{"id":3117178,"date":"2005-06-01T00:00:47","date_gmt":"2005-06-01T04:00:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/donde-la-luz-brilla-a-traves\/"},"modified":"2005-06-01T00:00:47","modified_gmt":"2005-06-01T04:00:47","slug":"donde-la-luz-brilla-a-traves","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/es\/donde-la-luz-brilla-a-traves\/","title":{"rendered":"Donde la luz brilla a trav\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p>Cada oto\u00f1o me acuerdo de una valiosa lecci\u00f3n que me dieron una vez, un atisbo de verdad sobre la Luz que brilla a trav\u00e9s de nosotros para iluminar lo que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la tristeza y la p\u00e9rdida. Gracias a este regalo, veo las cosas de manera diferente, imaginando los espacios abiertos que el dolor talla en nosotros como aperturas para la Luz de Dios, o ciertas longitudes de onda de esa Luz. Pero me estoy adelantando a la historia.  <\/p>\n<p>Aquel a\u00f1o, octubre fue especialmente hermoso; para m\u00ed, dolorosamente hermoso. Las colinas alrededor de mi casa en el noreste de Iowa estaban en llamas con tonos de cuento de hadas de rojo, dorado, marr\u00f3n y naranja. El aire era n\u00edtido y claro, con aroma a sidra casera. Deber\u00eda haber sido la primera temporada de cumplea\u00f1os de mi primer hijo, un ni\u00f1o llamado Lars. En cambio, era el noveno mes desde su repentina muerte, y todav\u00eda me parec\u00eda agonizantemente doloroso vivir sin \u00e9l.    <\/p>\n<p>Mi hijo hab\u00eda sido un beb\u00e9 gordito y de ojos brillantes que fue recibido con amor por su padre y por m\u00ed. Recientemente hab\u00edamos logrado nuestro sue\u00f1o de vivir en el campo y hab\u00edamos encontrado trabajo en la ciudad cercana donde mi marido se gradu\u00f3 de la universidad. Nos emocionamos cuando supimos que estaba embarazada, y nuestros esfuerzos por hacer todo bien nos llevaron a parteras locales y a un m\u00e9dico amable, quienes juntos nos ayudaron a prepararnos para el parto. Yo estaba en la treintena y el embarazo no fue del todo f\u00e1cil, pero lo tomamos con calma. Dej\u00e9 de trabajar pronto para descansar y prepararme. Entonces lleg\u00f3 Lars, nacido r\u00e1pida y f\u00e1cilmente. Inmediatamente transform\u00f3 nuestras vidas, convirti\u00e9ndonos de j\u00f3venes adultos absortos en nosotros mismos en padres felices, aunque cansados y un poco inseguros.      <\/p>\n<p>Celebramos con familiares y amigos, y Lars se convirti\u00f3 r\u00e1pidamente en una persona importante en nuestro peque\u00f1o Meeting cu\u00e1quero y en nuestra comunidad m\u00e1s grande de personas que nos deseaban lo mejor. C\u00f3mo nos re\u00edmos y maravillamos de esta nueva persona, observando con asombro y satisfacci\u00f3n c\u00f3mo crec\u00eda y cambiaba tan r\u00e1pidamente. A los tres meses respond\u00eda a las caras tontas y gorgoteaba alegremente mientras pateaba una colorida cadena de pl\u00e1stico sujeta a su calcet\u00edn. Tuvimos una Navidad maravillosa juntos. A Lars pareci\u00f3 gustarle toda la atenci\u00f3n que recibi\u00f3 durante las fiestas, y sus ojos se iluminaron con regalos como un nuevo sonajero con colores navide\u00f1os brillantes que tocaba \u201cJingle Bells\u00bb.    <\/p>\n<p>Fue justo despu\u00e9s de A\u00f1o Nuevo y era hora de mi primer d\u00eda de vuelta al trabajo. Lars estaba alerta y feliz esa ma\u00f1ana mientras le le\u00eda, le daba el pecho y nos vest\u00edamos a ambos. Mientras lo abrochaba en su asiento de coche, estaba sonriendo tan ampliamente que me tom\u00e9 unos momentos para tomar las \u00faltimas fotos que quedaban en un rollo de pel\u00edcula. Nos fuimos en coche a la casa de la ni\u00f1era, donde Lars se quedar\u00eda las tardes de los d\u00edas laborables.   <\/p>\n<p>Cuatro horas m\u00e1s tarde, estaba terminando el trabajo. Ya casi era hora de irme a buscar a mi hijo, alimentarlo y volver a casa, por las colinas nevadas, cuando son\u00f3 el tel\u00e9fono. Era el marido de la ni\u00f1era. Estaba disgustado. Lars ten\u00eda problemas para respirar, dijo. Una ambulancia ya lo estaba llevando al hospital. Mientras trataba de entender, no ten\u00eda ni idea de lo r\u00e1pido que la vida pod\u00eda cambiar de la felicidad a la tragedia. Mi ni\u00f1o perfecto estaba rebosante de salud, me dije, y mi vida no era una telenovela. \u201cTodo est\u00e1 bien; todo estar\u00e1 bien\u00bb, repet\u00ed una y otra vez. Pero no estaba bien. Muy probablemente, Lars ya se hab\u00eda ido cuando sal\u00ed a la nieve y conduje las pocas manzanas hasta la sala de emergencias.          <\/p>\n<p>La posibilidad de su muerte no se me ocurri\u00f3 al principio. Mi marido y yo nos sentamos impotentes en la sala de espera, con alarma y terror creciendo a medida que m\u00e9dicos y enfermeras entraban y sal\u00edan sobriamente, trabajando sin \u00e9xito para despertar a nuestro hijo. Cuando se pronunci\u00f3 la muerte, al principio insist\u00ed en que era un error, una pesadilla. Pero era real; en pocas horas, todo hab\u00eda cambiado. La brillante escena invernal de la ma\u00f1ana era ahora un paisaje congelado y sombr\u00edo, fuera y dentro de m\u00ed.    <\/p>\n<p>Los recuerdos m\u00e1s fuertes que tengo de esa \u00e9poca son del dolor&#8230; y de la ira. Mi cuerpo sufri\u00f3 los cambios f\u00edsicos de terminar abruptamente la maternidad. Mis brazos palpitaban de vac\u00edo. Estaba demasiado angustiada para dormir. Sobre todo, me dol\u00eda el pecho, el lugar donde imaginaba que estaba mi coraz\u00f3n. El dolor all\u00ed era tan fuerte que parec\u00eda como si sufriera una herida abierta y sangrante. Meses despu\u00e9s, mis hombros todav\u00eda se encorvaban alrededor del agujero en mi coraz\u00f3n, un emblema f\u00edsico de mi p\u00e9rdida.      <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n recuerdo el fuerte apoyo de amigos y familiares. Despu\u00e9s de la muerte de Lars, mi marido y yo estuvimos rodeados de amor que brillaba tan constantemente como el c\u00edrculo de velas que los amigos sosten\u00edan mientras permanec\u00edan en silenciosa vigilia, rodeando nuestra peque\u00f1a casa la noche despu\u00e9s de que Lars muriera. Su cuidado continu\u00f3 durante las semanas y meses posteriores. Pero eso no detuvo las amargas emociones que sent\u00ed despu\u00e9s del funeral, que me distanciaron de su amabilidad. No quer\u00eda estar enfadada, pero no era algo que pudiera controlar. Mi mente dol\u00eda de aferrarme con fuerza al resentimiento por aquellos cuyos hijos todav\u00eda viv\u00edan. Pero, sobre todo, estaba enfadada con Dios. El \u201cs\u00edndrome de muerte s\u00fabita del lactante\u00bb figuraba en el certificado de defunci\u00f3n, pero parec\u00eda tan inexplicable e injusto. \u00c9ramos buenos padres; tratamos de hacer todo bien; Lars hab\u00eda estado sano. \u00bfPor qu\u00e9, entonces, le hab\u00eda pasado esto a Lars? \u00bfPor qu\u00e9 a m\u00ed? \u00bfPor qu\u00e9 a nosotros?           <\/p>\n<p>Ahora me doy cuenta de que mis lamentos eran la letan\u00eda de aquellos que sufren su primer dolor serio, que a\u00fan no han aprendido que la tragedia no tiene favoritos. Mi cerebro trabaj\u00f3 horas extras, preguntando desde la ma\u00f1ana hasta la noche: \u00bfQu\u00e9 hicimos mal? \u00bfQu\u00e9 hice mal? \u00bfPor qu\u00e9 este castigo? \u00bfC\u00f3mo, pens\u00e9, podr\u00eda haber fallado tan miserablemente en proveer para la salud y la seguridad de mi hijo? Su muerte represent\u00f3 no solo dolor, sino fracaso.     <\/p>\n<p>El trabajo era un refugio, pero era dif\u00edcil concentrarse y pas\u00e9 muchos d\u00edas vagando cerca de nuestra granja, tratando de evitar la desesperaci\u00f3n que me invad\u00eda. Cuando estaba m\u00e1s all\u00e1 de las l\u00e1grimas, sal\u00eda a los campos a gritar y tirar cosas: piedras, un juego de platos para ni\u00f1os enviado por una t\u00eda, un oso de peluche regalado a un ni\u00f1o que nunca se acurrucar\u00eda con \u00e9l. Entiendo mejor la oscuridad ahora, y s\u00e9 que aunque los que hemos luchado contra la depresi\u00f3n nos sentimos solos, lamentablemente estamos en amplia compa\u00f1\u00eda. Las voces de la derrota contra las que luchamos son variadas, pero los temas son similares. En mi caso, era como si un bucle de cinta se reprodujera una y otra vez en mi cabeza, susurrando duramente: \u201cPasar\u00e1s el resto de tu vida lidiando con este agujero en tu coraz\u00f3n, en tu vida. Estar\u00e1s triste y enfadada para siempre\u00bb.    <\/p>\n<p>Incluso si lograba olvidar mi pena durante una hora, durante el almuerzo con una amiga, o escribiendo para el trabajo, las voces torturadas recuperaban el control por la noche. Contempl\u00e9 el suicidio. Mientras tanto, mi marido quer\u00eda desesperadamente que la vida volviera a la normalidad. A veces sacaba el tema de intentar tener otro hijo. No pod\u00eda imaginar dar ese paso, que para m\u00ed representaba dejar ir a nuestro hijo. Pasaron los meses. Los miembros de nuestro Meeting y la familia nos ayudaron a celebrar lo que habr\u00eda sido el primer cumplea\u00f1os de Lars. Ofrecieron lecturas y cantaron con nosotros mientras nos tom\u00e1bamos de las manos en un c\u00edrculo cerca de los \u00e1rboles y las flores silvestres que hab\u00edan ayudado a plantar en su memoria. A\u00fan as\u00ed, su compasi\u00f3n apenas pod\u00eda aliviar mi tristeza. Estaba demasiado perdida en el agujero de mi coraz\u00f3n.         <\/p>\n<p>El d\u00eda de mi lecci\u00f3n comenz\u00f3 de manera muy similar. Cuando una amiga del Meeting me pregunt\u00f3 si me unir\u00eda a ella para un grupo de meditaci\u00f3n esa noche, dud\u00e9. Algunas personas se reun\u00edan semanalmente en una antigua iglesia rural. Me sent\u00eda atra\u00edda por la pr\u00e1ctica y por los momentos de alivio que a veces encontraba all\u00ed, en ese sencillo lugar de silencio y adoraci\u00f3n. No ten\u00eda mucha esperanza de que asistir trajera alg\u00fan beneficio, pero decid\u00ed que ser\u00eda relajante simplemente salir de la casa y pasear por el campo en una hermosa tarde de verano indio.    <\/p>\n<p>En la iglesia eleg\u00ed una almohada de una pila en la parte de atr\u00e1s e intent\u00e9 encontrar una posici\u00f3n c\u00f3moda. Una campana son\u00f3 para se\u00f1alar el comienzo de la meditaci\u00f3n. El grupo se acomod\u00f3. La habitaci\u00f3n estaba adornada con una brisa ligera y fresca. Mi mente estaba preocupada, pero trat\u00e9 de concentrarme. Trat\u00e9 de silenciar las voces destructivas que me recordaban mi coraz\u00f3n herido. Mis hombros se enrollaron hacia adelante protegi\u00e9ndome. Me mov\u00ed inc\u00f3modamente sobre la almohada.       <\/p>\n<p>Entonces algo cambi\u00f3. Hubo una vibraci\u00f3n a mi alrededor, casi un zumbido, como si fuera de una abeja de finales de verano atrapada entre los cristales de las ventanas. La habitaci\u00f3n se qued\u00f3 profundamente en silencio. Me di cuenta de que alguien estaba de pie detr\u00e1s de m\u00ed. Sent\u00ed unas manos suaves y reconfortantes sobre mis hombros, pero el pastor que dirig\u00eda la meditaci\u00f3n todav\u00eda estaba en la parte delantera de la habitaci\u00f3n, y los dem\u00e1s estaban todos sentados en sus lugares. No hab\u00eda o\u00eddo entrar a nadie m\u00e1s.    <\/p>\n<p>De alguna manera, aunque no me hab\u00eda dado la vuelta, pod\u00eda decir que el que estaba detr\u00e1s de m\u00ed estaba sonriendo, de una manera perpleja e indulgente, como lo har\u00edas cuando reprendes con cari\u00f1o el mal comportamiento de un ni\u00f1o. Todos mis sentidos estaban atentos a esta presencia. No mir\u00e9 hacia atr\u00e1s, sino que me qued\u00e9 muy quieta porque no quer\u00eda perderme la voz silenciosa que me estaba hablando. Con ternura, muy tiernamente, pero tambi\u00e9n con un tono de reproche, o\u00ed pronunciar mi nombre, y luego las palabras: \u201cTodav\u00eda no lo has descubierto, \u00bfverdad?\u00bb   <\/p>\n<p>Las palabras suaves y cotidianas, como de un amigo, me quedaron claras&#8230; y sorprendentes: \u201cNo te preocupes por el agujero en tu coraz\u00f3n. Es el agujero en tu coraz\u00f3n por el que brilla la luz. Por el que yo brillo\u00bb. Una pausa, y luego m\u00e1s: \u201cSe supone que tu coraz\u00f3n tiene agujeros. Cuando tu coraz\u00f3n est\u00e1 tan lleno de agujeros que parecer\u00eda casi ra\u00eddo&#8230; cuando tu coraz\u00f3n apenas puede mantenerse unido debido a todos los agujeros&#8230; es cuando yo puedo brillar con m\u00e1s intensidad\u00bb. <\/p>\n<p>En ese momento vislumbr\u00e9 una imagen de mi coraz\u00f3n: era una colcha de retazos muy usada, hecha de amor. Y entonces, antes de que pudiera darme la vuelta, la Presencia se hab\u00eda ido. La atm\u00f3sfera en la habitaci\u00f3n cambi\u00f3. Alguien tosi\u00f3. Me sent\u00e9 all\u00ed, tranquilamente asombrada por lo que hab\u00eda sucedido. Reflexion\u00e9 sobre el significado de las palabras que hab\u00eda o\u00eddo tan claramente, aunque nada se hab\u00eda dicho en voz alta. Otros recuerdos de esa noche son indistintos; pero recuerdo volver a casa, maravillosamente llena de la convicci\u00f3n de que acababa de ser visitada por Jes\u00fas, aunque antes ni siquiera estaba segura de creer en \u00e9l.      <\/p>\n<p>La experiencia no lo cambi\u00f3 todo de la noche a la ma\u00f1ana. Todav\u00eda echaba de menos a mi hijo; todav\u00eda me dol\u00eda. Pero empec\u00e9 a sanar. Gan\u00e9 fuerzas para argumentar contra las voces destructivas de mi depresi\u00f3n. Encontr\u00e9 el valor para pensar en tener otro hijo. Sobre todo, en esos pocos momentos, me convenc\u00ed mucho m\u00e1s firmemente de que hay un Dios amoroso, con compasi\u00f3n por nosotros y por nuestras luchas. Esa convicci\u00f3n y la paz que trae han sido un gran regalo.      <\/p>\n<p>En la d\u00e9cada transcurrida desde entonces, ha habido algunas veces en las que he tratado de describir esa noche, las manos sobre mis hombros, la sonrisa que no pod\u00eda ver, el mensaje que recib\u00ed tan claramente. Digo que tal vez todav\u00eda est\u00e9 viva gracias al regalo de esa visita. Tal vez mi hija est\u00e9 aqu\u00ed porque, por alguna raz\u00f3n, se me concedi\u00f3 esta comprensi\u00f3n. A medida que han llegado otros duelos, los m\u00edos propios y las tragedias de mi comunidad humana m\u00e1s grande, he estado agradecida por la lecci\u00f3n que se me dio esa noche: profunda pero ordinaria, tal vez incluso obvia.   <\/p>\n<p>Para m\u00ed, la lecci\u00f3n es que nuestros dolores son nuestra parte del sufrimiento del mundo, y que en \u00faltima instancia est\u00e1 bien. Los agujeros en nuestros corazones nos permiten ver con m\u00e1s claridad y proporcionan espacios para que una empat\u00eda m\u00e1s profunda entre en el mundo. Puedo \u2014podemos\u2014 sobrevivir a los agujeros en nuestros corazones, e incluso permitir que traigan iluminaci\u00f3n.  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada oto\u00f1o me acuerdo de una valiosa lecci\u00f3n que me dieron una vez, un atisbo de verdad sobre la Luz&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":657,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[9799],"tags":[11479,11486,11494],"fpb_issue_category":[],"class_list":["post-3117178","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cronicas","tag-crecimiento-espiritual","tag-familia","tag-sanacion"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.7 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Donde la luz brilla a trav\u00e9s - Friends Journal<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.friendsjournal.org\/es\/donde-la-luz-brilla-a-traves\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Donde la luz brilla a trav\u00e9s - 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