{"id":3116712,"date":"2006-07-01T00:55:43","date_gmt":"2006-07-01T04:55:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/vivir-con-mendigos\/"},"modified":"2006-07-01T00:55:43","modified_gmt":"2006-07-01T04:55:43","slug":"vivir-con-mendigos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/es\/vivir-con-mendigos\/","title":{"rendered":"Vivir con mendigos"},"content":{"rendered":"<p>El hombre que caminaba hacia m\u00ed sonri\u00f3 ampliamente desde varios metros de distancia, y al principio pens\u00e9 que estaba siendo amable. Le devolv\u00ed la sonrisa. Cuando su sonrisa no se suaviz\u00f3, ensanch\u00f3 o desapareci\u00f3, me di cuenta de que era una sonrisa con un prop\u00f3sito, y que su prop\u00f3sito hab\u00eda fijado su rostro en una caricatura. Antes de que me alcanzara, hab\u00eda predicho con precisi\u00f3n lo que suceder\u00eda despu\u00e9s.   <\/p>\n<p>\u00bfTienes un d\u00f3lar?<\/p>\n<p>\u201cNo\u00bb, ment\u00ed. Inmediatamente me sent\u00ed inc\u00f3moda, menos con su pregunta que con mi respuesta. Siempre que un mendigo sol\u00eda abordarme, pasaba al menos los siguientes minutos pensando en mi respuesta. Si le daba dinero a alguien, mis reacciones iban desde sentir que hab\u00eda hecho una buena acci\u00f3n o sentirme culpable porque sab\u00eda que acababa de comprar la siguiente bebida de la persona, hasta pensar a rega\u00f1adientes que deber\u00edan actuar con m\u00e1s gratitud. Si ment\u00eda, deseaba haber dicho la verdad. Entonces luchaba con cu\u00e1l ser\u00eda la verdad: \u201cTengo un d\u00f3lar, pero lo necesito\u00bb? \u201cTengo un d\u00f3lar, pero es m\u00edo\u00bb? \u201cS\u00ed, pero trabaj\u00e9 para ello. \u00bfPor qu\u00e9 no buscas trabajo\u00bb? Me sent\u00eda mejor cuando sal\u00eda a caminar y no ten\u00eda dinero conmigo porque entonces mi \u201cNo\u00bb estaba libre de culpa.        <\/p>\n<p>En Estados Unidos, es raro que a una persona no le haya pedido dinero alguien en la calle. En partes del pa\u00eds que son templadas durante todo el a\u00f1o, tales encuentros son m\u00e1s frecuentes. Despu\u00e9s de luchar con mi conciencia por el hombre con la sonrisa eterna, decid\u00ed que ya era hora de hacer algo m\u00e1s que complacerme con unos minutos de culpa. La pr\u00f3xima vez que alguien me pidiera dinero, quer\u00eda tener una pol\u00edtica reflexiva y \u00e9tica con la que pudiera vivir.   <\/p>\n<p>Cuando llegu\u00e9 a casa esa tarde, comenc\u00e9 a investigar la gu\u00eda ofrecida por varias tradiciones espirituales. Sab\u00eda que la ley hebrea establece claramente las obligaciones de los fieles para con los pobres. Generaciones despu\u00e9s de que se escribieran las leyes, una larga l\u00ednea de profetas consider\u00f3 necesario reprender a los ricos por ignorar a los pobres. Amenazaron con la extinci\u00f3n nacional si los ricos no cambiaban y prometieron una gran bendici\u00f3n si lo hac\u00edan. La necesidad de estos recordatorios constantes apunta a un patr\u00f3n de evitaci\u00f3n profundamente arraigado, no muy diferente a mi propia forma de responder a los mendigos.    <\/p>\n<p>Nuestras razones para no dar son muchas y variadas. La que escucho con m\u00e1s frecuencia es la preocupaci\u00f3n de que si damos, podr\u00edamos estar permitiendo a los adictos comprar su pr\u00f3xima dosis. Recuerdo una conversaci\u00f3n con Deirdre, mi amiga de Haw\u00e1i, que hab\u00eda sido parte de un movimiento espiritual basado en principios hind\u00faes. Cuando conoc\u00ed a Deirdre, viv\u00eda en Berkeley, California, donde el clima invita a una gran poblaci\u00f3n sin hogar. Sab\u00eda que ella iba caminando al trabajo, y una vez le pregunt\u00e9 c\u00f3mo lidiaba con los mendigos en su camino.    <\/p>\n<p>\u201cSimplemente aparto una cierta cantidad de dinero cada d\u00eda\u00bb, dijo. \u201cCada vez que alguien pregunta, le doy un d\u00f3lar. Cuando el dinero que apart\u00e9 se acaba, les digo que no tengo m\u00e1s para dar ese d\u00eda.\u00bb <\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pasa si sabes que la persona se dirige a la licorer\u00eda de la esquina? <\/p>\n<p>No me corresponde juzgar lo que hacen con el dinero. Ellos preguntan, yo doy.<\/p>\n<p>Mientras continuaba mi investigaci\u00f3n, me encontr\u00e9 con un vers\u00edculo sorprendente en Proverbios. Este vers\u00edculo va m\u00e1s all\u00e1 del principio de no juzgar de Deirdre, aconsejando: \u201cDad bebida fuerte al que est\u00e1 pereciendo, y vino a los de \u00e1nimo amargado; que beban y olviden su pobreza, y no se acuerden m\u00e1s de su miseria\u00bb (Prov. 31:6-7). Si un posible donante siguiera este consejo, el miedo a apoyar una adicci\u00f3n ya no ser\u00eda un obst\u00e1culo.  <\/p>\n<p>La Biblia cristiana tambi\u00e9n apoya dar a los mendigos. Jes\u00fas cont\u00f3 una historia en la que un mendigo llamado L\u00e1zaro era el h\u00e9roe. Un hombre rico, que despreciaba a L\u00e1zaro y le negaba incluso las migajas de su mesa, termin\u00f3 en el infierno, al menos en parte debido a su taca\u00f1er\u00eda. L\u00e1zaro fue llevado al cielo en brazos de los \u00e1ngeles, para descansar en el seno del gran patriarca Abraham. Tambi\u00e9n hay varios relatos de Jes\u00fas dici\u00e9ndole a gente rica que vendiera todo lo que tiene, diera el dinero a los pobres y lo siguiera.    <\/p>\n<p>Es f\u00e1cil para m\u00ed protestar que no soy rica, y por lo tanto puedo ser excluida de las \u00f3rdenes dirigidas a los ricos. Sin embargo, seg\u00fan la mayor\u00eda de los est\u00e1ndares en el mundo, e incluso en los Estados Unidos, porque como tres comidas bien balanceadas al d\u00eda, vivo en una casa c\u00e1lida y conduzco un coche, soy rica. Aunque un sentido de justicia a veces me hace querer que los mendigos trabajen tan duro como yo, no encontr\u00e9 nada en la literatura religiosa, incluyendo el Cor\u00e1n y los Upanishads, para apoyar la justicia en esa forma. Adem\u00e1s, muchos a\u00f1os de experiencia como terapeuta y consejera me han ense\u00f1ado que las circunstancias que llevan a las personas al punto de vivir en o de las calles son tan variadas que desaf\u00edan el juicio.   <\/p>\n<p>Algunos de mis amigos no dan dinero a la gente de la calle porque sienten que es esencial mirar el panorama general. Creen que si apoyamos la mendicidad, estamos apoyando el sistema profundamente defectuoso que crea la forma en que el mendigo enfrenta la pobreza. \u201cToda la econom\u00eda necesita ser cambiada\u00bb, dice un amigo. \u201cEl dinero para el complejo militar-industrial necesita ser eliminado, para que podamos crear empleos que apoyen la infraestructura y las necesidades sociales del pa\u00eds\u00bb. Si bien estoy de acuerdo en que necesitamos un cambio sist\u00e9mico masivo, tambi\u00e9n s\u00e9 que este tipo de cambio es a largo plazo y no hace nada para responder a las necesidades inmediatas de los pobres.    <\/p>\n<p>Existe una creencia apreciada en los Estados Unidos de que la caridad es vergonzosa para el receptor. Y hay algo vergonzoso en las reverencias y los halagos, la sonrisa inmutable, las formas en que tantos mendigos intentan congraciarse por algo tan min\u00fasculo como un d\u00f3lar. Podemos racionalizar que un regalo de dinero disminuye la autoestima del suplicante. Sin embargo, es probable que la desesperaci\u00f3n nacida del hambre reduzca la autoestima a un nivel de importancia secundaria. Adem\u00e1s, \u00bfes realmente el acto del mendigo lo que lo denigra, o son las actitudes de nuestra sociedad? Hay sociedades donde dar directamente a los pobres es honorable, una forma de mantener el equilibrio social. Muchas tribus nativas americanas tienen tradiciones de regalar que ayudan a igualar la riqueza en la comunidad. En la China medieval, los ricos ve\u00edan la caridad como una forma de compensar el ser excesivamente ricos. En esos contextos no hay verg\u00fcenza para el dador o el receptor.        <\/p>\n<p>Algunos temen que la gente de la calle simplemente se est\u00e9 aprovechando de ellos. Se\u00f1alan el extra\u00f1o folclore sobre los mendigos ricos, estafadores que mendigan cientos o miles de d\u00f3lares al d\u00eda y viven a lo grande, su ropa de \u201ctrabajo\u00bb hecha jirones a pesar de todo. Puede haber algunos mendigos ricos, pero creo que son tan raros que no presentan un obst\u00e1culo genuino para dar. Estoy preparada para incluirlos con adictos y alcoh\u00f3licos.   <\/p>\n<p>Al final, a muchos de nosotros no nos importa dar a los pobres, si no tenemos que darles directamente. Podemos sentir que si damos al Ej\u00e9rcito de Salvaci\u00f3n o al banco de alimentos, podemos estar seguros de que nuestro dinero se gastar\u00e1 en comida, ropa y refugio: las cosas correctas. Nunca sugerir\u00eda no dar a tales grupos; el trabajo que hacen es invaluable. Sin embargo, nuestra renuencia a dar directamente puede ser menos por razones altruistas que por nuestra propia comodidad. Si miro a los ojos de la persona en la calle, si hago alg\u00fan tipo de contacto real, tengo que tener en cuenta la posibilidad de que yo podr\u00eda ser ella. Tuve un sue\u00f1o una vez que me hab\u00eda convertido en una vagabunda borracha, una mujer de la calle. El sue\u00f1o representaba crudamente lo fuera de control que se hab\u00eda vuelto mi vida. Al despertar, supe que solo la gracia estaba manteniendo las cosas unidas para m\u00ed. Las personas sin hogar que encuentro cara a cara me recuerdan lo f\u00e1cil que podr\u00eda pasar de vivir de cheque en cheque a vivir en las calles. La mayor\u00eda de las veces, cuando he dado a un mendigo, he mantenido mis ojos fijamente en mi billetera; he dicho un r\u00e1pido, la mayor\u00eda de las veces insincero, \u201cDe nada\u00bb; y me he ido lo m\u00e1s r\u00e1pido posible.         <\/p>\n<p>Mi sue\u00f1o tambi\u00e9n ten\u00eda un mensaje mucho m\u00e1s profundo: todos somos iguales. Soy uno con la mujer de la calle, uno con el alcoh\u00f3lico que necesita una bebida para aliviar su delirium tremens, uno con el hombre que duerme en la puerta de una iglesia bajo capas de abrigos y mantas en el clima helado. Si somos lo mismo, parece que la Regla de Oro debe aplicarse. \u00bfQu\u00e9 significar\u00eda tratar a un mendigo como me gustar\u00eda ser tratado? \u00bfSignificar\u00eda crear un trabajo para \u00e9l? \u00bfEnviarla al Ej\u00e9rcito de Salvaci\u00f3n? \u00bfO concederle la dignidad de confiar en que sabe lo que necesita, al menos en ese momento, y est\u00e1 pidiendo por ello, y que si lo tengo, puedo d\u00e1rselo con la conciencia tranquila?      <\/p>\n<p>Muchas tradiciones espirituales ense\u00f1an que cada persona que conocemos es nuestro maestro, siempre que estemos dispuestos a aprender. Hay una historia zen (de <em>Zen Flesh, Zen Bones<\/em> de Paul Reps) en la que un maestro muy conocido hab\u00eda desaparecido de la vida p\u00fablica. Un d\u00eda, uno de sus disc\u00edpulos se top\u00f3 con \u00e9l. Estaba muy emocionado y pidi\u00f3 permiso para volver a ser un seguidor. \u201cSi puedes vivir como yo, incluso por un par de d\u00edas, entonces tal vez\u00bb, le dijo el maestro y lo llev\u00f3 a un lugar debajo de un puente donde viv\u00eda con otros mendigos. La primera noche uno de los mendigos muri\u00f3, y el maestro y el disc\u00edpulo lo enterraron por la ma\u00f1ana. \u201cNo tendremos que mendigar hoy\u00bb, dijo el maestro, \u201cporque nuestro amigo dej\u00f3 algo de comida\u00bb. El disc\u00edpulo trat\u00f3 de comer la comida y no pudo obligarse a hacerlo. \u201cSab\u00eda que no pod\u00edas vivir como yo\u00bb, dijo el maestro. \u201cAhora vete y no me molestes m\u00e1s.\u00bb         <\/p>\n<p>No estoy segura de si siquiera empiezo a entender lo que podr\u00eda aprender si viviera como el maestro zen. Mi amigo dan\u00e9s Jan lo intent\u00f3 brevemente, viviendo en un parque con personas sin hogar. Despu\u00e9s me dijo: \u201cFue incre\u00edble. Esperar\u00edas que las personas que no tienen nada tomar\u00edan lo que pudieran, que tendr\u00edas que proteger todo lo que tienes. Pero no es as\u00ed. Se tienen mucho respeto el uno al otro. Una vez dej\u00e9 mi guitarra en un banco del parque por accidente cuando fui a buscar algo para comer. Cuando volv\u00ed, todav\u00eda estaba all\u00ed, exactamente donde la dej\u00e9. Cualquiera podr\u00eda haberla empe\u00f1ado mientras yo no estaba; en cambio, la vigilaron por m\u00ed. Hay todo este cuidado y vigilancia         <\/p>\n<p>[Continuaci\u00f3n en la p\u00e1gina 49]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El hombre que caminaba hacia m\u00ed sonri\u00f3 ampliamente desde varios metros de distancia, y al principio pens\u00e9 que estaba siendo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":720,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[9799],"tags":[11479,12024,11498,11502,10871,11523,11512],"fpb_issue_category":[],"class_list":["post-3116712","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cronicas","tag-crecimiento-espiritual","tag-dinero","tag-economia","tag-estilos-de-vida","tag-pobreza","tag-preocupaciones-sociales","tag-teologia"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.8 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Vivir con mendigos - 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