Giotto y el Palacio Pitti. Conoci\u00f3 en persona las obras de Miguel \u00c1ngel y Leonardo. Recorri\u00f3 las estribaciones y contempl\u00f3 el eterno paisaje de Dante. Hab\u00eda llegado al para\u00edso de un artista en un momento en que el mundo estaba experimentando el infierno. Su visi\u00f3n se elev\u00f3 y el ojo de su mente se expandi\u00f3. Se transform\u00f3 por una pasi\u00f3n por la creaci\u00f3n y el dise\u00f1o.       <\/p>\n<p>Una vez terminado su per\u00edodo de servicio, lo enviaron de vuelta a casa, pero jur\u00f3 que volver\u00eda alg\u00fan d\u00eda. La magnificencia y la grandeza de Florencia se quedaron con \u00e9l. La guerra que oprimi\u00f3 a incontables millones hab\u00eda, de este modo, liberado a mi padre. Adem\u00e1s, algunos pol\u00edticos con visi\u00f3n de futuro se hab\u00edan tomado la frase \u201clos hombres no estudiar\u00e1n m\u00e1s la guerra\u00bb lo suficientemente en serio como para enviar a una generaci\u00f3n de soldados a la universidad. La ley GI dio a miles de veteranos la oportunidad de estudiar, y mi padre utiliz\u00f3 su dinero para asistir a la Museum School de la Universidad de Tufts. Finalmente se gradu\u00f3, se convirti\u00f3 en artista, se cas\u00f3 con mi madre y nos engendr\u00f3 a mi hermana y a m\u00ed.     <\/p>\n<p>La obra de arte de mi padre, con sus fuertes im\u00e1genes, estaba entretejida en el mundo cotidiano de mi familia. D\u00e1bamos por sentado el olor a pintura al \u00f3leo que impregnaba la casa, y las largas horas de silencio en las que mi padre desaparec\u00eda en su estudio, con solo una radio de transistores como compa\u00f1\u00eda. Cuando mis amigos contaban que sus padres se peleaban por d\u00f3nde poner el nuevo columpio, yo les respond\u00eda con una descripci\u00f3n de la discusi\u00f3n de mis padres sobre d\u00f3nde y c\u00f3mo colgar un cuadro. Cuando otras familias hac\u00edan excursiones de acampada, nosotros \u00edbamos a los museos. Al menos una vez al mes hac\u00edamos el largo viaje a Nueva York para ver una nueva exposici\u00f3n de Picasso o una inauguraci\u00f3n de Pollack. A trav\u00e9s de innumerables galer\u00edas de impresionistas y modernistas segu\u00edamos a mi padre, observ\u00e1ndole observar las obras de arte. Nunca hablaba mucho en casa, y en el museo era a\u00fan m\u00e1s reservado. Llegamos a considerar los museos como espacios sagrados.       <\/p>\n<p>A veces, uno de nosotros era lo suficientemente valiente como para romper el silencio sagrado y preguntar: \u201cPap\u00e1, \u00bfqu\u00e9 se supone que es eso?\u00bb. Sus respuestas perennes eran: \u201c\u00bfQu\u00e9 te parece a ti?\u00bb, \u201c\u00bfQu\u00e9 ves?\u00bb y \u201c\u00bfQu\u00e9 sientes al respecto?\u00bb. <\/p>\n<p>Siempre se nos animaba a interpretar por nosotros mismos: a construir nuestra propia comprensi\u00f3n, nuestra propia visi\u00f3n emocional y art\u00edstica. Por supuesto, esto era frustrante cuando era ni\u00f1a. No fue hasta que crec\u00ed que empec\u00e9 a apreciar realmente las lecciones que mi padre nos ense\u00f1\u00f3 durante esas tardes de s\u00e1bado deambulando por las galer\u00edas. Hasta el d\u00eda de hoy, su voz permanece dentro de mi cabeza, dici\u00e9ndome: \u201c\u00a1Mira! \u00a1Ve! \u00a1Siente! \u00a1Conoce! \u00a1Imagina! \u00a1S\u00e9!\u00bb. Ahora s\u00e9 por qu\u00e9 se le consideraba un profesor tan extraordinario: animaba a sus alumnos a conocerse y valorarse a s\u00ed mismos como seres humanos creativos y viables. \u00c9l modelaba lo que predicaba, pintando pacientemente, tratando de conseguir que \u201ceso\u00bb fuera perfecto y correcto.     <\/p>\n<p>No hab\u00eda pensado en nada de esto en mucho tiempo cuando los recuerdos volvieron a m\u00ed el 11 de septiembre. Una vez m\u00e1s me enfrent\u00e9 a la guerra a nivel personal cuando las torres de Nueva York se derrumbaron junto al r\u00edo Hudson. Las historias de Florencia de mi padre y los recuerdos de los dolorosos relatos de Rosetta y Luigi pasaron por mi mente. Mientras estaba sentada en mi oficina tratando de controlar mis propias emociones y tratando desesperadamente de averiguar qu\u00e9 les dir\u00eda a mis alumnos de la tarde, me di cuenta de que necesitaba hablar con alguien con historia: un superviviente, alguien mayor, un pacificador que pudiera poner estos eventos en contexto. As\u00ed que llam\u00e9 a mi padre.    <\/p>\n<p>Mi padre vive ahora la mitad de cada a\u00f1o en Italia, habiendo alcanzado ese sue\u00f1o que se form\u00f3 hace mucho tiempo cuando era un joven soldado. Se ha retirado a las colinas de Chianti para pintar a tiempo completo. Aparte de sus viajes anuales a casa para estar con la familia, especialmente con los nietos, pasa la mayor parte de su tiempo creando im\u00e1genes de la campi\u00f1a toscana. Mi padre tambi\u00e9n hace aceite de oliva y un poco de vino. Cada ma\u00f1ana come pan toscano fresco untado con miel de la abad\u00eda local, hecha por abejas cuyo linaje se remonta al siglo XVI. El mundo de mi padre me da una perspectiva m\u00e1s amplia de las cosas, ya que es m\u00e1s atemporal y consagrado que el m\u00edo.     <\/p>\n<p>Lo llam\u00e9 por tel\u00e9fono despu\u00e9s de un intento fallido de comunicarme con mi hermana en Brooklyn; toda la ciudad de Nueva York parec\u00eda haber sido aislada del resto del mundo. Necesitaba o\u00edr su voz, necesitaba decirle que lo quer\u00eda. Tambi\u00e9n necesitaba su gu\u00eda, ya que es el mejor profesor que he conocido. Quer\u00eda saber c\u00f3mo era posible, en tiempos de crisis, no perderse en la agon\u00eda del mundo que te rodea. \u00bfCu\u00e1l era el secreto para sobrevivir a los tiempos dif\u00edciles?    <\/p>\n<p>En realidad, no ten\u00eda una respuesta a mis preguntas; su respuesta fue m\u00e1s bien un encogimiento de hombros c\u00f3smico: \u201cSimplemente si\u00e9ntate tranquilo, mantente a salvo, se resolver\u00e1 solo, as\u00ed es como va el mundo\u00bb. Por alguna raz\u00f3n, esta visi\u00f3n pr\u00e1ctica y fatalista me calm\u00f3. <\/p>\n<p>Mientras la televisi\u00f3n mostraba im\u00e1genes de las Torres Gemelas implosionando, rec\u00e9 para que mi familia en Nueva York estuviera a salvo, y me dej\u00e9 llevar por la memoria, recordando un viaje que mi padre y yo hab\u00edamos hecho a Pisa juntos hace dos a\u00f1os. Regresamos al puerto donde mi padre hab\u00eda desembarcado cuando era un joven soldado y caminamos por el palacio, ahora reconstruido a su antigua gloria. Por supuesto, tambi\u00e9n fuimos al museo, caminando en silencio en su aire sagrado. En una de las galer\u00edas hab\u00eda un gran y elaborado fresco. Originalmente titulado \u201cEl cielo y el infierno\u00bb, hab\u00eda sido restaurado minuciosamente, devuelto a la vida de entre los escombros bombardeados.    <\/p>\n<p>Las fotograf\u00edas del proceso de restauraci\u00f3n cubr\u00edan una pared entera. Con pinzas, palillos de dientes, lupas y peque\u00f1os pinceles, artistas y artesanos hab\u00edan recogido los pedazos de arte aplastado por la guerra, trozo a trozo, y los hab\u00edan pegado de nuevo en las paredes reconstruidas. El trabajo hab\u00eda llevado d\u00e9cadas, y ahora, si no fuera por el ensayo fotogr\u00e1fico, uno nunca habr\u00eda sabido que una bomba hab\u00eda destruido la pintura, o que las antiguas paredes que la sosten\u00edan hab\u00edan sido da\u00f1adas.  <\/p>\n<p>Me qued\u00e9 de pie en esa galer\u00eda, observando a mi padre mirando el mural que una vez hab\u00eda escalado cuando era una pila de escombros. Su t\u00edtulo era \u201cEl Infierno\u00bb. Diablos amenazantes y \u00e1ngeles vengadores bailaban alrededor de nuestras cabezas; hombres y mujeres gritaban de agon\u00eda y sufr\u00edan torturas de la m\u00e1s vil especie. Era una advertencia medieval de lo que los humanos pueden perpetrar contra s\u00ed mismos. El artista hab\u00eda dado a las generaciones sucesivas una visi\u00f3n de un d\u00eda del juicio final medieval espantoso y a la vez emocionante. Me pareci\u00f3 ir\u00f3nico que esta imagen, una del Armaged\u00f3n definitivo, fuera destruida por los ej\u00e9rcitos m\u00e1s destructivos del mundo y luego rescatada por los artistas m\u00e1s pacientes del mundo. Pero, despu\u00e9s de todo, como mi padre me hab\u00eda demostrado, eso es lo que hacen los artistas.      <\/p>\n<p>Para eso sirve el arte: para reflejar nuestra propia experiencia, anim\u00e1ndonos a expandir nuestro universo; y para desafiar nuestras percepciones, de modo que nos veamos obligados a profundizar en nuestras propias creencias y verlas desde una nueva perspectiva: para perseverar; para \u00a1Mirar! \u00a1Ver! \u00a1Sentir! \u00a1Conocer! \u00a1Imaginar! \u00a1Ser!     <\/p>\n<p>Rodeada de las im\u00e1genes de este antiguo infierno, tambi\u00e9n pens\u00e9 en el nuestro moderno: en el hambre, la falta de vivienda, la pobreza y la opresi\u00f3n. Los tiempos no hab\u00edan cambiado mucho, al menos en t\u00e9rminos de sufrimiento humano, desde que se cre\u00f3 el fresco por primera vez. Y empec\u00e9 a entender por qu\u00e9 mi padre eligi\u00f3 pintar las cosas de este mundo que son eternas, como los antiguos olivos, las vides, las colinas etruscas, los cimientos de roca, las fortalezas y las murallas, todo lo cual ha sobrevivido a numerosas guerras, hambrunas, terremotos, sequ\u00edas e inundaciones.  <\/p>\n<p>Busca cosas que duren, que sean fuertes e intensas, o cosas que se renueven eternamente sin importar qui\u00e9n est\u00e9 en el poder o cuya cara est\u00e9 acu\u00f1ada en la moneda. Abraza la vida plena e intensamente, ense\u00f1ando y conectando con los que le rodean, pintando los rostros e im\u00e1genes que le son queridos, celebrando la vida del paisaje, reconociendo el poder de la tierra y el cielo. Al igual que los artesanos que reconstruyeron los frescos de Pisa, explora la vida a trav\u00e9s de su pincel y su pluma, en peque\u00f1as etapas, trabajando \u00edntima y minuciosamente en un tema infinito.  <\/p>\n<p>Estoy profundamente agradecida por mi padre y su visi\u00f3n del mundo, especialmente en este a\u00f1o en que la agitaci\u00f3n global, la guerra y el odio se han acercado cada vez m\u00e1s a mi hogar. Ahora veo claramente que lo que necesitamos son m\u00e1s profesores como \u00e9l. Necesitamos su paz y su visi\u00f3n y el coraje para recordar lo que es la \u201cguerra real\u00bb, que no puede ser ignorada, y que causar\u00e1 una destrucci\u00f3n real.  <\/p>\n<p>Porque no podemos, como ni\u00f1os jugando, simplemente borrar las cosas que no nos gustan o ignorar a las personas que no queremos incluir. No podemos simplemente colgar una bandera en nuestra ventana y pensar que la crisis desaparecer\u00e1. No funciona as\u00ed. La paz funciona, en cambio, de la manera en que mi padre crea una pintura, pieza por pieza y poco a poco, paciente e intensa. Necesitamos respetar a los pacificadores, como mi padre, que nos ense\u00f1an que la supervivencia no se trata de destrucci\u00f3n, sino m\u00e1s bien de visi\u00f3n, de construir y sostener la vida y honrar las cosas que son eternas. La lecci\u00f3n de mi padre, si tenemos el valor de aprenderla, es que miremos dentro de nosotros mismos para ver, sentir, pensar, imaginar, y que nos mantengamos fuertes en la comprensi\u00f3n de que la pluma, el pincel y el coraz\u00f3n creativo son siempre m\u00e1s poderosos que la espada.     <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Soy miembro de la generaci\u00f3n del baby boom, nacida despu\u00e9s de que los soldados y las chicas regresaran de la&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":389,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[9799],"tags":[9779,10979,11504],"fpb_issue_category":[],"class_list":["post-3115987","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cronicas","tag-arte","tag-paz","tag-personalidades"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La paz de mi padre - 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