{"id":3116763,"date":"2004-04-01T00:00:53","date_gmt":"2004-04-01T05:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/los-contornos-de-la-worship\/"},"modified":"2004-04-01T00:00:53","modified_gmt":"2004-04-01T05:00:53","slug":"los-contornos-de-la-worship","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/es\/los-contornos-de-la-worship\/","title":{"rendered":"Los contornos de la Worship"},"content":{"rendered":"<p>En Salt Lake Valley, donde viv\u00ed durante seis a\u00f1os a principios de la d\u00e9cada de 1990, la topograf\u00eda monta\u00f1osa y las diferencias de temperatura a menudo atrapaban las nubes durante los meses de invierno. Durante semanas, vimos poco el sol en nuestro vecindario en el extremo norte de la ciudad. Pero las estribaciones de Wasatch estaban justo calle arriba. Y hubo momentos en que ganar un poco de altura fue suficiente para liberarnos de la pesada luz gris de la inversi\u00f3n t\u00e9rmica.   <\/p>\n<p>As\u00ed tambi\u00e9n hubo momentos en que el Meeting de worship fue suficiente para levantar, al menos moment\u00e1neamente, una inversi\u00f3n t\u00e9rmica que hab\u00eda ocultado los horizontes en esa gran mara\u00f1a de pensamientos, emociones y recuerdos que hab\u00eda llegado a considerar como un paisaje interior. Se me ocurri\u00f3, en ese momento, que el worship y el senderismo de monta\u00f1a ten\u00edan mucho en com\u00fan. <\/p>\n<p>En la Biblia, por supuesto, hay algunos precedentes de una relaci\u00f3n entre las monta\u00f1as y el worship. En una monta\u00f1a, Mois\u00e9s vio la zarza ardiente. El\u00edas escuch\u00f3 esa voz suave y apacible. Jes\u00fas fue transfigurado.   <\/p>\n<p>Nada de eso se le habr\u00eda escapado a George Fox. Al principio de su vida, hab\u00eda luchado contra \u201cuna tristeza del esp\u00edritu\u00bb. De joven, se vio \u201cacosado por la tentaci\u00f3n de la desesperaci\u00f3n\u00bb. Es bien sabido que los ministros a los que recurri\u00f3 fueron consoladores miserables. Mejor, finalmente decidi\u00f3, leer las Escrituras, ayunar y escuchar el aliento del Esp\u00edritu Santo en los vientos que soplaban a trav\u00e9s del distrito de Peak, donde a menudo lo llevaban sus andanzas.    <\/p>\n<p>En un d\u00eda de niebla en mayo de 1652, los paseos de George Fox por las tierras altas lo llevaron a las laderas de Pendle Hill que, con 558 metros, era una pieza de roca considerable en esa parte de Inglaterra. A medida que ganaba un poco de altura, las nubes se fueron disipando y comenz\u00f3 a ver parches de azul. Cuando lleg\u00f3 a la cima, el viento hab\u00eda dispersado las nubes. Inundado por la luz de ese cielo aventado y movido, como \u00e9l dijo, a \u201cproclamar el d\u00eda del Se\u00f1or\u00bb, solt\u00f3 un aullido que pareci\u00f3 llevarse, al menos por un tiempo, el malestar con el que hab\u00eda estado luchando.   <\/p>\n<p>Bas\u00e1ndose en parte en su experiencia en Pendle Hill, el mapa del esp\u00edritu de George Fox representaba el camino hacia Dios como un camino de ascenso. \u201cTened cuidado de no dejaros llevar por muchos pensamientos, sino vivid en aquello que los supera a todos\u00bb, aconsej\u00f3 a otros. \u201cCaminad en la verdad y el amor de ella hasta Dios\u00bb. A veces se refer\u00eda a la Luz Interior o al Esp\u00edritu Santo como la \u201cPiedra Angular\u00bb. No estaba limitando la Luz o el Esp\u00edritu a una posici\u00f3n en el espacio. Estaba usando una posici\u00f3n en el espacio, en este caso una cumbre, para se\u00f1alar a un Dios que estaba tanto dentro como fuera del mundo. La presencia de Dios, tal como se experimenta en la forma de la Luz Interior o el Esp\u00edritu Santo, era capaz no solo de se\u00f1alar los obst\u00e1culos que un buscador podr\u00eda encontrar en el camino, sino tambi\u00e9n de elevarlo por encima de ellos. \u201cPrestad atenci\u00f3n a la Luz y habitad en ella\u00bb, dijo George Fox, \u201cy os mantendr\u00e1 en la cima del mundo\u00bb.       <\/p>\n<p>En el worship cu\u00e1quero, como en los viajes de monta\u00f1a, uno deja atr\u00e1s la rutina habitual. Un adorador experimentado presta atenci\u00f3n al movimiento del Esp\u00edritu, as\u00ed como un alpinista podr\u00eda notar un cambio en el viento o el movimiento de las nubes. En el worship, como en la monta\u00f1a, hay fuerzas en acci\u00f3n que son mucho m\u00e1s poderosas que el propio deseo o voluntad. Aquellos que sienten la agitaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, y que creen que se les han dado palabras que sirven a su Meeting, son libres de hablar. En ese sentido, el silencio no es obligatorio; ser atento s\u00ed lo es.    <\/p>\n<p>Como en la monta\u00f1a, no hab\u00eda vallas de alambre de espino ni carteles de \u201cProhibido el paso\u00bb en la geograf\u00eda del silencio. En mis primeras visitas al Salt Lake Meeting, nadie me dijo qu\u00e9 pensar, c\u00f3mo orar o qu\u00e9 hacer mientras estaba sentado all\u00ed en silencio. En ese paisaje interior, no hab\u00eda senderos pavimentados ni folletos. Los reci\u00e9n llegados eran simplemente bienvenidos a la apertura y la oscuridad del silencio y se les daba la oportunidad de encontrar su propio camino. Hab\u00eda libros, folletos y clases de Cu\u00e1querismo 101 que ser\u00edan \u00fatiles m\u00e1s adelante. Y hab\u00eda quienes hab\u00edan cartografiado los territorios interiores tal como los hab\u00edan experimentado, lo que tambi\u00e9n me ayudar\u00eda a comprender la experiencia del worship. Pero, en su mayor parte, orientarse y encontrar un camino en la geograf\u00eda del silencio se dejaba mejor al individuo y a la gu\u00eda del esp\u00edritu.      <\/p>\n<p>En el Meeting, el medio de comuni\u00f3n es una quietud que se encuentra en el silencio, no muy diferente de la quietud que a menudo se encuentra por encima de la l\u00ednea de \u00e1rboles. Idealmente, la quietud se convierte en una especie de \u201cinscape\u00bb compartido en el que uno se abre a una Presencia sagrada. A veces, las palabras pronunciadas en un coraz\u00f3n tambi\u00e9n se han escuchado en otro. E incluso cuando no se pronuncian palabras en absoluto, uno puede salir del Meeting con la experiencia de haber escuchado o de haber sido escuchado en medio de ese silencio fluido.   <\/p>\n<p>En los paseos previos al amanecer que mi esposa, Grace, y yo d\u00e1bamos por encima de nuestro vecindario de Salt Lake City, no ten\u00eda intenci\u00f3n de \u201cproclamar el d\u00eda del Se\u00f1or\u00bb como lo hab\u00eda hecho George Fox en Pendle Hill, pero estaba abierto a caminar en oraci\u00f3n. Mientras segu\u00edamos los surcos sinuosos de un antiguo camino de jeep que sub\u00eda por una ca\u00f1ada de las estribaciones y hacia terreno abierto, Grace y yo a menudo compart\u00edamos nuestras \u201calegr\u00edas y preocupaciones\u00bb, como dicen en la peque\u00f1a iglesia del pueblo donde nos casamos. En otras ma\u00f1anas nos manten\u00edamos en silencio, subiendo tranquilamente hacia la primera luz.  <\/p>\n<p>En los d\u00edas en que mis \u201cpreocupaciones\u00bb estaban incrustadas en un mon\u00f3logo interno recurrente casi vac\u00edo de esperanza, romper el silencio era de poca utilidad. Era mejor caminar y respirar y escuchar el dulce canto del azulejo lapisl\u00e1zuli, si es que pod\u00eda escuchar algo. <\/p>\n<p>Serpenteando a trav\u00e9s de esa primera quebrada llena de urracas, colibr\u00edes y encinos, dejando atr\u00e1s la \u00faltima ola de nuevas casas de lujo que estaban tallando constantemente las laderas de las estribaciones, nos elevamos sobre la terraza que una vez fue la costa de un antiguo lago que cubr\u00eda gran parte de la Gran Cuenca.<\/p>\n<p>Desde la cima de la loma, salimos a la espeluznante noche de resplandor de la ciudad. Como hierba verde a la luz del estadio, los suaves marrones y tostados de las amplias laderas entre nosotros y la cresta de arriba se intensificaron unos tonos demasiado brillantes para parecer del todo reales. La fina capa de neblina que colgaba sobre el valle dobl\u00f3 los sim\u00e9tricos rayos de luz de la calle de azul, rojo, verde, amarillo y blanco hasta que brillaron. Abajo yac\u00eda la gran cuadr\u00edcula de la Meca Mormona, arterias iluminadas que divid\u00edan los bloques rectangulares que Brigham Young hab\u00eda trazado tan meticulosamente.   <\/p>\n<p>En algunas de esas ascensiones a las estribaciones antes del amanecer, caminaba proyectando dos sombras. La m\u00e1s peque\u00f1a de las dos era una silueta que borraba la luz de una luna del Desierto Oeste destinada a Nevada. La otra era una sombra alargada proyectada por la luz de la ciudad que se arrastraba por la cresta hacia las estrellas brumosas de Casiopea.  <\/p>\n<p>En el margen entre el resplandor de la cuadr\u00edcula y la oscuridad de la ladera norte, la luz de la ciudad se derramaba sobre la cresta y se disipaba, al igual que los restos de los bancos de nieve que se estrechaban en grupos de robles que se elevaban desde las sombras del ca\u00f1\u00f3n. Los ciervos se arrastraban entre las hojas de roble. Los coyotes y los puercoespines aparec\u00edan ocasionalmente y luego desaparec\u00edan, dirigi\u00e9ndose a la cobertura. A menudo escuch\u00e1bamos el ulular de un gran b\u00faho cornudo.   <\/p>\n<p>Sobre la cresta y hacia la ladera norte, atajando la curva de la cresta frente a nosotros, cruzamos parches de nieve remanente, cristales de hielo que destellaban rayos de luna desde la corteza endurecida de las onduladas acumulaciones. Caminamos sobre las huellas que alguien m\u00e1s hab\u00eda dejado uno o dos d\u00edas antes, hundiendo las manos en la corteza cuesta arriba en las pendientes m\u00e1s pronunciadas. De vuelta en la cresta desgastada por el viento, seguimos los surcos expuestos de un sendero excavado por los neum\u00e1ticos de veh\u00edculos de cuatro ruedas renegados. Hacia la cumbre a\u00fan distante, las estrellas de la ma\u00f1ana se atenuaron en el cielo amarillento.   <\/p>\n<p>En una cresta solo un poco menos empinada que esta, un paso salvaje y una falta de aliento revelaron una vez mi falta de experiencia en la monta\u00f1a. Con los ojos fijos en la cima de un paso, estaba m\u00e1s interesado en el destino que en el proceso de llegar all\u00ed. Un monta\u00f1ero mayor se dio cuenta y me ofreci\u00f3 un consejo sencillo, pero sabio. \u201cA medida que la pendiente se vuelve m\u00e1s pronunciada\u00bb, dijo, \u201cacorta tus pasos. Cuando des un paso, respira. Y cuando des el siguiente paso, d\u00e9jalo ir\u00bb.   <\/p>\n<p>Cuando practiqu\u00e9 esa t\u00e9cnica correctamente, la escalada se convirti\u00f3 en una especie de estasis en movimiento: el ox\u00edgeno que entraba alimentaba una combusti\u00f3n lenta y constante en lugar de un infierno de energ\u00eda. Si pod\u00eda mantenerme concentrado, era recompensado con la energ\u00eda para llegar a la cima del paso y m\u00e1s all\u00e1. <\/p>\n<p>Como en el worship, esas caminatas matutinas por Wasatch ten\u00edan una forma de abrir senderos hacia un paisaje interior menos constre\u00f1ido. A menudo, llevaba una palabra o una frase en mi pensamiento, algo que hab\u00eda escuchado pronunciar en el silencio en el Meeting, o un pasaje que se hab\u00eda demorado de los escritores cu\u00e1queros que hab\u00eda estado leyendo. La quietud, me dijeron, abr\u00eda espacio en el coraz\u00f3n para que habitara la luz interior. Leer sobre este tipo de apertura era una cosa. Orar en ella era otra.    <\/p>\n<p>S\u00e9 que algunas personas tienen la disciplina espiritual para orar incesantemente en una celda de la c\u00e1rcel o en una cocina lavando platos y s\u00e9 que yo no soy una de ellas. Pero a medida que la cresta se volv\u00eda empinada en la aproximaci\u00f3n final hacia la cima de ese pico de las estribaciones, me vi obligado a prestar atenci\u00f3n a ese ritmo de paso y respiraci\u00f3n sin el cual r\u00e1pidamente me habr\u00eda detenido sin viento. Trat\u00e9 de envolver cada respiraci\u00f3n alrededor de unas pocas palabras: dos s\u00edlabas por cada inhalaci\u00f3n, dos por cada exhalaci\u00f3n: \u201cEstad quietos&#8230; y sabed&#8230; que yo&#8230; soy Dios\u00bb.  <\/p>\n<p>En la circunferencia de mi visi\u00f3n, mirando hacia el sur, pod\u00eda ver Olympus, Timpanogas, Nebo y otros picos Wasatch cubiertos de nieve. La cordillera de Oquirrh y las monta\u00f1as de Stansbury, las primeras crestas de las olas y depresiones rocosas que formaban el pa\u00eds de la Cuenca y Cordillera, defin\u00edan el horizonte mientras miraba hacia el lado seco del valle. M\u00e1s all\u00e1 de la punta del espol\u00f3n de las estribaciones sobre el que camin\u00e1bamos, islas de roca desnuda flotaban como alucinaciones de tierra santa en este mar muerto desierto. Rodeando el borde oriental del Gran Lago Salado, extendi\u00e9ndose hacia el norte hasta Ogden y m\u00e1s all\u00e1, estaban las marismas y los humedales y los refugios de aves. Entre el lago y la columna vertebral de la cordillera de Wasatch que se dirig\u00eda hacia el norte, hab\u00eda un callej\u00f3n geogr\u00e1fico entre la monta\u00f1a y el lago para las aves canoras migratorias, as\u00ed como para los camiones de 18 ruedas en la interestatal, que solo estaban de paso.    <\/p>\n<p>A medida que el espacio se abr\u00eda cerca del punto m\u00e1s alto de nuestra caminata, tambi\u00e9n, de vez en cuando, parec\u00eda abrirse un camino interior, tal como hab\u00eda llegado a experimentar en el Meeting de worship. No quiero sugerir que una mente desordenada se aclar\u00f3 en ese instante de llegar a la cima. As\u00ed como hab\u00eda tomado muchos pasos y muchas respiraciones para ganar unos pocos miles de pies sobre nuestro vecindario de Salt Lake, hab\u00eda tomado muchos momentos de oraci\u00f3n para vaciarme lo suficiente como para sentir que hab\u00eda una pausa m\u00e1s larga entre mis pensamientos.  <\/p>\n<p>Hubo d\u00edas en que solo encontr\u00e9 un alivio fugaz en la monta\u00f1a, cuando el descenso fue la inversa del ascenso. Al igual que la pr\u00edmula de floraci\u00f3n nocturna que pasamos en esa cresta de las estribaciones, cualquier apertura que experiment\u00e9 en el camino a la cima se plegar\u00eda sobre s\u00ed misma a medida que llegaba el brillo de la ma\u00f1ana. En el creciente temblor del tr\u00e1fico matutino, los m\u00fasculos del pecho se tensaron. Los pulmones se vaciaron del aire de Wasatch.   <\/p>\n<p>El descenso fue especialmente desalentador en los d\u00edas en que la inversi\u00f3n t\u00e9rmica parec\u00eda haberse asentado para siempre. Hab\u00eda algo de consuelo en saber que solo 300 metros m\u00e1s arriba, pod\u00eda caminar hacia un aire m\u00e1s limpio, sin mencionar un poco de sol y cielo. Pero cada ascenso a las estribaciones a trav\u00e9s de esa capa de nubes y el posterior descenso de vuelta al miasma gris profundizaban mi anhelo de un descanso en el clima.  <\/p>\n<p>Cuando una inversi\u00f3n t\u00e9rmica finalmente comenzaba a levantarse, la luz que llegaba a trav\u00e9s de los altos campos de nieve de Wasatch seguramente derretir\u00eda un poco de lo que necesitara descongelarse. As\u00ed tambi\u00e9n, en alguna peque\u00f1a medida, lo hicieron esos ascensos matutinos a esa cresta de las estribaciones. O eso parec\u00eda mientras dejaba que los contornos de esa pendiente moldearan mis pasos, y segu\u00eda las oraciones que llevaba en una respiraci\u00f3n y luego en otra, subiendo por la cresta hacia la cima.  <\/p>\n<p>El lugar protegido detr\u00e1s de una roca donde esperaba a que Grace me alcanzara no era exactamente una cumbre. Era uno de varios puntos altos en una cresta que corr\u00eda recta y sin \u00e1rboles, excepto por una dispersi\u00f3n ocasional de abetos y pinos y caoba de monta\u00f1a de hoja rizada, antes de que se hundiera en una silla de montar y se curvara alrededor de un pico m\u00e1s alto en la cabecera de City Creek Canyon. No era el punto m\u00e1s alto en esa larga media luna de una cresta, pero era un buen lugar para observar la luz mientras flu\u00eda a trav\u00e9s de los picos escarpados hacia mi este, cayendo primero sobre la alta cresta de las monta\u00f1as Oquirrh a lo largo del extremo occidental del valle, luego hacia abajo por sus laderas de encino, barriendo lentamente las sombras de Wasatch que se extend\u00edan por la ciudad. Como en el Meeting de worship, era un lugar para habitar, por un momento o dos, en la Luz del lento giro de un d\u00eda.   <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Salt Lake Valley, donde viv\u00ed durante seis a\u00f1os a principios de la d\u00e9cada de 1990, la topograf\u00eda monta\u00f1osa y&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":545,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[9799],"tags":[11554,11479,11502,11719],"fpb_issue_category":[],"class_list":["post-3116763","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cronicas","tag-adoracion","tag-crecimiento-espiritual","tag-estilos-de-vida","tag-naturaleza"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Los contornos de la Worship - Friends Journal<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.friendsjournal.org\/es\/los-contornos-de-la-worship\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Los contornos de la Worship - 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