{"id":3117195,"date":"2005-05-01T00:00:49","date_gmt":"2005-05-01T04:00:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/solo-los-heridos-pueden-curar-2\/"},"modified":"2005-05-01T00:00:49","modified_gmt":"2005-05-01T04:00:49","slug":"solo-los-heridos-pueden-curar-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/es\/solo-los-heridos-pueden-curar-2\/","title":{"rendered":"Solo los heridos pueden curar"},"content":{"rendered":"<p>En un meeting de adoraci\u00f3n, un Amigo cit\u00f3 al fil\u00f3sofo griego Her\u00e1clito, que dijo: \u201cSolo los heridos pueden curar\u00bb. Mi coraz\u00f3n se aceler\u00f3. Sab\u00eda que estas palabras, que me llegaban al otro lado de la sala de mi amigo, pero lo que es m\u00e1s importante, que llegaban a trav\u00e9s de 2500 a\u00f1os desde la antigua Grecia, me perseguir\u00edan hasta que hubiera explorado su significado, hasta que hubiera trabajado a trav\u00e9s de \u00e1reas de herida en m\u00ed mismo a la luz de ellas.  <\/p>\n<p>Record\u00e9 a Her\u00e1clito, record\u00e9 que fue el primer ser humano en enunciar la idea de la evoluci\u00f3n. \u201cTodo fluye\u00bb, dijo. \u201cNada es permanente excepto el cambio\u00bb. Llegu\u00e9 a casa y saqu\u00e9 mis libros de griego de la universidad.   <\/p>\n<p>No se sabe mucho sobre \u00e9l. Naci\u00f3 en \u00c9feso alrededor del 535 a. C. y vivi\u00f3 unos 60 a\u00f1os. Proced\u00eda de una familia noble, por lo que presumiblemente estaba bien educado, pero cuando se le pregunt\u00f3 sobre ello una vez, dijo: \u201cMe busqu\u00e9 a m\u00ed mismo\u00bb. Estudi\u00f3 el cielo, los movimientos de la Tierra, varios aspectos de la naturaleza y medit\u00f3 sobre lo que observaba. De mente elevada, pero tambi\u00e9n arrogante, a veces suena como sus contempor\u00e1neos, los profetas hebreos, cuando reprende a sus compa\u00f1eros efesios por su estupidez y terquedad. Una vez les dijo que no hablar\u00eda m\u00e1s con ellos, que prefer\u00eda jugar a las tabas con sus hijos, para quienes todav\u00eda hab\u00eda alguna esperanza.     <\/p>\n<p>Se march\u00f3 durante un tiempo, vivi\u00f3 como un ermita\u00f1o, subsistiendo de hierba y hierbas. Su dieta le provoc\u00f3 hidropes\u00eda y volvi\u00f3 a \u00c9feso para consultar a los m\u00e9dicos. Decidi\u00f3 que sab\u00eda m\u00e1s que ellos y pens\u00f3 en curarse a s\u00ed mismo tumb\u00e1ndose en un establo, creyendo que los vapores del esti\u00e9rcol extraer\u00edan el exceso de l\u00edquido de su cuerpo. Esta exc\u00e9ntrica cura no funcion\u00f3 y muri\u00f3 poco despu\u00e9s.   <\/p>\n<p>De su gran obra de vida, un tratado de tres vol\u00famenes llamado <em>Sobre la naturaleza<\/em>, solo quedan unas 150 frases, algunas tan fragmentarias que resultan oscuras. Pero el impulso principal de su pensamiento es claro. La permanencia es una ilusi\u00f3n. \u201cNo puedes entrar en el mismo r\u00edo dos veces\u00bb, dijo, \u201cporque otra agua fluye para siempre sobre ti\u00bb. Cre\u00eda que el fuego era la sustancia subyacente del universo. Dijo que el mundo no fue hecho ni por dioses ni por seres humanos, sino que siempre ha sido y siempre ser\u00e1 \u201cfuego vivo, en medidas que se encienden, en medidas que se apagan\u00bb. Todos compartimos un alma-fuego universal, pensaba.      <\/p>\n<p>A menudo usaba la palabra Logos, esa misma palabra que ilumina el Evangelio de Juan. El Logos es la sabidur\u00eda eterna, la Palabra primordial. Her\u00e1clito dijo que aunque el Logos es com\u00fan a todos nosotros, muchos de nosotros vivimos como si pens\u00e1ramos que tenemos una sabidur\u00eda propia.  <\/p>\n<p>Vio que todas las cosas llevan sus opuestos y se est\u00e1n convirtiendo continuamente en sus opuestos. El d\u00eda se convierte en noche, y la noche da paso a la ma\u00f1ana. El verano se convierte en invierno, y el invierno, en primavera. Las cosas fr\u00edas se calientan y las cosas c\u00e1lidas se enfr\u00edan. La humedad se seca y las cosas resecas se mojan. Los sanos enferman y los heridos se curan. La \u00fanica condici\u00f3n real es la transitoria del devenir. Los dioses tambi\u00e9n comparten con la humanidad este proceso de cambio. Es la naturaleza del universo que los per\u00edodos de crecimiento y progreso sean seguidos por per\u00edodos en los que las cosas se descomponen.        <\/p>\n<p>Her\u00e1clito suena como otro hombre que escribe sobre la misma \u00e9poca, cuyas palabras nos son m\u00e1s familiares, aunque sepamos menos sobre \u00e9l. Ni siquiera sabemos su nombre, pero sus palabras se adjuntaron a nuestro libro de Isa\u00edas. Las referencias hist\u00f3ricas de los \u00faltimos cap\u00edtulos de Isa\u00edas los sit\u00faan en un siglo posterior a los primeros 39 cap\u00edtulos de Isa\u00edas, hijo de Amoz. A veces llamamos a este hombre Segundo Isa\u00edas, y a veces lo llamamos \u201cel siervo sufriente\u00bb.   <\/p>\n<p>De la sabidur\u00eda de Her\u00e1clito el Efesio, y Segundo Isa\u00edas el Hebreo, quiero explorar tres ideas.<\/p>\n<ul>\n<li>Todos estamos heridos.<\/li>\n<li>Todos tenemos dentro de nosotros poderes regenerativos de cuerpo, mente y esp\u00edritu.<\/li>\n<li>Solo aquellos que han aprendido de sus propias heridas pueden ayudar a otros a curarse a s\u00ed mismos; o para condensar el pensamiento: Solo los heridos pueden curar.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Her\u00e1clito dijo que los seres humanos son como l\u00e1mparas en la noche. Se encienden y luego se apagan. Segundo Isa\u00edas usa otra figura ret\u00f3rica:  <\/p>\n<blockquote><p>Toda carne es hierba, y toda su hermosura como la flor del campo:<br \/>\nLa hierba se seca, la flor se marchita&#8230;.<\/p><\/blockquote>\n<p>Estar vivo es ser vulnerable. Desde el nacimiento, nadie est\u00e1 exento del dolor; ni podemos pasar por la vida sin perder a algunos de los que amamos, y en \u00faltima instancia, llegar a un acuerdo con nuestra propia muerte. Estas son grandes heridas que todos compartimos. Y est\u00e1n las peque\u00f1as heridas: frustraci\u00f3n, menosprecios, soledad, aburrimiento, injusticia, traiciones, negligencia&#8230; \u00bfo son heridas tan peque\u00f1as? Nos corroen como el c\u00e1ncer.    <\/p>\n<p>Estas heridas son comunes a todos, incluidos aquellos de nosotros que estamos bien alimentados, bien alojados, bien vestidos, bien acomodados. Sin embargo, vivimos en una \u00e9poca peculiarmente afligida, cuando vastas multitudes mueren de hambre, arrastran su existencia a\u00f1o tras a\u00f1o en campos de refugiados, viven bajo reg\u00edmenes represivos, mueren como ovejas. Incluso en la rica Am\u00e9rica, la gente tiene hambre, es discriminada en la vivienda y el empleo, recibe una justicia desigual, es reducida a n\u00fameros sin rostro por la burocracia. Nuestras ciudades est\u00e1n llenas de personas solitarias, desconcertadas, temerosas, desesperanzadas y personas amargadas, alienadas y violentas. No podemos caminar por las calles con seguridad ni estar seguros en nuestras viviendas. Los ancianos arrastran sus \u00faltimos a\u00f1os en miserables residencias de ancianos. Los ni\u00f1os no aprenden en nuestras escuelas p\u00fablicas.      <\/p>\n<p>Nuestra \u00e9poca tambi\u00e9n es peculiarmente afligida porque la posibilidad de la destrucci\u00f3n de nuestro planeta, de nuestra historia, es una realidad con la que todos vivimos constantemente, desde Hiroshima. Esto provoca una desesperanza peculiar. <\/p>\n<p>Las palabras de Segundo Isa\u00edas nos persiguen:<\/p>\n<blockquote><p>Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios&#8230;. (Isa\u00edas 40:1) <\/p><\/blockquote>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podemos asumir las heridas del mundo cuando nos estamos hiriendo a nosotros mismos?<\/p>\n<h3>Aprender de nuestras heridas<\/h3>\n<p>Empezamos por nosotros mismos, porque mientras nuestras propias heridas nos atormenten y exijan nuestra atenci\u00f3n, no podemos esperar curar a los dem\u00e1s, ni brindarles consuelo. Her\u00e1clito habla con relevancia. Dice que la sabidur\u00eda humana consiste en decir la verdad y vivir de acuerdo con la naturaleza.   Todos tenemos dentro de nosotros poderes regenerativos de cuerpo, mente y esp\u00edritu. Para que funcionen, necesitamos ser honestos con nosotros mismos y lo suficientemente disciplinados para vivir con sensatez.<\/p>\n<p>El dolor a menudo es auto-elegido. Tal vez no hemos sido auto-disciplinados. O tal vez necesitamos escapar de la rutina o salir de una situaci\u00f3n dif\u00edcil. Experimentar nuestro dolor plenamente, no huir de \u00e9l, puede ayudarnos a ver c\u00f3mo renunciar a \u00e9l, c\u00f3mo planificar nuestras vidas de manera m\u00e1s sensata. A veces elegimos el dolor por el gozo que se nos presenta. El dolor a menudo est\u00e1 involucrado en el nacimiento de algo nuevo. Her\u00e1clito sugiere que los dioses y los humanos comparten el proceso de creaci\u00f3n y que el Creador(es) Eterno(s) puede sufrir, incluso cuando nosotros, los creadores menores, sufrimos.      <\/p>\n<p>No todo el dolor es auto-elegido. El impulso ascendente de la evoluci\u00f3n en el universo est\u00e1 luchando constantemente contra el peso muerto de la entrop\u00eda. Las cosas se descomponen; hay fallos aleatorios en el proceso de creaci\u00f3n. A veces parece que opera la ley de Murphy: \u00a1si algo puede salir mal, saldr\u00e1 mal! A veces nos suceden cosas por casualidad, no por alg\u00fan fallo nuestro, ni para castigarnos por malas acciones. Mi propia experiencia y observaci\u00f3n de los dem\u00e1s me dicen que en un mundo de falibilidad, violencia e indiferencia no deber\u00edamos sorprendernos de que nos lleguen heridas. La herida es parte de la condici\u00f3n humana.      <\/p>\n<p>Somos libres de aprender, si queremos. Podemos usar la discapacidad cr\u00f3nica, el dolor no buscado, la \u201cespina en la carne\u00bb, la dolencia incurable para aumentar nuestra conciencia de la belleza y nuestra sensibilidad al sufrimiento en los dem\u00e1s. Podemos usarlo como un desaf\u00edo a nuestro ingenio para trascender nuestras limitaciones. Podemos crecer en profundidad a trav\u00e9s de \u00e9l mientras buscamos formas de ayudar a Dios en el proceso continuo de crear un universo que siempre se est\u00e1 descomponiendo. Como sugiere Segundo Isa\u00edas, podemos encontrar belleza, incluso entre las cenizas de nuestras esperanzas y planes, si tenemos el coraje de no retirarnos del dolor o de ser dominados por \u00e9l.    <\/p>\n<p>Segundo Isa\u00edas dice que necesitamos belleza en lugar de cenizas, y tambi\u00e9n el aceite de alegr\u00eda en lugar del luto. \u00bfC\u00f3mo podemos encontrar tal lubricaci\u00f3n en un momento de dolor? <\/p>\n<p>El dolor, como el dolor, debe ser experimentado, aceptado en su inmensidad abrumadora, si queremos salir al otro lado. La catarsis es necesaria para la curaci\u00f3n. <\/p>\n<p>El dolor tiene sus etapas, su progresi\u00f3n. El entumecimiento cuando la mente se niega a aceptar la p\u00e9rdida es seguido por la rebeli\u00f3n cuando el terrible hecho llega a casa. \u00bfPor qu\u00e9 fui elegido? Luego viene el revivir, tratando de averiguar c\u00f3mo las cosas podr\u00edan haberse hecho de manera diferente: la culpa, creo, es una gran parte del dolor. Dios parece haberse retirado de nosotros. Necesitamos amigos que nos dejen hablar, llorar, sacarlo todo. Necesitamos amigos que hayan vivido el dolor y puedan funcionar de nuevo.      <\/p>\n<p>Con el tiempo llegamos a aprender que no estamos solos. Recordamos pasajes de la Biblia. Encontramos poes\u00eda, m\u00fasica, escultura que nos hablan a trav\u00e9s del tiempo y el espacio. Con el tiempo podemos sentir dentro de nosotros el amor continuo, podemos sentir la presencia del que amamos, no de una manera sobrenatural, sino como calor, como la luz del sol. Conociendo la fragilidad de la vida, cada d\u00eda se convierte en un regalo para ser experimentado plenamente. Somos conscientes de la belleza en las cosas simples de cada d\u00eda, y encontramos lo preciosos que son otros miembros de nuestra familia que todav\u00eda est\u00e1n con nosotros, otros amigos, extra\u00f1os. Damos gracias por la vitalidad, la gracia, la esperanza, el coraje de los que son j\u00f3venes. Y encontramos que la alegr\u00eda profunda y tranquila ha comenzado a lubricar nuestros corazones congelados. Crecemos a trav\u00e9s del dolor.        <\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pasa con las heridas menores que corroen nuestra alegr\u00eda y nos impiden funcionar plenamente? \u00bfPueden tambi\u00e9n ayudarnos a crecer? La mayor\u00eda de ellas parecen provenir de otras personas. Comenzando con el nacimiento, otros nos hieren, no entienden nuestras necesidades, nos frustran, nos interrumpen, nos menosprecian, nos acusan injustamente, se olvidan de recordar nuestros gustos especiales y d\u00edas especiales, nos decepcionan. Al menos tanto como necesitamos dormir y comer, necesitamos ser entendidos, apreciados, queridos, tenidos en cuenta, que nos digan cu\u00e1ndo lo hemos hecho bien. Necesitamos lo que Segundo Isa\u00edas llama \u201cel manto de alabanza\u00bb. Necesitamos familias, o Meetings, u otros grupos peque\u00f1os donde seamos aceptados en nuestros propios t\u00e9rminos, por nuestro propio bien, donde seamos libres de ser nosotros mismos.      <\/p>\n<p>Necesitamos imaginaci\u00f3n creativa para ponernos en el lugar de aquellos que nos hieren y nos menosprecian. \u00bfQu\u00e9 <g id=\"gid_0\">les<\/g> est\u00e1 carcomiendo? \u00bfCon qu\u00e9 heridas y frustraciones est\u00e1n lidiando <em>ellos<\/em>? \u00bfPor qu\u00e9 deben menospreciar a los dem\u00e1s? \u00bfPodemos tratar de verlos como Dios los ve? \u00bfPodemos encontrar cosas para elogiarlos, formas de hacerlos sentir apreciados? \u00bfPodemos empezar a vestirlos <em>con<\/em> los mantos de alabanza?      <\/p>\n<p>Podemos <em>crecer<\/em> en gracia. Podemos aprender a usar nuestro dolor, nuestro duelo, nuestras frustraciones para una mayor comprensi\u00f3n, para la transmutaci\u00f3n en amor. No fuimos elegidos; compartimos la suerte de la humanidad. Cada uno de nosotros es una parte leg\u00edtima de la creaci\u00f3n, \u00fanico, irremplazable. La vida es un regalo de tiempo. Cada d\u00eda es precioso.     <\/p>\n<h3>Solo los heridos pueden curar<\/h3>\n<p>Cuando hemos experimentado nuestra propia curaci\u00f3n, anhelamos ayudar a nuestros amigos que sufren, que se afligen, que luchan con problemas demasiado grandes para ellos. Deseamos, tambi\u00e9n, poder encontrar alguna manera de responder a la herida del mundo. De nuevo, las palabras de Segundo Isa\u00edas nos llegan muy personalmente:  <\/p>\n<blockquote><p>El Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed,<br \/>\nporque el Se\u00f1or me ha ungido<br \/>\npara predicar buenas nuevas a los mansos,<br \/>\npara vendar a los quebrantados de coraz\u00f3n,<br \/>\npara proclamar libertad a los cautivos,<br \/>\ny la apertura de la prisi\u00f3n a los que est\u00e1n atados;<br \/>\npara proclamar el a\u00f1o aceptable del Se\u00f1or,<br \/>\ny el d\u00eda de venganza de nuestro Dios;<br \/>\npara consolar a todos los que lloran:<br \/>\npara darles belleza por cenizas,<br \/>\nel aceite de alegr\u00eda por el luto,<br \/>\nel manto de alabanza por el esp\u00edritu de pesadez. . . .<br \/>\n(Isa\u00edas 61:1-3)<\/p><\/blockquote>\n<p>y cuando sus heridas son as\u00ed curadas, \u00e9l contin\u00faa (hablando del esp\u00edritu que energiza a Israel incluso hasta este d\u00eda),<\/p>\n<blockquote><p>Ellos edificar\u00e1n las ruinas antiguas,<br \/>\nEllos levantar\u00e1n las desolaciones anteriores<br \/>\nEllos reparar\u00e1n las ciudades arruinadas. . . .<br \/>\n(Isa\u00edas 61:4)<\/p><\/blockquote>\n<p>\u00bfEl Esp\u00edritu del Se\u00f1or nos energiza <em>a nosotros<\/em> para curar a los heridos para que <em>ellos<\/em> puedan participar en la reconstrucci\u00f3n de nuestro planeta devastado?<\/p>\n<p>De un mundo de personas que necesitan ayuda, unos pocos son nuestra responsabilidad especial. Miembros de nuestra familia, nuestro Meeting, compa\u00f1eros de trabajo, vecinos; personas puestas en nuestros corazones por lazos de parentesco, proximidad, o lo que Jung llama <em>sincronicidad<\/em>, todos estos tienen reclamaciones b\u00e1sicas sobre nuestro tiempo y atenci\u00f3n. <\/p>\n<p>Empezamos por hacerles saber que nos importan, que estamos preocupados, que los amamos. Las palabras no importan demasiado, as\u00ed que no deber\u00edamos esperar a encontrar las correctas. El silencio a menudo se malinterpreta como indiferencia, y esto solo se suma al problema. Y hay otras maneras que las palabras para transmitir cari\u00f1o y amor: gestos, abrazos, apretones de manos, peque\u00f1os actos de ayuda considerados.   <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es importante no decir a los que sufren qu\u00e9 hacer, o c\u00f3mo est\u00e1n obstaculizando su propia curaci\u00f3n. Esto a menudo lleva a los heridos a la autodefensa y afianza el comportamiento o actitud autodestructiva. Tal vez uno puede tomar un enfoque indirecto y hablar de un tercero. Pero, como los ni\u00f1os que llevan a cabo la actividad prohibida a espaldas de los padres, los heridos pueden resentir cualquier cosa que huela a cr\u00edtica y sentirse impulsados a justificar la continuaci\u00f3n de los viejos h\u00e1bitos.   <\/p>\n<p>Solo raramente una persona es lo suficientemente grande, lo suficientemente humilde, lo suficientemente sabia para sentir el momento preciso en que un sufriente est\u00e1 abierto al consejo o al an\u00e1lisis, de modo que la verdad pueda ser dicha en amor. Solo raramente un sufriente es lo suficientemente grande para tomarlo sin da\u00f1o adicional, incluso cuando se ha pedido la cr\u00edtica. Porque a menudo pedir la cr\u00edtica es un grito de validaci\u00f3n, un anhelo de saber que somos aceptables.  <\/p>\n<p>Pero si nos equivocamos y decimos lo incorrecto, la situaci\u00f3n no es necesariamente irreparable. El cari\u00f1o sigue siendo necesario, m\u00e1s que nunca probablemente, aunque tengamos que expresarlo desde la distancia por un tiempo. El esp\u00edritu humano es resistente; la necesidad de amor es grande, es b\u00e1sica, y el perd\u00f3n puede llegar con el tiempo. Podemos aprender a ser m\u00e1s sensibles la pr\u00f3xima vez.   <\/p>\n<p>Lo que se requiere es una escucha de apoyo: la plena atenci\u00f3n de una persona que se preocupa. Teniendo eso, los heridos a menudo pueden curarse a s\u00ed mismos. <\/p>\n<p>Tenemos una obligaci\u00f3n especial con aquellos que est\u00e1n reci\u00e9n heridos en formas en que hemos sido heridos. Necesitamos acercarnos y decir: Lo s\u00e9. Entiendo. He pasado por ello. Podemos compartir su dolor o sufrimiento o frustraci\u00f3n de maneras realistas. Podemos dar esperanza de que esto tambi\u00e9n puede ser vivido, esto tambi\u00e9n puede ser un medio de crecer en compasi\u00f3n. No est\u00e1n solos; no fueron elegidos. Podemos estar all\u00ed pacientemente para dejarles descargar todo el dolor y la angustia.       <\/p>\n<p>Y podemos orar por los heridos. He encontrado un modelo para m\u00ed mismo de tal oraci\u00f3n en un poema de Goethe. En el invierno de 1777, viaj\u00f3 por las monta\u00f1as de Harz y visit\u00f3 a un joven que se hab\u00eda retirado de la sociedad. En el poema <em>Harzreise im Winter<\/em> (Viaje de invierno en las monta\u00f1as de Harz), describe al hombre:   <\/p>\n<blockquote><p>\u00bfQui\u00e9n va all\u00ed aparte? Pierde su camino en la espesura.<br \/>\nLas ramas retroceden detr\u00e1s de \u00e9l y la hierba se levanta de nuevo.<br \/>\nUn p\u00e1ramo lo envuelve.<br \/>\n\u00bfQui\u00e9n, qui\u00e9n puede curar las heridas de aquel cuyo b\u00e1lsamo se ha convertido en veneno?<br \/>\nDe los manantiales del amor, bebe odio por todos.<br \/>\nPrimero el despreciado, ahora el despreciador,<br \/>\nSecretamente royendo su propio valor en est\u00e9ril ego\u00edsmo&#8230;. <\/p><\/blockquote>\n<p>Luego sigue la oraci\u00f3n:<\/p>\n<blockquote><p>\u00bfHay en tu salterio, Padre de amor, un tono<br \/>\nque pueda alcanzar sus o\u00eddos y despertar su coraz\u00f3n?<br \/>\nAbre sus ojos nublados a los miles de manantiales<br \/>\nque brotan para el sediento, incluso en el desierto.<\/p><\/blockquote>\n<p>Me doy cuenta de que no puedo orar para que se dejen de lado las leyes de causa y efecto para la curaci\u00f3n, ni para m\u00ed ni para aquellos a quienes amo. La curaci\u00f3n debe venir de dentro. Mi mente y mi coraz\u00f3n rechazan a un Dios arbitrario que puede ser sobornado. Si Dios es todopoderoso y puede curar y salvar, y sin embargo permite la incre\u00edble agon\u00eda del mundo, esto no me parece el padre amoroso y universal que Jes\u00fas nos dijo que es Dios.   <\/p>\n<p>De nuestra propia angustia de no poder proteger siempre a nuestros hijos del dolor y la muerte, vislumbramos una medida del sufrimiento de Dios y encontramos que nuestras peque\u00f1as penas son absorbidas por el sufrimiento c\u00f3smico. En su introducci\u00f3n biogr\u00e1fica al <em>Testamento de Devoci\u00f3n<\/em> de Thomas Kelly, Douglas Steere cuenta de un momento en que Kelly estaba orando en la catedral de Colonia y \u201cpareci\u00f3 sentir que Dios depositaba todo el sufrimiento congelado de la humanidad sobre su coraz\u00f3n, una carga demasiado terrible para ser soportada, pero a\u00fan as\u00ed, con Su ayuda, soportable.\u00bb<br \/>\nA medida que extendemos nuestra propia herida con compasi\u00f3n y ternura hacia otros que est\u00e1n sufriendo, nuestra compasi\u00f3n crece, y experimentamos algo de la compasi\u00f3n de Dios y conocemos el consuelo de los Brazos Eternos. <\/p>\n<p>Y si entramos en la angustia de Dios, no es posible seguir c\u00f3modamente con nuestra vida diaria mientras el mundo arde. Sin embargo, \u00bfc\u00f3mo podemos asumir todos los problemas de la humanidad, y mucho menos los de la Tierra devastada, las plantas, los animales? Thomas Kelly nos recuerda que no estamos llamados a morir en cada cruz. Dios deposita preocupaciones sobre nosotros, nos muestra nuestras responsabilidades especiales, y encontramos el camino que se abre para ser instrumentos de la paz y la curaci\u00f3n de Dios. Dios nos necesita. Dios no puede hacerlo solo. En las hermosas palabras de Santa Teresa, \u201cCristo no tiene manos en la Tierra sino las tuyas. . . . \u00bb La paz de Dios llega a trav\u00e9s de instrumentos humanos imperfectos.      <\/p>\n<p>Tampoco necesitamos experimentar todas las variedades de heridas. Aqu\u00ed de nuevo, se necesita imaginaci\u00f3n creativa para insuflar realidad a las fr\u00edas estad\u00edsticas. Esta es una de las funciones del arte. En <em>Cry the Beloved Country<\/em> de Alan Paton podemos experimentar el apartheid sudafricano. En los libros de Elie Wiesel, experimentamos Buchenwald. En la poes\u00eda de Thich Nhat Hanh, experimentamos Vietnam.     <\/p>\n<p>El verdadero enemigo es la indiferencia. No preocuparse es el pecado capital. Que Dios nos guarde de seguir c\u00f3modamente con nuestras rutinas diarias como meros espectadores.  <\/p>\n<p>Finalmente, no perdamos la fe en la vida misma. Lo que m\u00e1s necesita el mundo es gente que haya salido al otro lado de las heridas, que sepa por experiencia que el oc\u00e9ano de luz y amor s\u00ed fluye sobre el oc\u00e9ano de oscuridad y muerte, como nos dijo George Fox, y que en ese oc\u00e9ano est\u00e1 el amor de Dios. Creemos en la resistencia de las cosas verdes y en crecimiento, del esp\u00edritu humano. Tengamos fe en la enorme reserva de \u201caquello de Dios\u00bb en el Universo. Con Her\u00e1clito sepamos que el invierno dar\u00e1 paso a la primavera, que las heridas pueden dar paso a la curaci\u00f3n, y que el mal puede ser vencido por el bien. Entregu\u00e9monos al esp\u00edritu que crea integridad y comunidad, que reconstruye cuando las cosas se derrumban, que repara las ciudades devastadas.     <\/p>\n<p>Her\u00e1clito sinti\u00f3 la herida eterna. Dijo: \u201cLos dioses y los seres humanos son realmente uno: viven la vida del otro y mueren la muerte del otro.\u00bb <\/p>\n<p>Y el Segundo Isa\u00edas nos ha descrito al sanador eterno herido:<\/p>\n<blockquote><p>Fue despreciado y rechazado por los hombres,<br \/>\nun hombre de dolor, y familiarizado con el sufrimiento.<br \/>\nCiertamente \u00e9l ha llevado nuestros dolores y cargado con nuestras tristezas&#8230;.<br \/>\n\u00c9l fue herido por nuestras transgresiones,<br \/>\n\u00e9l fue magullado por nuestras iniquidades;<br \/>\nSobre \u00e9l fue el castigo que nos hizo \u00edntegros,<br \/>\ny con sus azotes somos sanados. . . .<br \/>\n(Isa\u00edas 53:3-5)<\/p>\n<p>No estamos solos.<br \/>\nLev\u00e1ntate, resplandece, porque tu luz ha llegado.<br \/>\n(Isa\u00edas 60:1)<\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un meeting de adoraci\u00f3n, un Amigo cit\u00f3 al fil\u00f3sofo griego Her\u00e1clito, que dijo: \u201cSolo los heridos pueden curar\u00bb. 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