{"id":3116091,"date":"2002-04-01T00:00:51","date_gmt":"2002-04-01T05:00:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/una-familia-cuaquera-en-afganistan-1949-51\/"},"modified":"2002-04-01T00:00:51","modified_gmt":"2002-04-01T05:00:51","slug":"una-familia-cuaquera-en-afganistan-1949-51","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/es\/una-familia-cuaquera-en-afganistan-1949-51\/","title":{"rendered":"Una familia cu\u00e1quera en Afganist\u00e1n, 1949-51"},"content":{"rendered":"<p>En 1947, dos j\u00f3venes cu\u00e1queros buscaban una forma de hacer una contribuci\u00f3n pr\u00e1ctica a la paz mundial.<\/p>\n<p>Como muchos de nosotros hoy en d\u00eda, se hab\u00edan visto afectados por las guerras que les rodeaban. Eran federalistas mundiales y socialistas, apoyaban la Sociedad de Naciones y las cooperativas de consumo, estudiaban esperanto y fueron los primeros empleados del Experiment in International Living, pero quer\u00edan hacer m\u00e1s. <\/p>\n<p>Entonces, Rebecca y Osborne Cresson vieron este anuncio en <em>Friends Intelligencer<\/em>: \u201cEl Ministerio de Educaci\u00f3n de Afganist\u00e1n espera conseguir 31 profesores varones de los Estados Unidos para puestos en la ciudad capital de Kabul y en Kandahar, centro de la historia afgana y la cultura pushtu\u00bb. Cambi\u00f3 sus vidas y, en cierto grado, las de muchos otros. <\/p>\n<p>Afganist\u00e1n estaba abriendo sus fronteras, un giro m\u00e1s de la rueda en su antiguo conflicto por la modernizaci\u00f3n. Quer\u00eda profesores. A Osborne le encantaban las matem\u00e1ticas y pens\u00f3 que podr\u00eda ense\u00f1arlas. Rebecca era una ama de casa y artesana experta y pod\u00eda ense\u00f1ar en la escuela primaria y escribir sobre lo que ve\u00eda. Su hija, Wetherill (de ocho a\u00f1os), y su hijo, Os (de siete) estaban entusiasmados con la idea de conocer a personas cuyas vidas eran muy diferentes a las suyas. Aunque los Cresson no hablaban ninguno de los idiomas de Afganist\u00e1n, estaban convencidos de que el amor triunfar\u00eda, y as\u00ed fue durante los dos a\u00f1os que estuvieron en Afganist\u00e1n y los dos a\u00f1os en el vecino Ir\u00e1n.     <\/p>\n<p>Durante este tiempo conocieron gente de muchas maneras. Su casa estaba abierta a los estudiantes de Osborne pr\u00e1cticamente todas las tardes. Ten\u00edan relaciones muy estrechas con algunos sirvientes y conocieron a m\u00e1s afganos mientras caminaban por las calles de Kabul. Durante las vacaciones escolares, tomaban autobuses a rincones lejanos del pa\u00eds. Rebecca escribi\u00f3 diarios, cartas, art\u00edculos y cuentos, y Osborne tom\u00f3 fotograf\u00edas para registrar la cultura que les rodeaba.    <\/p>\n<p>Su experiencia nos muestra que podemos construir la paz yendo a personas que son diferentes a nosotros y viviendo cerca de ellas, comprometiendo nuestras vidas con la simple proposici\u00f3n de que la buena voluntad hacia los dem\u00e1s puede llevarnos a superar cualquier dificultad. Rebecca y Osborne abrieron sus corazones al pueblo afgano, y los afganos respondieron de la misma manera. Se espera que este ejemplo anime a otros a hacer lo mismo.  <\/p>\n<h3>Tres cartas de Rebecca saqao<\/h3>\n<p>Cuando el sol afgano brilla con el calor del mediod\u00eda, la puerta del recinto se abre y un aguador se retuerce con su abultada piel de oveja a la espalda. Saqao es muy viejo, con largos mechones blancos de pelo escaso que le crecen en la barbilla. Su cuerpo est\u00e1 doblado casi por completo bajo el peso de la bolsa. Se apoya pesadamente en un bast\u00f3n, con sus rasgos mongoles dibujados en l\u00edneas de tensi\u00f3n. Con la boca entreabierta y gotas de sudor corriendo por los pliegues de su rostro, camina lentamente hacia la cocina.    <\/p>\n<p>Saqao ha sido aguador desde que fue lo suficientemente fuerte como para llevar una piel peque\u00f1a. Su padre fue aguador antes que \u00e9l y su abuelo tambi\u00e9n. Hace generaciones, los antepasados de Saqao viv\u00edan en la parte centro-norte de Afganist\u00e1n. Los \u00faltimos dedos extendidos de las monta\u00f1as del Himalaya se elevaban altos y cubiertos de nieve entre ellos y su rey, que viv\u00eda en Kabul. Durante largos a\u00f1os de aislamiento, estas personas aprendieron a amar su libertad, a crecer fuertes e inteligentes para sobrevivir a los rigores de su existencia. Con el tiempo, se volvieron demasiado audaces y demasiado independientes. Cuando se rebelaron contra el rey, se envi\u00f3 un ej\u00e9rcito para saquear sus aldeas.      <\/p>\n<p>Los rebeldes del norte fueron derrotados y vencidos. Muchos hombres fueron llevados a Kabul en cautiverio, algunos para ser esclavos, otros para hacer las tareas m\u00e1s humildes. El transporte de agua, la construcci\u00f3n de carreteras y la limpieza de calles se convirtieron en sus trabajos. No hay ninguna ley ahora que impida a estas personas entrar en otras ocupaciones, pero la mayor\u00eda de los barrenderos, constructores de carreteras y aguadores todav\u00eda tienen los t\u00edpicos rostros mongoles planos, los p\u00f3mulos anchos, los ojos rasgados y las barbas escasas de sus antepasados. En contraste, los tenderos y los funcionarios del gobierno suelen tener rostros estrechos, rasgos aguile\u00f1os y grandes ojos redondos. La distinci\u00f3n de clase, definida por la apariencia facial y a\u00f1adida a la pobreza y la inercia de la desnutrici\u00f3n, ha mantenido a los descendientes de los norte\u00f1os en su humilde trabajo.     <\/p>\n<p>Saqao baja por el camino con su bolsa de agua vac\u00eda ondeando. Bajo el sol del mediod\u00eda, su turbante es tan blanco como su barba rala. Se detiene debajo de la ventana para saludar y sonre\u00edr, toc\u00e1ndose la frente y luego el coraz\u00f3n, cruzando los brazos sobre el pecho e inclin\u00e1ndose, una vez ante el <em>sahib<\/em> [el amo de la casa], una vez ante la <em>hawnum-sahib<\/em> [la ama de casa], y una vez ante los ni\u00f1os. La fiebre pal\u00fadica no est\u00e1 ardiendo hoy en su cuerpo delgado y lleno de nudos musculares, as\u00ed que no pide medicina. Su sonrisa se extiende de arruga en arruga a lo ancho de su rostro. Se gira y, con una \u00faltima reverencia baja, se aleja arrastrando los pies por la puerta para venir otro d\u00eda, como vendr\u00e1 su hijo cuando el viejo Saqao ya no pueda llevar la pesada piel de agua.     <\/p>\n<h3>A faizabad y de vuelta<\/h3>\n<p>[Salimos a visitar la parte noreste del pa\u00eds acompa\u00f1ados por un buen amigo, Ezmari, que era uno de los estudiantes de Osborne.] Todo comenz\u00f3 al t\u00edpico estilo afgano. Llevamos nuestro rollo de mantas, una peque\u00f1a maleta, <em>kosai<\/em> [abrigo de fieltro blanco] y una bolsa de pan y juguetes hasta la esquina donde la camioneta deb\u00eda recogernos. Esperamos y esperamos, y finalmente Ezmari vino a decir que el cami\u00f3n que esper\u00e1bamos que nos llevara hab\u00eda sido detenido por la polic\u00eda; presumiblemente para ahorrar gasolina, que es muy escasa en estos d\u00edas. Un cami\u00f3n del ej\u00e9rcito que iba a buscar una carga de arroz nos llevar\u00eda, pero su cabina no nos acomodar\u00eda a todos y Ezmari, Osborne y Os tendr\u00edan que viajar en la parte trasera. Cuando lleg\u00f3 a las doce (esper\u00e1bamos salir a las siete) los soldados y los pasajeros fueron amables, pero el conductor estaba molesto por tener a una mujer metida en su cabina, y ni siquiera les hablaba a los ni\u00f1os.    <\/p>\n<p>Ya estaba oscuro cuando llegamos a <em>Zehr-i-Shibar<\/em> (Bajo Shibar). Desde las pocas casas de t\u00e9 que componen el pueblo, la carretera serpentea directamente hacia el cielo, o eso parec\u00eda mientras beb\u00edamos t\u00e9 y com\u00edamos <em>nawn<\/em> [un pan integral en l\u00e1minas planas] y queso. Pod\u00edamos ver las luces de varios camiones que estaban subiendo por la carretera. Realmente parec\u00eda como si fueran directamente hacia el cielo, y cuando lo hicimos nosotros mismos, casi pod\u00edamos pensar que nosotros tambi\u00e9n, porque la carretera es bastante empinada; las curvas dobles en S, una tras otra, una y otra y otra vez interminablemente.   <\/p>\n<p>[M\u00e1s tarde, despu\u00e9s de una parada de descanso,] cuando llegamos al cami\u00f3n, estaba bien cerrado con llave, y el conductor sentado en una <em>chai hawna<\/em> [casa de t\u00e9] al otro lado del camino no hizo ning\u00fan movimiento para irse. Estaba sentado bebiendo t\u00e9 sin sombrero, abrigo ni zapatos. Ezmari se preocup\u00f3 y finalmente fue a verlo. En poco tiempo todos vinieron al cami\u00f3n, y nunca vieron un cambio as\u00ed. Todos se inclinaron y se arrastraron y el conductor incluso pregunt\u00f3 si est\u00e1bamos c\u00f3modos y quer\u00eda que Osborne y ambos ni\u00f1os viajaran delante, lo cual Osborne se neg\u00f3 a hacer porque el cambio se produjo cuando el conductor descubri\u00f3 que el padre de Ezmari es su superior [en el ej\u00e9rcito]. Eso<br \/>\nes muy t\u00edpico de este pa\u00eds donde la riqueza y la posici\u00f3n traen atenci\u00f3n y favor. A partir de entonces nuestro viaje fue m\u00e1s c\u00f3modo. No golpeamos tantos baches, y el conductor incluso me se\u00f1al\u00f3 lugares de inter\u00e9s y fue agradable con los ni\u00f1os. Pero no creo que pensara que hab\u00eda avanzado mucho en la correcci\u00f3n de una mala impresi\u00f3n, porque incluso Wetherill y Os fueron fr\u00edos con \u00e9l y prestaron su atenci\u00f3n a aquellos que hab\u00edan sido agradables al principio.        <\/p>\n<p>[Al d\u00eda siguiente, despu\u00e9s de haber conducido desde las 3 a.m.,] la hora del almuerzo fue a las 10 a.m. en un pueblecito de lo m\u00e1s atractivo. A lo largo de todo el lado izquierdo de la carretera hab\u00eda <em>chai hawnas<\/em>. Ten\u00edan porches abiertos cubiertos de alfombras, una estufa y un samovar en una esquina, \u00e1rboles que les daban sombra y un arroyo que gorgoteaba detr\u00e1s de ellos. Cruzamos el arroyo y nos sentamos en camas colocadas debajo de un \u00e1rbol de moras. No hab\u00eda tenedores en el pueblo, as\u00ed que por primera vez tuvimos que usar realmente nuestros dedos y descubrimos que pod\u00edamos entender el sistema con bastante facilidad, despu\u00e9s de que Osborne descubriera que estaba tratando de hacerlo al rev\u00e9s. Los ni\u00f1os chapotearon en el arroyo, y nos sentimos bastante renovados cuando continuamos.     <\/p>\n<p>[Temprano en el tercer d\u00eda] pudimos ver los \u00e1rboles de Khanabad en la base de una monta\u00f1a, y en poco tiempo estuvimos all\u00ed. Hay dos calles de bazares, calles estrechas sin pavimentar, excepto por un tramo que es ancho y est\u00e1 sombreado por \u00e1rboles y conduce al hotel. Una unidad de malaria de la ONU se hab\u00eda apoderado del hotel, pero un estudiante de la escuela francesa nos ayud\u00f3 a conseguir una habitaci\u00f3n con tres camas. Dormimos casi todo el d\u00eda mientras Ezmari visitaba a su primo, que es el gobernador de Khanabad.   <\/p>\n<p>[Al d\u00eda siguiente] el m\u00e9dico local, un hombre brillante, reflexivo y serio, nos entretuvo para el almuerzo con una suntuosa comida de delicioso <em>chilau<\/em> [arroz al vapor, servido con salsas], varios pasteles de carne y guisos, crema pastelera horneada en una capa delgada con nueces de pistacho picadas encima y abundante fruta. Solo unas horas m\u00e1s tarde fuimos invitados a la casa del gobernador para la cena. Est\u00e1 a dos millas del pueblo junto a un peque\u00f1o r\u00edo, y la mesa estaba puesta en una terraza debajo de unos \u00e1rboles. Hab\u00eda dos grandes jarrones de porcelana china con flores, tomates, pepinos y cebollas dispuestos art\u00edsticamente; obleas finas, fritas, del tama\u00f1o de un plato con espinacas y cebollino entre la masa fina como el papel; pollo a la parrilla; pasteles de carne; y una pasta hecha de harina de trigo, luego espolvoreada con az\u00facar. Las moras eran tan grandes y jugosas que ten\u00edan que comerse con tenedores. Las nectarinas y los albaricoques eran deliciosos, y supongo que los pepinos, que siempre sirven con fruta, tambi\u00e9n lo eran, pero de alguna manera no quer\u00eda pepino en ese momento.     <\/p>\n<p>Mientras est\u00e1bamos desayunando a la ma\u00f1ana siguiente, el gobernador telefone\u00f3 que saldr\u00edamos justo despu\u00e9s del desayuno para Taloqan, y desde all\u00ed podr\u00edamos decidir qu\u00e9 hacer. Eran las diez cuando o\u00edmos un motor, y all\u00ed estaba nuestra camioneta, un asunto alegremente pintado y jadeante con una corona de humanidad con turbante montada en la parte superior de la cabina. Yo me sub\u00ed delante mientras Osborne, Ezmari y los ni\u00f1os terminaron encima. Una familia se qued\u00f3 abajo cuando se recogi\u00f3 una gran carga de ca\u00f1as. Estaban amurallados de tal manera que cuando quer\u00edan bajarse a cuatro millas de nuestro destino, tuvieron que abrir sus paquetes y pasarlos poco a poco. Desafortunadamente, la gente no pudo hacer eso, \u00a1as\u00ed que tuvieron que seguir hasta el final y volver caminando!     <\/p>\n<p>[Cuando no hab\u00eda veh\u00edculos disponibles en Taloqan, recurrimos a los caballos.] Wetherill mont\u00f3 el caballo de equipaje sin silla ni estribos y con un adulto detr\u00e1s de ella. Ezmari, Osborne y yo nos turnamos para montar con Wetherill, y parte del tiempo los dos hombres que nos acompa\u00f1aban, caminando una gran parte del camino, montaban detr\u00e1s de Os o de alguien m\u00e1s. [Se supon\u00eda que deb\u00edamos montar dos horas hasta el siguiente pueblo,] pero ese pueblo no se materializ\u00f3 y fueron seis horas m\u00e1s tarde, a las once de la noche, antes de que lleg\u00e1ramos a un lugar para detenernos.  <\/p>\n<p>Nuestros pobres m\u00fasculos desacostumbrados dol\u00edan; Os gem\u00eda y se quejaba a su manera desinhibida; y cuando felicit\u00e9 a Osborne por su paciencia, dijo que estaba demasiado cansado incluso para perder la paciencia. Cuando finalmente serpenteamos a trav\u00e9s de todos los valles sombr\u00edos con los due\u00f1os de los caballos como nuestros gu\u00edas y llegamos al pueblo de Kishim, sombreado por \u00e1rboles, tuvimos que ser pr\u00e1cticamente vertidos de los caballos y nuestras piernas apenas nos sosten\u00edan. Nuestras risas tan fuertes ante nuestra situaci\u00f3n les dieron a los nativos la oportunidad de re\u00edrse con nosotros, as\u00ed como de nosotros, y evidentemente borr\u00f3 gran parte del recuerdo de la incomodidad del viaje, porque a la ma\u00f1ana siguiente incluso Os estaba listo para continuar.  <\/p>\n<p>[Durante tres d\u00edas cabalgamos arriba y abajo por las monta\u00f1as.] Cada d\u00eda, alrededor del mediod\u00eda, nos deten\u00edamos en un peque\u00f1o <em>serai<\/em>, un recinto amurallado para animales con plataformas de barro justo dentro de la puerta donde los hombres pod\u00edan estirarse para descansar y un hombre servir\u00eda t\u00e9. Pasamos una noche en un <em>serai<\/em> donde la luz era una peque\u00f1a llama parpadeante de una l\u00e1mpara como la de Aladdin. Est\u00e1bamos empezando a sentir como si tuvi\u00e9ramos la madera de jinetes en nosotros para el tercer d\u00eda cuando vimos Faizabad all\u00e1 abajo, al otro lado del ancho valle de Kokcha. El pueblo es un lugar hermoso en la curva del r\u00edo, con altas colinas alrededor y monta\u00f1as nevadas en la distancia. Despu\u00e9s de cruzar el valle, tuvimos que enhebrar a lo largo del r\u00edo, toda la longitud del pueblo para llegar al \u00fanico puente que cruza el torrente hacia Faizabad. Luego tuvimos que volver a atravesar todo el pueblo con multitudes de gente amable mirando fijamente a lo largo del camino hasta que llegamos a la casa del gobernador en lo alto de la colina. El gobernador nos invit\u00f3 a cenar y nos dio una buena imagen de su \u00e1rea, \u00a1incluso si Wetherill y Os se quedaron dormidos antes de que terminara la comida!      <\/p>\n<p>[Faizabad era un pueblo fascinante, protegido por las monta\u00f1as y el r\u00edo tal como lo describi\u00f3 Marco Polo. Tuvimos la suerte de encontrar espacio en un cami\u00f3n para comenzar nuestro viaje de regreso.] El valle de Kokcha mientras regres\u00e1bamos hacia Khanabad era la parte m\u00e1s pintoresca del viaje, porque el valle se estrechaba hasta una mera rendija entre riscos rocosos en algunos lugares y cada curva tra\u00eda una nueva vista fascinante. La carretera no era una autopista, y a menudo ten\u00edamos que salir para caminar por pendientes pronunciadas o cruzar puentes destartalados. En un puente incluso descargamos todo el cami\u00f3n, hasta el \u00faltimo paquete de pan. Esa noche nos detuvimos junto a un peque\u00f1o pueblo de uzbekos con sus casas de verano redondas de reto\u00f1os doblados y esteras. Un patriarca de barba gris nos dej\u00f3 sentarnos en su alfombra china de 45 a\u00f1os, un art\u00edculo hermoso, y nos proporcion\u00f3 t\u00e9, huevos, fruta y <em>nawn<\/em> que era m\u00e1s grueso que la variedad habitual de Kabul, pero fermentado y bueno, reci\u00e9n salido de las piedras de hornear. Todos dormimos en el suelo alrededor del cami\u00f3n.     <\/p>\n<p>[De vuelta en Taloqan tuvimos la suerte de encontrar un autob\u00fas que se dirig\u00eda hacia Kabul.] \u00a1La carga del autob\u00fas consist\u00eda en 28 adultos, 13 ni\u00f1os, 3 p\u00e1jaros y 1 gallo! Cuando intentaron encajarnos a todos, hubo un gran alboroto. Quer\u00edan poner a la mujer y al beb\u00e9 enfermo junto a Os, que estaba sentado al final de nuestra fila. Cuando Osborne movi\u00f3 a Os a su otro lado, coloc\u00e1ndose \u00e9l mismo junto a la mujer, todos se enfadaron. Osborne explic\u00f3 que el beb\u00e9 estaba enfermo y sorprendentemente reconocieron la justicia de mantener a Os alejado. El ni\u00f1o estaba lamentablemente delgado y ten\u00eda ojos llenos de pus. Movieron a la mujer de vuelta a la esquina donde hab\u00eda estado y pusieron al chico de los p\u00e1jaros junto a ella con una manta doblada entre ellos. En el apogeo de todos los arreglos, cuando cada hombre en el autob\u00fas estaba levantando la voz, todos los beb\u00e9s comenzaron a llorar y los tres p\u00e1jaros comenzaron a chillar. \u00a1Qu\u00e9 alboroto!        <\/p>\n<p>[Finalmente, en el tramo final:] A las tres llegamos a Doab, donde nos detuvimos para tomar t\u00e9, albaricoques y dormir durante aproximadamente una hora. Fue aqu\u00ed donde le deseamos a Osborne un feliz cumplea\u00f1os. Hab\u00eda suficiente luz para ver mientras avanz\u00e1bamos hacia el paso de Shibar. Estaba tan somnolienta que apenas pod\u00eda mantener los ojos abiertos, pero disfrut\u00e9 del estrecho desfiladero, el agua torrencial y los altos, empinados y rocosos acantilados que presionaban tan cerca. Tomamos nuestro \u00faltimo mel\u00f3n, t\u00e9 y <em>nawn<\/em> para el desayuno en Booloola, luego incluso yo dorm\u00ed, asintiendo sobre los ni\u00f1os dormidos la mayor parte del camino a Ghorband donde almorzamos. La oscuridad estaba cayendo cuando el autob\u00fas se detuvo para dejarnos en la esquina donde hab\u00edamos comenzado nuestro viaje 18 d\u00edas antes. Algunos de los pasajeros salieron para despedirse. Todos saludaron, se dieron la mano y cerramos un cap\u00edtulo m\u00e1s de experiencia interesante.       <\/p>\n<h3>Cena en los aposentos de las mujeres<\/h3>\n<p>\u201cMi madrastra quiere que vengas a nuestra casa a cenar\u00bb, nos dijo Ahad una ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Aquella tarde, mientras Osborne y Os descansaban en la sala de t\u00e9 de los hombres con Ahad, Wetherill y yo nos sentamos en cojines en el suelo en los aposentos de las mujeres, detr\u00e1s del muro del <em>purdah<\/em> [el punto m\u00e1s all\u00e1 del cual ning\u00fan hombre ajeno puede pasar]. Est\u00e1bamos rodeados por un mar de rostros con los que no pod\u00edamos hablar porque no sab\u00edamos pushtu, la antigua lengua de Kandahar [donde est\u00e1bamos], y nuestras anfitrionas no sab\u00edan ingl\u00e9s. Sonre\u00edmos y agitamos las manos de la forma m\u00e1s expresiva posible. La hermosa hermana de Ahad nos devolvi\u00f3 la sonrisa, y poco a poco el mar de rostros empez\u00f3 a adquirir caracter\u00edsticas identificativas. Algunos eran rostros bonitos, otros eran sencillos; todos eran amables, curiosos y estaban emocionados, ya que era la primera vez que estas mujeres recib\u00edan a estadounidenses.    <\/p>\n<p>La hermosa hermana se sent\u00f3 frente a nosotros con las piernas cruzadas, vestida de blanco. Su pelo negro estaba peinado suavemente en un tup\u00e9. La longitud del mismo, que le ca\u00eda por la espalda, estaba cubierta por un pa\u00f1uelo de gasa blanca que le cubr\u00eda la cabeza y luego se echaba holgadamente sobre los hombros. Su vestido era de rico sat\u00e9n rojo con un corpi\u00f1o ajustado de cuello cuadrado unido a una falda amplia hasta la rodilla. En el escote y en los bolsillos, hab\u00eda cuentas de oro cosidas en un patr\u00f3n de p\u00e1jaros y flores. Un pesado collar de oro, unos peque\u00f1os pendientes y unas finas pulseras adornaban a una de las chicas m\u00e1s hermosas que he visto en mi vida.     <\/p>\n<p>Muy cerca de la Hermosa se agachaban dos de sus amigas. La primera era una chica de cara ancha con una expresi\u00f3n tan vivaz que uno ignoraba f\u00e1cilmente la aspereza de su piel con marcas de viruela. Me di cuenta de la segunda chica cuando Ahad entr\u00f3 en la habitaci\u00f3n. Inmediatamente, las dos amigas se apresuraron a cubrirse la cabeza y a ocultar sus rostros con un chal de lana verde brillante. Cada chica tom\u00f3 una esquina y mir\u00f3 riendo a Wetherill y a m\u00ed con el chal sostenido como protecci\u00f3n contra la mirada de Ahad. \u00c9l no dejaba de fijarse en ellas, aunque andaba por ah\u00ed fingiendo, al principio, que no lo hac\u00eda.     <\/p>\n<p>\u00abEsas chicas quieren casarse\u00bb, coment\u00f3 finalmente Ahad. No sab\u00eda si era apropiado preguntar si quer\u00edan casarse <em>con \u00e9l<\/em>, as\u00ed que me limit\u00e9 a decir que me parec\u00eda que ser\u00edan buenas esposas. <\/p>\n<p>Una hermana poco espabilada trajo la bandeja del t\u00e9. Ella, pobre, parec\u00eda hacer la mayor parte del trabajo y era objeto de burlas despiadadas por su aflicci\u00f3n. La Hermosa Hermana sirvi\u00f3 dos peque\u00f1as tazas de t\u00e9 con la ceremonia habitual de enjuagar primero las tazas y las cucharas con el l\u00edquido caliente. Wetherill y yo nos sentimos un poco avergonzados de beber solos mientras la asamblea nos observaba. Se nos olvid\u00f3 sorber ruidosamente, como era de buena educaci\u00f3n. Las mujeres nos observaban y comentaban con franqueza en pushtu sobre nuestro aspecto y cada prenda de vestir.     <\/p>\n<p>Ahora todos se hab\u00edan reunido a nuestro alrededor, un grupo familiar t\u00edpico. Estaban las dos madrastras de Ahad, sus hijos, la hermana de una de las madrastras, su peque\u00f1o hijo e hija, tres de las hermanas de Ahad, una peque\u00f1a sobrina de cara arrugada, as\u00ed como un beb\u00e9 regordete de cara de luna con una pulsera de cuentas azules atada alrededor de su mu\u00f1eca y entrelazada entre sus gordos dedos. El beb\u00e9 de cuatro meses de la Hermosa Hermana estaba envuelto en pa\u00f1ales. Ten\u00eda l\u00edneas de r\u00edmel dibujadas alrededor de sus ojos con largas puntas en las esquinas.   <\/p>\n<p>De nuevo Ahad entr\u00f3 en la habitaci\u00f3n, acompa\u00f1ando a sus dos t\u00edas ancianas. \u00a1Tengo algunas dudas sobre si llamarlas ancianas, porque cuando me preguntaron mi edad y les dije \u201c39\u00bb pusieron una expresi\u00f3n divertida en sus caras! Tal vez ellas tambi\u00e9n tuvieran 39 a\u00f1os. Una de las t\u00edas ten\u00eda rasgos afilados, con aspecto de estar desgastada por el dolor y la enfermedad. La otra t\u00eda ten\u00eda una cara plana, de tipo mongol, con peque\u00f1os ojos brillantes. Hablaba persa, la lengua de Kabul, as\u00ed que ahora pod\u00edamos conversar, \u00a1en la medida de mi limitado vocabulario persa!     <\/p>\n<p>La hermana poco espabilada trajo una jarra de agua y un lavabo que llev\u00f3 a la primera esposa del padre de Ahad, que prob\u00f3 la temperatura del agua; luego nos lo trajeron para lavarnos las manos. Una peque\u00f1a servilleta estaba lista para secar. Os entr\u00f3 sin rumbo, as\u00ed que \u00e9l tambi\u00e9n se lav\u00f3 las manos. Se le permit\u00eda entrar tanto en la habitaci\u00f3n de los hombres como en la de las mujeres, ya que solo ten\u00eda ocho a\u00f1os, pero cuando lleg\u00f3 la cena, Os fue llevado de vuelta a comer con los hombres.   <\/p>\n<p>Se coloc\u00f3 un pa\u00f1o blanco en el suelo frente a nosotros. Se pusieron platos de arroz amontonados en el centro. Se colocaron delante de cada persona secciones de pan plano y fino en forma de media luna de unos 38 cent\u00edmetros de largo. Hab\u00eda cuencos de sopa: sopa clara para nosotros, sopa con pan remojado para los que com\u00edan con los dedos. Se recog\u00edan trozos de estofado con trozos de pan doblados; las espinacas se trataban de la misma manera; el arroz se com\u00eda con tres dedos de la mano derecha y tambi\u00e9n las semillas de granada. Todos met\u00edan la mano directamente en los platos de servir sin usar platos, aunque a Wetherill y a m\u00ed nos dieron platos peque\u00f1os y tenedores. Los ni\u00f1os se agolpaban alrededor del pa\u00f1o para cenar, y los mayores com\u00edan alrededor y por encima de sus cabezas. Nuestro inter\u00e9s por observar la comida con los dedos era escaso en comparaci\u00f3n con el asombro con la boca abierta de todas las mujeres mientras observaban nuestras payasadas con nuestros tenedores. \u00a1Supongo que tiene un aspecto rid\u00edculamente torpe! La sobrina mayor, de unos cuatro a\u00f1os, supongo, nos observ\u00f3 usando nuestros tenedores y pronto fue descubierta con un cuchar\u00f3n grande, tratando de imitarnos. Cuando no consegu\u00eda meterse nada en la boca con \u00e9l, intent\u00f3 verter semillas de granada en su diminuta mano, \u00a1sin mayor \u00e9xito!          <\/p>\n<p>A mitad de la comida, Ahad apareci\u00f3 para comprobar nuestro progreso. Las dos chicas solteras se hab\u00edan separado y estaban sentadas en extremos opuestos del pa\u00f1o. Una cogi\u00f3 el \u00fatil chal verde, la otra se agach\u00f3 contra las piernas de la primera esposa, que estaba de pie detr\u00e1s de ella, con el extremo del chal de la esposa protegiendo el lado de la cara de la chica que estaba hacia Ahad. Perversamente, Ahad se movi\u00f3 al otro lado, as\u00ed que la chica tir\u00f3 de la falda de la esposa para ocultar el otro lado de su cara y se agach\u00f3 all\u00ed riendo con nosotros por su apuro.   <\/p>\n<p>Cuando todos hab\u00edan comido todo lo que quer\u00edan, se retiraron los platos de servir y los trozos sobrantes de nawn y el arroz derramado se enrollaron en el pa\u00f1o y, creo, se llevaron a la cocina para que los sirvientes terminaran. Una ni\u00f1a de cara brillante barri\u00f3 todo el arroz de la alfombra con sus delgadas y largas manos, sonriendo con una amplia sonrisa cada vez que pod\u00eda captar mi mirada. No averig\u00fc\u00e9 su identidad; tal vez era una prima.  <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la cena, las mujeres se sentaron de nuevo a mirar y comentar. Wetherill y yo admiramos un poco m\u00e1s a los beb\u00e9s, aunque no se nos permiti\u00f3 abrazarlos. Hab\u00eda horror en la cara de la hermosa hermana cuando ped\u00ed sostener a su beb\u00e9. Tal vez no era apropiado que un infiel pidiera sostener al sano y contento peque\u00f1o mahometano.   <\/p>\n<p>Tres de las mujeres amamantaron a sus beb\u00e9s a intervalos frecuentes; no es de extra\u00f1ar que todos los peque\u00f1os est\u00e9n tan gordos. Las mujeres preguntaron por el n\u00famero de mis hijos, incapaces de creer que dos eran todo lo que ten\u00eda. Me ofrecieron cort\u00e9smente uno de sus beb\u00e9s y dijeron que rezar\u00edan para que tuviera m\u00e1s de los m\u00edos.  <\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s tomamos el t\u00e9, entonces Ahad vino a decirnos que Osborne y Os estaban listos para irse. Estrechamos la mano de todas las mujeres amables, y aunque solo la t\u00eda entendi\u00f3 nuestro agradecimiento en persa, creo que las otras sintieron lo que quer\u00edamos decir, al igual que nosotros sentimos su amabilidad aunque no pudi\u00e9ramos entender sus palabras. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1947, dos j\u00f3venes cu\u00e1queros buscaban una forma de hacer una contribuci\u00f3n pr\u00e1ctica a la paz mundial. 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