{"id":3117326,"date":"2006-11-01T00:00:53","date_gmt":"2006-11-01T05:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/la-historia-de-nozuko\/"},"modified":"2006-11-01T00:00:53","modified_gmt":"2006-11-01T05:00:53","slug":"la-historia-de-nozuko","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/es\/la-historia-de-nozuko\/","title":{"rendered":"La historia de Nozuko"},"content":{"rendered":"<h3>Oto\u00f1o de 1999, singisi, Sud\u00e1frica<\/h3>\n<p>Es un d\u00eda de oto\u00f1o cualquiera. El viento helado anuncia la inminente llegada del invierno, chasqueando como una bandera, susurrando entre los plateados tallos de ma\u00edz. Fuera de su casa, Nozibile prepara una cena de pap de ma\u00edz y sopa de patata al fuego para sus hijas y sus hijos. Ma\u00f1ana, piensa, continuar\u00e1 la construcci\u00f3n de la ampliaci\u00f3n a medio construir de su casa. Es un proceso lento de construcci\u00f3n de marcos a partir de postes de reto\u00f1os largos y delgados, y de rellenar las grietas con barro hecho con agua transportada en cubos desde el r\u00edo, 30 metros m\u00e1s abajo. Oye el sonido de un veh\u00edculo que se acerca por el camino de arena roja que serpentea a trav\u00e9s de las empinadas laderas y valles del pueblo, un camino m\u00e1s adecuado para el ganado que para las m\u00e1quinas. El sonido del motor forzado capta su atenci\u00f3n como un foco. Este no es un lugar con el que uno se topa en el curso de un viaje normal. Es un destino, el final de un viaje.        <\/p>\n<p>En esta comunidad pac\u00edfica, las noticias llegan a cuentagotas a trav\u00e9s de voces individuales, generalmente de la \u00fanica emisora de radio disponible o de los visitantes. El peri\u00f3dico ocasional solo es \u00fatil para quienes saben leer. Al igual que las noticias, el peligro tambi\u00e9n viene de fuera.  <\/p>\n<p>Sorprendida cuando el veh\u00edculo se detiene al pie de la colina de su casa, Nozibile se detiene a mirar m\u00e1s de cerca, preocupada de que la furgoneta pueda traer malas noticias. \u201cTen\u00eda curiosidad por saber a qu\u00e9 ven\u00edan, y me alegr\u00e9 de ver que eran Nozuko y los ni\u00f1os porque son hermosos\u00bb, dice. <\/p>\n<p>Nozuko Ngcaweni, la hija mayor de Nozibile, ha estado en el hospital durante m\u00e1s de un mes con sus dos hijos. \u201cPens\u00e9 en la enfermedad de los ni\u00f1os cuando vi el veh\u00edculo\u00bb, dice Nozibile. \u201cEspecialmente quer\u00eda saber c\u00f3mo est\u00e1n los ni\u00f1os\u00bb.  <\/p>\n<p>El hospital est\u00e1 a casi 100 kil\u00f3metros de distancia. Nozibile sabe que all\u00ed se encuentran enfermedades: tuberculosis, tifoidea, gastroenteritis, y ha o\u00eddo hablar de otras enfermedades que se extienden por todo el pa\u00eds. Aqu\u00ed no hay tales epidemias. Si las hubiera, habr\u00eda cuerpos por todas partes, gente llorando de dolor.   <\/p>\n<p>En cambio, la furgoneta azul celeste que contiene a su familia est\u00e1 cargada con una variopinta y alegre variedad de extra\u00f1os. Nozibile se limpia las manos tiznadas en un pa\u00f1o y se alisa la falda antes de recibir a los inesperados invitados que salen de la furgoneta aparcada. Se centra en sus nietos, abraz\u00e1ndolos, pirope\u00e1ndolos mientras recibe a los extra\u00f1os en su casa, donde las habitaciones est\u00e1n calentadas por el olor a humo. Nozuko es asediada por sus cinco hermanas.   <\/p>\n<p>Nozuko es una mujer sencilla y directa. Sin pretensiones. Cara redonda. Parlanchina y desgarbada, prefiere corretear a caminar. A los 23 a\u00f1os tiene dos hijos. El primog\u00e9nito es Nqobile, de cinco a\u00f1os, cuyo padre trabaja en una tienda en Durban. Fue un matrimonio tradicional que no funcion\u00f3. \u201cMe mud\u00e9 a Durban con \u00e9l, pero volv\u00ed a casa de nuevo debido a malentendidos entre nosotros\u00bb, explica Nozuko, pero es dif\u00edcil imaginar que esta joven apacible tenga diferencias con nadie. Desde 1997, Nozuko ha perdido el contacto con \u00e9l.        <\/p>\n<p>Nqobile ha estado enferma de forma intermitente desde 1995. Acaba de ser tratada de tuberculosis en el hospital. El hijo de Nozuko, Azola, de dos a\u00f1os, ha estado sano, pero se ha quedado en el hospital con su madre y su hermana. Nozuko conoci\u00f3 a su padre, su compa\u00f1ero de mucho tiempo, en 1996 en Mt. Ayliff. Ambos buscaban volver a la escuela entonces.    <\/p>\n<p>En cambio, tuvo a su hijo, luego regres\u00f3 a la casa de su madre en el pueblo mientras el padre de Azola continuaba sus estudios, y se reun\u00edan en las vacaciones. \u201c\u00c9l conoce a su hijo aunque tiene una esposa en Ixopo y tres hijos con ella. Soy aceptada por la esposa, que me permite a veces visitar la casa con el ni\u00f1o\u00bb, dice Nozuko. <\/p>\n<p>Nozibile se sienta en una de las camas contra la pared con un nieto en cada brazo. Los inusuales invitados, que representan a cuatro nacionalidades, se sientan en un banco en la pared opuesta a la feliz abuela. Nozuko se sit\u00faa en el centro del escenario y hace las presentaciones tanto en ingl\u00e9s como en xhosa.  <\/p>\n<p>Estas son personas que ha conocido en el hospital, explica Nozuko a su madre y a sus hermanas, y todo el mundo sonr\u00ede. Entonces, una de las visitantes, Babalwa, una joven xhosa, cruza la habitaci\u00f3n y se sienta junto a Nozibile. <\/p>\n<p>Comienza a contarle a Nozibile su propia historia; sus palabras se convierten en una larga canci\u00f3n susurrada, sobre d\u00f3nde se cri\u00f3, sobre su madre y sobre c\u00f3mo se puso muy enferma y tuvo que ir al hospital durante mucho tiempo, como Nozuko acababa de hacer. Nozibile escucha atentamente, con la cabeza inclinada hacia Babalwa. <\/p>\n<p>Babalwa dice que mientras estaba en el hospital recibi\u00f3 resultados positivos en su prueba de VIH. \u201cAl principio pens\u00e9 en suicidarme\u00bb, contin\u00faa Babalwa, \u201cporque la enfermera que me aconsej\u00f3 me dijo que iba a morir de este VIH. Entonces me di cuenta de que Dios tiene un prop\u00f3sito y tengo que encontrar mi propia cura. La primera parte de la cura es aprender a aceptar esta enfermedad. La segunda parte es conocer el amor, que he recibido de mi madre, y he aprendido a amar a Dios. Mi madre me acept\u00f3 y por eso estoy aqu\u00ed hoy. No soy un animal, soy un ser humano\u00bb. <\/p>\n<p>Entonces Babalwa le dice a Nozibile que Nozuko tiene VIH.<\/p>\n<p>Nozibile no se entrega a negaciones ni a l\u00e1grimas. Sosteniendo a su nieto frente a ella, permanece quieta, con la cabeza a\u00fan ladeada hacia Babalwa. Nozuko ya se ha escabullido de la habitaci\u00f3n, llamada por sus hermanas, que la han echado de menos. Babalwa contin\u00faa hablando durante mucho tiempo y Nozibile contin\u00faa escuchando. Ha o\u00eddo que la enfermedad es mortal y que no hay cura, pero justo a su lado hay una joven y robusta reina del netball que tambi\u00e9n tiene VIH, y que declara que planea seguir viviendo una vida activa durante mucho tiempo.    <\/p>\n<p>Nozibile est\u00e1 agradecida por las palabras de Babalwa de ese d\u00eda. \u201cEstaba muy preocupada cuando lo o\u00ed, pero cuando Babalwa lo explic\u00f3 me sent\u00ed mejor. Me dijo c\u00f3mo mi hija puede vivir m\u00e1s tiempo. . . . Me sent\u00ed valiente al afrontar la necesidad de ayudar a Nozuko\u00bb. <\/p>\n<p>Cuando el sol cae bajo, las hermanas de Nozuko se amontonan en el veh\u00edculo para dar un paseo al otro lado del valle. Cuando la abultada furgoneta se aleja, Nozibile se queda sola frente a la casa, apenas visible en el crep\u00fasculo, y se despide con la mano. <\/p>\n<p>Parte de la conversi\u00f3n de Nozuko al activismo provino del asesoramiento que recibi\u00f3 con los resultados de sus pruebas. Ella y Nqobile estaban en el hospital por tuberculosis cuando se enteraron de que los problemas no terminar\u00edan ah\u00ed. \u201cCuando la hermana me dijo por primera vez, me sorprend\u00ed y me preocup\u00e9, pero me explic\u00f3 que debo hacer lo que debo hacer, y puedo dec\u00edrselo a alguien si tengo que hablar de ello. No debo sentir que voy a morir de inmediato\u00bb.  <\/p>\n<p>Entonces, dos mujeres voluntarias de la Asociaci\u00f3n Nacional de Personas con SIDA (NAPWA), Mandisa y Babalwa, la visitaron. \u201cMandisa me cont\u00f3 c\u00f3mo el virus [VIH] ya se hab\u00eda convertido en la enfermedad [SIDA] en ella, pero cuando su madre le dio amor, la comida adecuada y buenos cuidados, pudo hacer retroceder la enfermedad\u00bb. <\/p>\n<p>Babalwa anim\u00f3 a Nozuko a contarle a su madre sobre su enfermedad para obtener el apoyo que necesitar\u00eda. Tambi\u00e9n aconsej\u00f3 a Nozuko que cualquier pareja sexual que hubiera tenido tambi\u00e9n deb\u00eda ser informada. A menudo, una mujer tiene miedo de decirle a su pareja que tiene VIH por temor a su reacci\u00f3n. Muchas mujeres temen la violencia f\u00edsica. La mayor\u00eda espera negaci\u00f3n, rechazo y desprecio. Nozuko admite que a\u00fan no est\u00e1 preparada. Cuando lleg\u00f3 el momento de cont\u00e1rselo a su madre, Babalwa se ofreci\u00f3 como voluntaria para acompa\u00f1ar a Nozuko: \u201cAl principio dije que pod\u00eda ir sola, pero Babalwa dijo que deb\u00eda ir conmigo para que mi madre pudiera creerlo y entenderlo\u00bb.      <\/p>\n<p>Nozuko planea convertirse en un miembro activo de NAPWA. \u201cMe levantar\u00e9; no tengo miedo de eso porque quiero que otras personas sepan sobre esto. Hay mucho m\u00e1s que aprender. Ser\u00eda algo bueno porque debo decirles que lo tomen como es, que consuelen y que amen\u00bb. Nozibile est\u00e1 de acuerdo. \u201cMe alegrar\u00eda ver a Nozuko ayudar a otras personas, reunirlas para que la gente no pueda quitarles su dignidad\u00bb.   <\/p>\n<p>Nozuko se encuentra en una posici\u00f3n en la que sus esfuerzos pueden marcar una profunda diferencia. Es un trabajo que requiere sensibilidad, intelecto y voluntad de servir. Ya tiene buenos ejemplos a seguir en Mandisa y Babalwa. Muchas personas que hacen este tipo de trabajo deben estudiar durante a\u00f1os. Para Nozuko, es la enfermedad que se esforzar\u00e1 por sobrevivir lo que le da las credenciales para hacer este trabajo, as\u00ed como la oportunidad de desarrollar algunos de sus propios dones latentes.    <\/p>\n<h3>Abril de 2000, singisi<\/h3>\n<p>Nozuko descubre su talento para hablar en p\u00fablico. El pasado diciembre se revel\u00f3 a m\u00e1s de 200 extra\u00f1os en un funeral en Flagstaff. Explica: \u201cCuando el hombre muri\u00f3, le dijo a su familia que no quer\u00eda que ocultaran la raz\u00f3n por la que muri\u00f3\u00bb. As\u00ed que su familia pidi\u00f3 a NAPWA una persona para hablar y responder preguntas sobre el SIDA en el funeral.   <\/p>\n<p>Los m\u00e9dicos de Nozuko apoyaron su decisi\u00f3n de revelar su condici\u00f3n. \u201cA veces estaba nerviosa por hacer esto\u00bb, dice mientras se da palmaditas en el coraz\u00f3n, \u201cpero cuando empec\u00e9 mi discurso no volv\u00ed a tener miedo. Les dije que la gente no debe tener miedo, que debe saber todo sobre ello. Los padres no deben negar c\u00f3mo mueren sus hijos e hijas, no deben decir que fue veneno u otras cosas. Tenemos que hablar de ello porque est\u00e1 matando a nuestra naci\u00f3n\u00bb. <\/p>\n<p>Sin embargo, su propia comunidad sigue negando su estado. \u201cDijeron: &#8216;Est\u00e1s bromeando, es una mentira&#8217;. Dicen que no puedo estar as\u00ed con el VIH\u00bb. Nozuko invita a los ojos a reconocer su saludable figura. \u201cLes dije que no pueden verlo a menos que se hagan un an\u00e1lisis de sangre\u00bb. Sus oponentes responden: \u201cNo hay SIDA aqu\u00ed, en nuestra comunidad. Est\u00e1 en Umtata y Joburg, o Durban, pero no est\u00e1 aqu\u00ed\u00bb. Nozuko sacude la cabeza asombrada por su incredulidad.     <\/p>\n<p>Nozuko y su familia hacen todo lo posible para proteger su salud. Hay poco dinero para alimentos comprados en la tienda, pero cultivan sus propias verduras. La madre y las hermanas de Nozuko proporcionan un apoyo espiritual y moral esencial. \u201cMi madre sigue tranquila. No puedo ocultarles mi estado [sentimientos], todos son abiertos. Me apoyan. A veces, cuando no me siento bien, me preocupo; tal vez ha llegado el momento. Cuando tengo miedo de que haya llegado el momento, me preocupa no tener el dinero para ir al m\u00e9dico. Me preocupo por lo que les pasar\u00e1 a mis hijos; \u00bfqui\u00e9n va a cuidarlos? Mi madre y yo, ambas juntas, podemos hacer frente. Si me caigo, \u00bfqui\u00e9n va a ayudar a mi madre? Ven que estoy preocupada y dicen: &#8216;A\u00fan no es, no te preocupes por ello&#8217;. Me recuerdan que todav\u00eda me veo muy bien\u00bb.   <\/p>\n<p>Nozuko no es la \u00fanica persona con VIH en ese hogar; Nqobile tambi\u00e9n tiene VIH. La ni\u00f1a \u201cest\u00e1 intermitente; se enferma y luego se recupera\u00bb, explica Nozuko, mirando a su hija, que se cierne a su lado. \u201cAhora le salen llagas en la piel y tiene diarrea\u00bb.  <\/p>\n<p>Pronto Nozuko regresar\u00e1 al hospital. Su vientre abulta con un ni\u00f1o que puede o no estar infectado con el VIH. Aunque accidental, este embarazo es un acontecimiento feliz para Nozuko y el padre de Azola, el hombre con el que ha compartido los \u00faltimos a\u00f1os. Clare Hoffman, la doctora de Nozuko, no est\u00e1 tan entusiasmada.   <\/p>\n<p>El embarazo estresa el cuerpo de una mujer y el sistema de Nozuko no tiene la resistencia, adem\u00e1s hay m\u00e1s de un 30 por ciento de posibilidades de que el beb\u00e9 tenga VIH. En 2000, el gobierno a\u00fan no ha aprobado el uso de medicamentos antirretrovirales para el tratamiento del VIH\/SIDA, por lo que los medicamentos AZT y nevirapina no est\u00e1n disponibles en la cl\u00ednica y no son asequibles para Nozuko en el mercado libre. Cualquiera de los dos medicamentos podr\u00eda reducir la posibilidad de transmisi\u00f3n al beb\u00e9 hasta en un 40 por ciento.  <\/p>\n<p>Los lectores comprensivos de <em>Ubomi<\/em>, una revista sobre personas que viven con el SIDA, planean tener nevirapina disponible para Nozuko en el momento del parto. Desafortunadamente, el beb\u00e9 llega antes que la medicina. Nozuko, emocionada con la apariencia de la beb\u00e9 gordita, no est\u00e1 preocupada. Llama a la beb\u00e9 Yanga, que significa \u201cque Dios est\u00e9 con nosotros\u00bb.   <\/p>\n<h3>Julio de 2000, singisi<\/h3>\n<p>Nozuko no tiene ninguna advertencia de que su cuerda de salvamento est\u00e1 a punto de romperse. Aunque ha estado enferma con diarrea durante la \u00faltima semana, no ha habido ninguna raz\u00f3n para preocuparse por su beb\u00e9 Yanga. Protegida por el cuidado de su madre, hermanas, t\u00edas y abuela, tiene suficiente apoyo para saber que la beb\u00e9 gorda y tranquila est\u00e1 cuidada pase lo que pase. Todos los d\u00edas las hermanas de Nozuko discuten sobre qui\u00e9n ser\u00e1 la que cuide a la beb\u00e9. Todas quieren la honorable tarea.    <\/p>\n<p>Lo \u00fanico que las hermanas no pueden proporcionar a Yanga es la leche de Nozuko. Los m\u00e9dicos han indicado a Nozuko que Yanga no debe recibir ning\u00fan otro alimento o l\u00edquido durante los pr\u00f3ximos tres meses, para asegurar la salud de la beb\u00e9. Esto se debe a que investigaciones recientes han demostrado que a los beb\u00e9s de madres seropositivas les va mejor con un programa de alimentaci\u00f3n exclusivo; ya sea lactancia materna o alimentaci\u00f3n con biber\u00f3n, lo m\u00e1s importante es mantenerlo exclusivo durante al menos tres meses. Nozuko est\u00e1 siendo diligente con la lactancia materna.   <\/p>\n<p>Es tan diligente que, aunque Yanga est\u00e1 durmiendo pl\u00e1cidamente en su siesta del mediod\u00eda, Nozuko insiste en despertar a la beb\u00e9 de seis semanas para su pr\u00f3xima toma. Nozuko recuerda: \u201cMe despert\u00e9 antes que Yanga. Mi hermana Zaba estaba cuidando la casa afuera. Habl\u00e9 con ella, hicimos bromas. Me dijo que deb\u00eda permitir que Yanga siguiera durmiendo, pero yo quer\u00eda que mi beb\u00e9 tomara su leche\u00bb. <\/p>\n<p>Nozuko regresa a la cama para despertar a Yanga a su manera habitual, para besarla en la boca. Pero en este d\u00eda, Yanga no da su bostezo y estiramiento habitual en respuesta. Nozuko frota el pelo de la beb\u00e9 y le toca la cara. Est\u00e1 fr\u00eda. Escucha el coraz\u00f3n de Yanga. Est\u00e1 en silencio. Siente las manos, los dedos de los pies. Est\u00e1n fr\u00edos. Nozuko levanta a su beb\u00e9 y la sacude suavemente. A\u00fan as\u00ed, no hay respuesta.         <\/p>\n<p>Que algo se arrastre en su casa y, como un ladr\u00f3n, arrebate esta vida, es imposible de comprender. Los m\u00e9dicos nunca sabr\u00e1n el nombre de ese ladr\u00f3n. Incapaz de pagar los gastos de la funeraria, la familia de Nozuko entierra a la beb\u00e9 en el huerto. La tumba es un mont\u00edculo de tierra reci\u00e9n removida rodeado de hierba seca de invierno y tallos de ma\u00edz cosechados.   <\/p>\n<p>Nozuko finalmente entrega a su hija a Dios. \u201cLe doy todas las cosas a Dios. Veo la tumba, pero no ha pasado nada. Dios sabe lo que ha hecho. Le doy esto a Dios\u00bb. <\/p>\n<p>Susan Winters Cook es una antigua miembro del Meeting de Mullica Hill (N.J.). De 1981 a 1997 fue fot\u00f3grafa del Philadelphia Daily News. Viaj\u00f3 a Sud\u00e1frica varias veces entre 1988 y 1994 por su cuenta, financiada en parte por el Philadelphia Yearly Meeting, para documentar las actividades de desarrollo y empoderamiento cu\u00e1queras como respuesta al apartheid y luego durante el intenso per\u00edodo de transici\u00f3n del apartheid a la democracia. Comenz\u00f3 a documentar la situaci\u00f3n del VIH\/SIDA en 1995, luego regres\u00f3 a Sud\u00e1frica en 1997 de forma permanente. En 1997, comenz\u00f3 a publicar Ubomi (xhosa para \u201cVida\u00bb), una publicaci\u00f3n peri\u00f3dica de educaci\u00f3n sobre el SIDA a nivel provincial, al darse cuenta de que \u201clas personas que m\u00e1s necesitaban la informaci\u00f3n eran las que estaban en mayor riesgo, y esos eran los pobres de las zonas rurales\u00bb. Escribe: \u201cLa verdadera tragedia del SIDA en Sud\u00e1frica para m\u00ed fue, despu\u00e9s de haber visto lo que los padres soportaron y sacrificaron para asegurar un futuro mejor para sus hijos, descubrir que muchos de esos j\u00f3venes no vivir\u00edan para aceptar ese regalo de la libertad\u00bb.     <\/p>\n<h3>Agosto de 2000, hospital rietvlei<\/h3>\n<p>Aunque el esp\u00edritu de Nozuko es capaz de tocar el cielo, su cuerpo se derrumba. Los cuidados de su familia no son suficientes para el regreso de la tuberculosis. La fiebre, la tos y la diarrea la debilitan hasta que apenas puede caminar. En la mayor lucha de su vida, Nozuko contempla la muerte. \u201cPienso en ir al cielo. Me parece un gran castillo, puedo verlo, tal vez hecho de oro. Para cantar y rezar, y vivir con alegr\u00eda. Creo que mi beb\u00e9 est\u00e1 all\u00ed. Tal vez alg\u00fan d\u00eda la conozca. No tengo miedo. Cuando llegue el momento, ver\u00e9 a Dios.\u00bb    <\/p>\n<p>Aunque pasa semanas en una cama de hospital, demasiado d\u00e9bil para sentarse, Nozuko no pierde el apetito. Su notoria devoci\u00f3n por la comida resuena por los pasillos de la sala de aislamiento. Con una voz disminuida por el virus, todav\u00eda se puede o\u00edr el caracter\u00edstico estribillo: \u201c\u00a1Tengo muuuuuucha hambre!\u00bb  <\/p>\n<p>Antes de salir del hospital, Nozuko renueva su compromiso con la educaci\u00f3n. Seis empleadas de una granja local est\u00e1n tan atormentadas por la ansiedad sobre el VIH que han solicitado una visita con Nozuko. El d\u00eda de la reuni\u00f3n no es uno de los buenos d\u00edas de Nozuko; est\u00e1 tan debilitada por la fiebre que caminar por el pasillo hasta la sala de reuniones con su andador la agota. Durante m\u00e1s de una hora, Nozuko hace lo que mejor sabe hacer, proporcionando un ejemplo e informaci\u00f3n a los m\u00e1s necesitados. Su fr\u00e1gil estado no es una gran inspiraci\u00f3n. La verdadera lecci\u00f3n para su p\u00fablico vendr\u00e1 m\u00e1s tarde, cuando Nozuko est\u00e9 sana y descarada de nuevo.     <\/p>\n<p>Sin embargo, cuando la salud de Nozuko regresa, es fr\u00e1gil. Su relaci\u00f3n con el VIH es una monta\u00f1a rusa con infecciones oportunistas. Una dolencia menor podr\u00eda provocar una crisis importante. Ella lo sabe.   <\/p>\n<p>Mientras tanto, contempla opciones para generar ingresos. Es realista sobre la cooperativa de tejido que han construido su madre, su t\u00eda y su abuela, que no producir\u00eda ingresos viables durante alg\u00fan tiempo. Recientemente, la han animado a abrir una oficina de asesoramiento cerca de su comunidad. La necesidad de un lugar tranquilo para que los residentes visiten y reciban informaci\u00f3n y asesoramiento es acuciante. Nozuko es una persona ideal para el puesto. Pero no habr\u00eda salario.     <\/p>\n<p>Nozuko decide recurrir a otra habilidad, la de dirigir un sal\u00f3n de peluquer\u00eda informal en su casa. Con unos pocos suministros b\u00e1sicos, puede peinar. Mientras tanto, decide ponerse en contacto con NAPWA para informarse sobre un programa de subvenciones. Decide enviar un fax a NAPWA de inmediato. Luego decide plantar un huerto adicional.    <\/p>\n<h3>Octubre de 2001, singisi<\/h3>\n<p>Nozuko est\u00e1 bien. Los ni\u00f1os est\u00e1n bien. El huerto est\u00e1 bien. Los intentos de Nozuko por encontrar una fuente adicional de ingresos no se han materializado.   <\/p>\n<p>Como cualquier persona con una verdadera vocaci\u00f3n, elige un camino que es menos pr\u00e1ctico pero que tiene un mayor impacto en el mundo. Asiste a un curso de formaci\u00f3n de una semana para convertirse en consejera de Transmisi\u00f3n de Madre a Hijo (MTCT). Todos los jueves, ella y otra voluntaria, Nonjambulo, viajan a las cl\u00ednicas. Otros d\u00edas, Nozuko se re\u00fane con personas en una oficina cercana para ofrecer educaci\u00f3n y asesoramiento sobre el SIDA. \u201cLos consejeros del gobierno elegidos por la comunidad me dieron la oficina porque reconocen que mi trabajo es muy importante\u00bb, dice Nozuko.    <\/p>\n<p>La experiencia personal sigue siendo su herramienta m\u00e1s eficaz. En una de sus revelaciones habla de elegir una vida de abstinencia: \u201cNo voy a participar m\u00e1s en esas cosas porque Dios no me cre\u00f3 para destruir su mundo. Sino que me cre\u00f3 para traer una buena vida.\u00bb <\/p>\n<h3>Febrero de 2002, singisi<\/h3>\n<p>Nozuko ha estado involucrada en el asesoramiento previo y posterior a las pruebas en el hospital. \u201cA veces el asesoramiento se vuelve muy dif\u00edcil\u00bb, dice. \u201cMe digo a m\u00ed misma que lo voy a hacer. Me digo a m\u00ed misma que voy a tener \u00e9xito. Es dar y recibir. Me ha hecho sentir bien, como si me hubieran quitado algo pesado de los hombros.\u00bb     <\/p>\n<p>\u201cCuanto m\u00e1s hablas con la gente, m\u00e1s te liberas\u00bb, a\u00f1ade. \u201cEs por compartir puntos de vista. A veces una persona viene con un problema. Entonces, tratar de hablar sobre su problema me ayuda porque me ense\u00f1a algo que no sab\u00eda.\u00bb <\/p>\n<p>Nozuko contin\u00faa: \u201cEsperanza: eso es si tienes esperanza, como &#8216;Voy a estar bien&#8217;: eso te va a ayudar. Aceptaci\u00f3n: eso es si tienes un problema y lo aceptas tal como es, te sientes aliviado. Porque mucha gente no sobrevive, porque pierde la esperanza, niega la situaci\u00f3n. Cuando su mente se ha perturbado, hay estr\u00e9s. Es importante hablar de algo; no dejes que sea un secreto. Eso te hace sentir mucho mejor.\u00bb<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del asesoramiento y las presentaciones, Nozuko tambi\u00e9n da entrevistas en la radio. En una ma\u00f1ana en particular, sus palabras causan una profunda impresi\u00f3n en dos personas de Pretoria llamadas Giles y Catherine. Giles, un abogado de 45 a\u00f1os, es consciente de los problemas causados por el VIH\/SIDA, pero no tiene contacto directo con los afectados. Dice: \u201cHe estado alejado de las circunstancias de personas como Nozuko\u00bb. Cuando escucha la entrevista de camino al trabajo, algo m\u00e1s all\u00e1 de la voz de Nozuko le llega a lo m\u00e1s profundo. Se aferra a esa energ\u00eda hasta que llega a su oficina e inmediatamente busca el sitio web mencionado en la emisi\u00f3n.     <\/p>\n<p>Catherine, de 48 a\u00f1os, especialista en tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n y propietaria de una empresa, responde inmediatamente a la entrevista de Nozuko. \u201cRealmente me toc\u00f3 el coraz\u00f3n. Que ella y su familia intenten vivir con 100 rands (unos 14,70 d\u00f3lares estadounidenses) al mes, dije, esto no puede ser verdad. Incluso si doy solo 100 rands al mes, estar\u00eda duplicando sus ingresos. As\u00ed que me tom\u00e9 algunas molestias para contactar con ella\u00bb, dice. <\/p>\n<p>Sus b\u00fasquedas separadas los llevan a la Dra. Clare Hoffman. La Dra. Hoffman los pone en contacto entre s\u00ed. En la primera conversaci\u00f3n de Catherine con Giles, \u201cDecidimos hacer algo, ayudar a esta mujer. No se merece lo que le ha pasado. No se quejaba de su historia.\u00bb  <\/p>\n<p>Nozuko est\u00e1 en una reuni\u00f3n de la Campa\u00f1a de Acci\u00f3n por el Tratamiento en el municipio de Khayelitsha, cerca de Ciudad del Cabo, cuando recibe una llamada de Catherine para ofrecerle apoyo para los medicamentos antirretrovirales. En lo que debe ser su primer momento sin palabras, Nozuko solo puede decir: \u201cGracias\u00bb. La familia de Nozuko ha estado muy agradecida por el apoyo de Giles y Catherine. Las donaciones adicionales de alimentos y ropa para los ni\u00f1os han supuesto una gran diferencia.   <\/p>\n<p>El 11 de febrero, Nozuko recibe el suministro del primer mes de tres f\u00e1rmacos antirretrovirales. Los f\u00e1rmacos ARV ayudan a las personas con bajos recuentos de CD4. El recuento de CD4 es el n\u00famero m\u00e1s importante en la vida de una persona seropositiva porque refleja el total de c\u00e9lulas T auxiliares del cuerpo, esenciales para un sistema inmunitario sano. Un cuerpo sano tiene un recuento de CD4 de aproximadamente 1.000. Si alguien con VIH tiene un recuento de CD4 de 200 o menos, los ARV son esenciales. Nozuko recibe Zerit, Stocrin y Videx. Debido a que los f\u00e1rmacos a\u00fan no han sido aprobados por el Departamento de Salud, Nozuko los recibe en la casa de la Dra. Hoffman en lugar del hospital. El coste es de entre 700 y 800 rands al mes (unos 100-120 d\u00f3lares estadounidenses). La Dra. Hoffman advierte que Nozuko puede experimentar fatiga, n\u00e1useas o erupciones.        <\/p>\n<p>Al mismo tiempo, la propia Dra. Hoffman comienza un tratamiento con el antirretroviral AZT durante un mes: mientras suturaba a una v\u00edctima de apu\u00f1alamiento en el hospital, recibi\u00f3 un pinchazo de aguja. La sangre de ese paciente dio positivo en la prueba del VIH. <\/p>\n<p>Los trabajadores sanitarios de las cl\u00ednicas y los hospitales son vulnerables al VIH todos los d\u00edas. Debido a la posibilidad de transmisi\u00f3n accidental, muchos hospitales mantienen un suministro del medicamento antirretroviral AZT a disposici\u00f3n del personal. El tratamiento farmacol\u00f3gico debe iniciarse en las 72 horas siguientes a la exposici\u00f3n y mantenerse durante un mes.  <\/p>\n<p>La Dra. Hoffman, madre de cuatro hijos, se prepara para los efectos secundarios previstos del AZT. Mientras que ella espera tomar los medicamentos durante un mes, Nozuko espera tener que tomarlos durante el resto de su vida. <\/p>\n<p>&lt;h3&gt;Diciembre de 2002, pueblo de Rietvlei&lt;\/h3&gt;<\/p>\n<p>El h\u00edgado de Nozuko decide rebelarse, como un ni\u00f1o m\u00e1s que se une a una pelea en el patio de la escuela. Se necesita un mes en el Hospital King Edward de Durban para diagnosticar la dolencia. Es dif\u00edcil separar los s\u00edntomas de Nozuko de los efectos secundarios de la terapia ARV. La Dra. Hoffman suspende a rega\u00f1adientes todos los medicamentos, incluido el ARV, dando al h\u00edgado de Nozuko la oportunidad de recuperarse. La doctora quiere reanudar los ARV en unos meses, esperando que el sistema de Nozuko no desarrolle resistencia a ambos medicamentos mientras tanto.    <\/p>\n<p>Nozuko encuentra una peque\u00f1a casa para alquilar cerca de la de los Hoffman y del hospital para que su salud pueda ser vigilada de cerca. Esto le permite mantener a sus hijos con ella. Dos de las hermanas de Nozuko tambi\u00e9n est\u00e1n con ella. Su hija, Nqobile, pronto se unir\u00e1 a ella y asistir\u00e1 a la escuela local.   <\/p>\n<p>A Nozuko le gusta vivir en Rietvlei. Est\u00e1 cerca de su compa\u00f1era, Nonjambulo, y ha hecho amigos en la comunidad. \u201cNo ten\u00eda ning\u00fan amigo en mi pueblo\u00bb, dice Nozuko, sonriendo. \u201cSolo ten\u00eda hermanas.\u00bb   <\/p>\n<p>Adem\u00e1s de trabajar como equipo de asesoramiento para el hospital, Nozuko y Nonjambulo tambi\u00e9n dirigen sesiones semanales de grupos de apoyo los mi\u00e9rcoles. La primera asistencia fue desastrosa, pero el n\u00famero ha ido aumentando desde entonces en tres o cuatro nuevos miembros cada semana. <\/p>\n<p>\u201cPasamos el tiempo hablando de los problemas que tenemos y nos concentramos en hacer que las otras personas se sientan como en casa. Algunos no saben qu\u00e9 hacer, y se sienten aliviados cuando nos ven hablar. Ven que no son los \u00fanicos que tienen problemas.\u00bb<\/p>\n<h3>Marzo de 2004, pueblo de rietvlei<\/h3>\n<p>Nozuko sale disparada de un extremo a otro de la habitaci\u00f3n del hospital sosteniendo la bacinilla de metal con las manos enguantadas, empuj\u00e1ndola hacia la paciente que est\u00e1 vomitando como un jugador de b\u00e9isbol de campo que intenta desesperadamente alcanzar una bola que vuela. Hab\u00eda ido a buscar la bacinilla para su amiga Tenjiwe, que est\u00e1 en el hospital y tiene n\u00e1useas por la tuberculosis relacionada con el SIDA, pero en su lugar respondi\u00f3 a la llamada m\u00e1s desesperada de la mujer que estaba al otro lado de la habitaci\u00f3n. Afortunadamente, Tenjiwe no necesit\u00f3 la bacinilla despu\u00e9s de todo.  <\/p>\n<p>La figura redonda de Nozuko est\u00e1 fuera de lugar en esta sala, en esta habitaci\u00f3n de cinco mujeres que soportan los d\u00edas principalmente en un silencio cansado. Su camiseta transmite una silenciosa iron\u00eda con la reveladora cinta roja en la parte delantera y las palabras que brillan en la parte trasera: \u201cMe preocupo lo suficiente como para ayudar, \u00bfy t\u00fa?\u00bb <\/p>\n<p>Puede que Tenjiwe no se recupere de la tuberculosis, y se lo recuerda a Nozuko al final de su visita diaria. Llora y le pregunta a Nozuko: \u201c\u00bfY si esta es la \u00faltima vez que nos vemos?\u00bb. Nozuko no puede responder a esa pregunta con palabras, as\u00ed que responde con un encogimiento de hombros. No enga\u00f1a a Tenjiwe con promesas de una recuperaci\u00f3n segura. \u201cVeremos la ma\u00f1ana cuando llegue, porque puede que no llegue\u00bb. Nozuko ha visto ganar al SIDA demasiadas veces como para negar su sabor amargo.     <\/p>\n<p>S\u00ed que intenta animar a Tenjiwe con charlas sobre esto y aquello, induciendo una sonrisa ocasional. Luego bromea sobre c\u00f3mo, a pesar de la exhibici\u00f3n de su estado serol\u00f3gico en la camiseta, una vez circularon rumores de que Nozuko era una prostituta. Tenjiwe informa sombr\u00edamente del \u00faltimo rumor de que Nozuko se ha curado del VIH con una pastilla del extranjero y ahora no hace nada por los dem\u00e1s. Nozuko se encoge de hombros ante estas cosas. M\u00e1s respuestas buenas que malas han venido de su revelaci\u00f3n p\u00fablica. Ella compensa la negatividad con peque\u00f1os gestos, como volar a trav\u00e9s de una habitaci\u00f3n de hospital con una bacinilla para una extra\u00f1a que vomita.     <\/p>\n<p>Nozuko lucha solo para mantener su propia cabeza fuera del agua. Recientemente ha estado traduciendo para los dentistas del hospital, lo que produce algunos ingresos. Los que apoyan sus esfuerzos contribuyen para la escolarizaci\u00f3n de los ni\u00f1os y el techo sobre sus cabezas.  <\/p>\n<p>Mientras tanto, Nozuko se ha tomado un descanso del asesoramiento voluntario. Esperaba presentar su preocupaci\u00f3n por la necesidad de m\u00e1s consejeros al ministro de Sanidad, pero este \u00faltimo no acudi\u00f3 a una visita programada. \u201cEstaba muy, muy decepcionada\u00bb, se queja Nozuko. \u201cEn todas partes hay pacientes que no est\u00e1n recibiendo el asesoramiento que necesitan porque no hay nadie que lo haga. . . . Muchas de las mujeres que entran en la maternidad ni siquiera pueden hacerse la prueba porque no hay nadie que las asesore\u00bb. Las mujeres que no han sido asesoradas y examinadas no tienen la oportunidad de utilizar la nevirapina en el momento del parto. La necesidad del proceso de asesoramiento se agravar\u00e1 durante la distribuci\u00f3n de los medicamentos antirretrovirales, que el gobierno ha prometido.     <\/p>\n<p>Azola tiene ahora siete a\u00f1os, y tiene un exceso de energ\u00eda que ha sido dif\u00edcil de contener, lo que a veces ha provocado colisiones con la estructura del aula y otras verg\u00fcenzas para su madre. En cambio, Nqobile, que ahora tiene diez a\u00f1os, es una alumna tranquila y diligente. <\/p>\n<p>El virus del VIH consume la energ\u00eda f\u00edsica de Nqobile con una tos cr\u00f3nica y episodios ocasionales de diarrea. Cuando los dem\u00e1s corren jugando, ella se queda atr\u00e1s y observa, pero recientemente ha estado m\u00e1s alegre y con ganas de asistir a la escuela incluso cuando no se siente bien. Su profesora, la Sra. Ncokazi Sylba-rose, la ha apoyado y ha aprendido a reconocer los s\u00edntomas que indican cu\u00e1ndo Nqobile debe estar con su madre.  <\/p>\n<p>La hierba alrededor de la Escuela Primaria de Rietvlei es lo suficientemente alta como para tragar a algunos de sus estudiantes. Como todo lo que se descuida, la escuela sufre; las paredes est\u00e1n agrietadas y desconchadas, las ventanas est\u00e1n rotas o faltan por completo. La basura esparcida desde la carretera rural llena de baches acecha en la hierba.  <\/p>\n<p>La Sra. Sylba-rose ha ense\u00f1ado en la escuela desde 1978. Los m\u00e1s de 40 ni\u00f1os se sientan de tres en tres en un pupitre en su aula. Nqobile se sienta en la segunda fila central, acurrucada entre una ni\u00f1a y un ni\u00f1o. La Sra. Sylba-rose llama la atenci\u00f3n de los ruidosos j\u00f3venes, dirigi\u00e9ndolos a escribir la lecci\u00f3n en la pizarra frente a ellos.   <\/p>\n<p>No se puede decir solo con mirarla que Nqobile tiene VIH. Aunque es mayor, es m\u00e1s peque\u00f1a que muchos; pero su uniforme est\u00e1 limpio y ordenado, y es igual de traviesa. La Sra. Sylba-rose se ha asegurado de que la ni\u00f1a de cara redonda y ojos brillantes sea tratada como los dem\u00e1s. Aunque la profesora no ha revelado el estado serol\u00f3gico de Nqobile a la clase, muchos padres de los ni\u00f1os han le\u00eddo sobre Nozuko y Nqobile en publicaciones regionales. A\u00fan as\u00ed, Nqobile no tiene problemas con los otros ni\u00f1os, que la tratan como a cualquier otro compa\u00f1ero de clase.    <\/p>\n<p>Es poco com\u00fan que un ni\u00f1o con VIH viva tanto tiempo como Nqobile, pero ocurre por razones que los expertos no comprenden del todo. Podr\u00eda ser que est\u00e9 bien cuidada y tenga una buena dieta en un entorno estable y amoroso. Podr\u00eda ser que la constituci\u00f3n f\u00edsica de Nqobile sea m\u00e1s resistente al virus, como parece ser la de su madre. O podr\u00eda ser ese factor esquivo que ha desconcertado a la humanidad durante miles de a\u00f1os: el esp\u00edritu. Los creyentes espirituales reconocen que los dioses act\u00faan a veces de maneras misteriosas, a menudo a trav\u00e9s de los mensajeros m\u00e1s improbables. Que la informaci\u00f3n necesaria para proteger vidas de una enfermedad mortal provenga de los afligidos puede ser uno de esos misterios.     <\/p>\n<p>Nozuko y Nonjambulo, junto con el personal del Hospital Rietvlei, implacables en su empe\u00f1o por proporcionar educaci\u00f3n sobre el VIH, se han dirigido a los profesores de las escuelas de Rietvlei. La Sra. Sylba-rose ha comprendido y absorbido la informaci\u00f3n, y ahora no solo la transmite a sus propios alumnos, sino que, en el caso de Nqobile, pone esas reglas en pr\u00e1ctica. <\/p>\n<p>\u201cEnse\u00f1o a los ni\u00f1os que el VIH\/SIDA es una enfermedad infecciosa y c\u00f3mo alguien se ve afectado, pero tambi\u00e9n les ense\u00f1o c\u00f3mo escapar de ella, porque al principio los ni\u00f1os tienen miedo\u00bb, recita. \u201cTambi\u00e9n les digo que uno que es VIH-positivo debe ser aceptado, incluso en casa.\u00bb <\/p>\n<p>Nozuko y Nonjambulo tambi\u00e9n participan en el Programa Buen Comienzo, con sede en la Universidad del Cabo Occidental. Reciben un estipendio para hacer un seguimiento mensual de los beb\u00e9s de las madres del pueblo durante los primeros nueve meses de vida del beb\u00e9. En un d\u00eda soleado de oto\u00f1o, Nozuko viaja a un pueblo remoto cerca de la carretera de Singisi para hacer un seguimiento de uno de sus cinco clientes. Se tarda una hora en llegar all\u00ed. Al regresar a casa del viaje, Nozuko rompe el silencio con su caracter\u00edstico estribillo: \u201c\u00a1Tengo muuuuuucha hambre!\u00bb    <\/p>\n<p>Una clara se\u00f1al de que, por ahora, todo est\u00e1 bien.<\/p>\n<h3>Noviembre de 2005, umzimkulu<\/h3>\n<p>Para Nozuko, su propio peque\u00f1o milagro es superado solo por el de su hija de 11 a\u00f1os. Nqobile comenz\u00f3 con los ARV en julio de 2004. La ni\u00f1a enfermiza, que luch\u00f3 y se abri\u00f3 camino a trav\u00e9s de cada d\u00eda durante los \u00faltimos seis a\u00f1os, ahora se pavonea por la casa de su abuela con tacones rosas de pl\u00e1stico y una falda con volantes.  <\/p>\n<p>Ha cambiado su econom\u00eda de movimiento por un poco de ritmo en cada paso, incluso algunos saltos espont\u00e1neos. Es lo m\u00e1s y lo sabe. Su \u00faltimo recuento de CD4 de hace casi un a\u00f1o fue de 338, frente a 80.  <\/p>\n<p>Nozuko sigue ofreciendo asesoramiento, ahora con un salario proporcionado por una fundaci\u00f3n en Colombia, visitando a personas seropositivas y a sus familias. Para el D\u00eda Mundial del SIDA, participar\u00e1 en un evento educativo en su pueblo natal, Singisi, y se revelar\u00e1 p\u00fablicamente a la comunidad por cuarta vez. A\u00fan queda mucho por hacer, pero la transformaci\u00f3n personal de Nozuko ha sido notable.  <\/p>\n<p>Actualmente, Nozuko se describe a s\u00ed misma como feliz. \u00abTodo est\u00e1 bien as\u00ed. Tengo a mis hijos y a mi familia a quienes amar y siento que no hay nada que me impida hacer lo que me gusta\u00bb. \u00bfQu\u00e9 <em>no<\/em> ha podido lograr? No le preguntes por los resultados de su examen de conducir ni por sus relaciones sentimentales. Preg\u00fantale por su recuento de CD4: ha aumentado a 739 en seis meses.    <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Oto\u00f1o de 1999, singisi, Sud\u00e1frica Es un d\u00eda de oto\u00f1o cualquiera. 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