{"id":3117479,"date":"2007-06-01T00:00:49","date_gmt":"2007-06-01T04:00:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/el-cielo-y-el-infierno\/"},"modified":"2007-06-01T00:00:49","modified_gmt":"2007-06-01T04:00:49","slug":"el-cielo-y-el-infierno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/es\/el-cielo-y-el-infierno\/","title":{"rendered":"El cielo y el infierno"},"content":{"rendered":"<p>Yo era un ni\u00f1o implacablemente curioso, as\u00ed que, naturalmente, me un\u00ed al grupo de ni\u00f1os fuera de la puerta abierta del taller del carpintero para escuchar al hombre de dentro cantar. La voz era profunda y melodiosa como el viento movi\u00e9ndose entre \u00e1rboles altos. Al principio, las palabras no parec\u00edan tan especiales hasta que nos dimos cuenta de que el carpintero ya no estaba cantando. Estaba contando una historia, y por la forma en que levantaba la vista de su trabajo de vez en cuando, pod\u00edamos decir que nos estaba hablando a nosotros.   <\/p>\n<p>Uno por uno, nos adentramos en la habitaci\u00f3n, que era luminosa y aireada a pesar de los troncos y tablas apilados contra las paredes. El suelo estaba cubierto de serr\u00edn y virutas de madera que te hac\u00edan querer hundir los dedos de los pies hasta que desaparecieran. As\u00ed era como parec\u00edamos desaparecer en su historia. No recuerdo muchos de los detalles de lo que dijo aquella ma\u00f1ana, solo el olor a cedro y pino reci\u00e9n cortados, que perdura hasta el d\u00eda de hoy.   <\/p>\n<p>Una y otra vez, cuando no ten\u00edamos tareas urgentes, esa frescura nos atra\u00eda de vuelta al taller de Yeshu, el mismo que sol\u00eda ser de su padre.<\/p>\n<p>Para animarnos a entrar y quedarnos, Yeshu construy\u00f3 una colecci\u00f3n de peque\u00f1os taburetes con troncos de sicomoro delgados y los coloc\u00f3 a lo largo de una pared que hab\u00eda despejado para que apoy\u00e1ramos la espalda. Cada ma\u00f1ana llen\u00e1bamos esos asientos, a veces entrelazando los brazos por los codos, y Yeshu nos llenaba la cabeza de historias: unas que hab\u00eda aprendido de su abuela, Mama Ana, y de los rabinos del Templo en Jerusal\u00e9n. <\/p>\n<p>Otras veces, inventaba sus propias historias. Estas eran mis favoritas. Siempre que pod\u00eda, le ped\u00eda una de ellas.  <\/p>\n<p>Yeshu siempre trabajaba mientras hablaba, concentrando la atenci\u00f3n de sus manos y ojos en el mango del arado, o en la mesa, o en la puerta que estaba haciendo. Pero el resto de \u00e9l pertenec\u00eda a la historia, y a nosotros. <\/p>\n<p>Entre historias hab\u00eda tramos de silencio. Yeshu segu\u00eda trabajando, mientras nosotros luch\u00e1bamos por quedarnos quietos. Si empez\u00e1bamos a susurrar sobre qui\u00e9n era el m\u00e1s r\u00e1pido o qui\u00e9n pod\u00eda saltar m\u00e1s lejos, o si nos re\u00edamos por el esfuerzo de mantener la compostura, Yeshu levantaba la vista en silencio de una manera que te hac\u00eda sentarte y pensar en la historia que acababa de contar.  <\/p>\n<p>Siempre hab\u00eda <em>mucha<\/em> gente visitando a Yeshu para hablar y escuchar sobre todo, desde el profeta El\u00edas hasta la terrible ocupaci\u00f3n romana de nuestra tierra. La mayor\u00eda de los visitantes eran ancianos. Si no est\u00e1bamos ya sentados en los taburetes que Yeshu hab\u00eda hecho para nosotros, los adultos los cog\u00edan, los llevaban junto al banco de trabajo y se sentaban en semic\u00edrculo para explayarse, con las rodillas levantadas hasta las orejas como un coro de ranas arrugadas.  <\/p>\n<p>La primera vez que entramos en el taller y encontramos nuestros asientos ocupados, nos quedamos un rato por all\u00ed, pero era como estar al fondo de una multitud intentando mirar a trav\u00e9s de las piernas de la gente grande para ver una procesi\u00f3n. Despu\u00e9s de eso, ech\u00e1bamos un vistazo por la puerta y, si Yeshu no estaba solo, simplemente nos d\u00e1bamos la vuelta y nos \u00edbamos. <\/p>\n<p>As\u00ed que una noche, Yeshu se qued\u00f3 hasta tarde, encendi\u00f3 una l\u00e1mpara de aceite y a\u00f1adi\u00f3 respaldos y reposabrazos curvos a cada taburete para que solo un ni\u00f1o pudiera caber. Y volvimos a entrar. <\/p>\n<p>Durante la narraci\u00f3n, el tiempo parec\u00eda detenerse. Observaba la barba del carpintero movi\u00e9ndose suavemente mientras las palabras sal\u00edan de sus labios, como brisas a trav\u00e9s de la pradera primaveral que florec\u00eda debajo de sus p\u00f3mulos. Mis ojos rozaban las hierbas altas, buscando entre las mara\u00f1as de luz y sombra de sus p\u00f3mulos alguna peque\u00f1a sorpresa \u2014quiz\u00e1s un abejorro buscando tr\u00e9bol\u2014 pregunt\u00e1ndome c\u00f3mo ser\u00eda hundir mis dedos en las ondas para darle un fuerte tir\u00f3n a esa barba. Pero no me atrev\u00eda.   <\/p>\n<p>Cuando el sol alcanzaba su punto m\u00e1s alto al mediod\u00eda, sal\u00edamos del taller de Yeshu y nos \u00edbamos a casa a comer algo. A menudo, decid\u00eda volver m\u00e1s tarde y ver a Yeshu trabajar, y pronto era casi una segunda sombra, sent\u00e1ndome durante horas y horas mientras Yeshu pacientemente convert\u00eda la madera en maravillas. Con sus ojos me dec\u00eda que era bienvenido cuando quisiera. Estoy seguro de que era porque incluso entonces, aunque no podr\u00eda haberlo expresado con palabras, entend\u00eda el poder del silencio. Hab\u00eda pasado mucho tiempo solo en los campos con el peque\u00f1o reba\u00f1o de ovejas de mi familia, hasta aquel d\u00eda de invierno en que llegaron los soldados romanos y se las llevaron todas.    <\/p>\n<p>Mientras le hac\u00eda compa\u00f1\u00eda a Yeshu en silencio durante las largas horas que trabajaba, me parec\u00eda natural hacerme \u00fatil. En parte quer\u00eda ayudar. Desde que tom\u00f3 el lugar de su padre dirigiendo el taller de carpinter\u00eda, para mantener a su madre y a sus hermanos y hermanas, Yeshu tuvo que poner el trabajo en primer lugar, dej\u00e1ndole poco tiempo para sus propios intereses. Tal vez por eso parec\u00eda tan callado, incluso cuando ni\u00f1os o adultos ven\u00edan a visitarle. A veces, en medio de una historia realmente emocionante, parec\u00eda estar muy lejos. Me recordaba a mi propia soledad despu\u00e9s de que mi hermana mayor, Rachel, que me hab\u00eda cuidado como una segunda madre, se hubiera esfumado de nuestra familia y desaparecido de los pensamientos de mis padres. Cuanto m\u00e1s se callaba su nombre en nuestra casa, m\u00e1s fuerte sonaba en mis o\u00eddos.      <\/p>\n<p>Al ayudar a Yeshu, recordaba c\u00f3mo sol\u00eda ayudar a mi hermana a hacer sus tareas, as\u00ed que estar all\u00ed tambi\u00e9n la acercaba. Iba a buscar cualquier herramienta que Yeshu necesitara, aprendiendo al cabo de un tiempo a saltar y cogerla incluso antes de que la se\u00f1alara. Del pozo le tra\u00eda agua fresca para beber que los dos compart\u00edamos. Hac\u00eda todo lo que pod\u00eda para que sus manos pudieran hacer su magia, y para que sus pensamientos pudieran elevarse.   <\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aprend\u00ed a escuchar, y al hacerlo me elev\u00e9 junto con \u00e9l. Despu\u00e9s de a\u00f1os de historias, me hice demasiado grande para sentarme en una de las sillas de Yeshu, as\u00ed que otros tomaron mi lugar. Mientras mis amigos y yo nos hac\u00edamos mayores y ten\u00edamos que hacer nuestra parte por nuestras familias, nuestros hermanos y hermanas menores se turnaban para escuchar el canto de Yeshu. Por supuesto, me pasaba por all\u00ed siempre que ten\u00eda un momento libre.   <\/p>\n<p>Un d\u00eda entr\u00e9 y me qued\u00e9 de pie justo dentro de la puerta mientras los ni\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os gritaban: \u00ab\u00a1Cu\u00e9ntanos una historia! \u00a1Cu\u00e9ntanos una historia!\u00bb<\/p>\n<p>Uno de estos ni\u00f1os era especialmente listo. Insisti\u00f3 en que Yeshu contara una historia que nunca les hubiera contado antes. Me recordaba un poco a m\u00ed mismo cuando era peque\u00f1o.  <\/p>\n<p>Yeshu le mir\u00f3 fijamente, como si le estuviera evaluando, luego sonri\u00f3 y gui\u00f1\u00f3 un ojo. \u00abMuy bien\u00bb, dijo, \u00abpero primero quiero que reflexion\u00e9is sobre una l\u00ednea de la Tor\u00e1. Esos rollos pueden ser antiguos, pero tienen mucho que decir sobre nuestras vidas ahora mismo. Hoy\u00bb. <\/p>\n<p>El chico parec\u00eda un poco dubitativo, como si tal vez Yeshu estuviera ganando tiempo. Pero tambi\u00e9n estaba sonriendo, esperando a ver qu\u00e9 se le ocurr\u00eda al carpintero cuentacuentos. <\/p>\n<p>\u00abEn el Libro de Deuteronomio\u00bb, comenz\u00f3 Yeshu, \u00abse nos dice: &#8216;Amar\u00e1s a tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza, y con toda tu mente&#8217;.<\/p>\n<p>\u00abAhora que lo pienso, as\u00ed es como amaba a mi padre y a mi madre cuando ten\u00eda vuestra edad\u00bb, dijo Yeshu, moviendo los ojos de ni\u00f1o a ni\u00f1o. \u00abTodav\u00eda lo hago\u00bb, afirm\u00f3 con un gesto de cabeza. <\/p>\n<p>Me sorprend\u00ed apartando la mirada, pensando en mi hermana desaparecida, y r\u00e1pidamente volv\u00ed a mirar a Yeshu. Continu\u00f3: \u00abTambi\u00e9n se nos dice: &#8216;Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo&#8217;\u00bb. Yeshu hizo una pausa. \u00abDe estos dos mandamientos penden todas las leyes y palabras de los profetas.  <\/p>\n<p>\u00abAs\u00ed que, \u00bfqui\u00e9n puede decirme qui\u00e9n es su pr\u00f3jimo?\u00bb<\/p>\n<p>El chico listo intervino: \u00ab\u00a1Mi amigo Yakob que vive al lado de mi casa!\u00bb<\/p>\n<p>\u00abMuy buena respuesta\u00bb, dijo Yeshu. \u00ab\u00bfQu\u00e9 pasa con la gente que vive en uno de los pueblos cercanos, o en una tierra que est\u00e1 al lado de la nuestra? \u00bfSiguen siendo vecinos, o son extranjeros?\u00bb <\/p>\n<p>Nadie dijo ni p\u00edo. Incluso el chico listo parec\u00eda perplejo. Finalmente se aventur\u00f3, apenas por encima de un susurro, \u00ab\u00bfAmbos?\u00bb  <\/p>\n<p>\u00abNo tienes moscas en la boca, amigo m\u00edo\u00bb, dijo Yeshu, riendo, y el chico sonri\u00f3 y mir\u00f3 a su alrededor a sus compa\u00f1eros.<\/p>\n<p>\u00abVale, \u00faltima pregunta\u00bb, dijo Yeshu. \u00abLuego la historia, lo prometo\u00bb. <\/p>\n<p>Mir\u00f3 a su alrededor, encontr\u00e1ndose con los ojos de cada ni\u00f1o. \u00ab\u00bfRecord\u00e1is lo que dicen los rollos sobre c\u00f3mo tratamos a los extra\u00f1os?\u00bb <\/p>\n<p>Esta era m\u00e1s dif\u00edcil, porque muy pocos ni\u00f1os sab\u00edan leer, y el rabino y los hombres mayores no lo cubr\u00edan todo en el servicio. Se pod\u00eda sentir a todo el grupo, incluido el chico listo, esperando a ver si Yeshu podr\u00eda reformular la pregunta de una manera que insinuara la respuesta. Olfateando el aire como se hace antes de que llueva, Yeshu pudo darse cuenta de lo que quer\u00eda su audiencia. Sonri\u00f3 y cedi\u00f3.   <\/p>\n<p>\u00abEn el Libro de Lev\u00edtico\u00bb, dijo, \u00abse nos dice: &#8216;Si los extranjeros viven con vosotros en vuestra tierra, no los maltrat\u00e9is. Deb\u00e9is contarlos como vuestro propio pueblo y amarlos como a vosotros mismos&#8217;. <\/p>\n<p>\u00ab\u00bfCre\u00e9is que es f\u00e1cil de hacer, o dif\u00edcil?\u00bb, continu\u00f3 Yeshu. Nadie habl\u00f3. Pero sus rostros sombr\u00edos les delataron.   <\/p>\n<p>\u00abBueno, escuchad mi historia. Se trata de c\u00f3mo un extra\u00f1o en <g id=\"gid_0\">nuestra<\/g> tierra trat\u00f3 a uno de <g id=\"gid_1\">nosotros<\/g>. No era un extra\u00f1o cualquiera; era un hombre de la tierra vecina de Samaria.  <\/p>\n<p>\u00abAhora, como hacen muchos samaritanos, este hombre en realidad viv\u00eda entre nosotros, lo cual no es tan f\u00e1cil como podr\u00edais pensar. Imaginaos lo que se sentir\u00eda al ser un jud\u00edo viviendo en la tierra de Samaria. Las tensiones entre jud\u00edos y samaritanos son muy antiguas, y cada uno de nosotros podr\u00eda contar una historia sobre c\u00f3mo un miembro de la familia, o alguien en nuestro pueblo o en uno vecino, mira por encima del hombro a los samaritanos en Galilea y Judea.  <\/p>\n<p>Pues bien, el samaritano del que os hablo sab\u00eda lo que se sent\u00eda al ser maltratado por otros, incluidos los m\u00e1s j\u00f3venes entre nosotros\u00bb. Yeshu comprob\u00f3 sus caras para ver si todo el mundo le segu\u00eda. Al notar a dos chicos mayores sonriendo con sorna, les mir\u00f3 fijamente, sin decir una palabra, hasta que sus caras se quedaron limpias. Entonces comenz\u00f3 su historia.<\/p>\n<p>\u00abParece ser que un hombre que hab\u00eda estado en una peregrinaci\u00f3n viajaba de vuelta a casa por un camino desierto que conduc\u00eda desde las alturas de Jerusal\u00e9n a las tierras bajas alrededor de Jeric\u00f3. Al doblar una curva en el camino, fue atacado repentinamente por ladrones. Le hicieron un buen trabajo, desnud\u00e1ndole y golpe\u00e1ndole, y dej\u00e1ndole tirado al borde del camino bajo el sol abrasador, medio muerto.  <\/p>\n<p>\u00abNo mucho despu\u00e9s, un sacerdote baj\u00f3 por el camino. Al ver a un hombre sangrando y vestido con harapos, el sacerdote mir\u00f3 hacia sus pies y cruz\u00f3 al otro lado del camino, murmurando para s\u00ed mismo: &#8216;No hay necesidad de buscarse problemas&#8217;. Estaba recordando las leyes de &#8216;pureza&#8217; para situaciones como esta. &#8216;No te ensucies con un contacto innecesario con los enfermos o heridos&#8217;, pens\u00f3. &#8216;Esta noche debes desenrollar los rollos y leer del Libro de los Salmos&#8217;.    <\/p>\n<p>\u00abEl siguiente en pasar\u00bb, continu\u00f3 Yeshu, \u00abfue un cantante del coro del Templo. En realidad, se detuvo un momento, pensando las cosas. Finalmente se acerc\u00f3 y mir\u00f3 al hombre, pero r\u00e1pidamente se apresur\u00f3 a seguir. &#8216;Podr\u00eda llegar tarde a Jerusal\u00e9n&#8217;, se insisti\u00f3 a s\u00ed mismo. &#8216;Tengo mucho que hacer antes de las oraciones de la tarde&#8217;.\u00bb<\/p>\n<p>Una joven sentada cerca del frente no pudo quedarse callada por m\u00e1s tiempo. Espet\u00f3: \u00abPero Yeshu, \u00bfel hombre herido estaba ya muerto?\u00bb <\/p>\n<p>\u00abNo\u00bb, respondi\u00f3 Yeshu, \u00abpero estaba gravemente herido y el sol se estaba poniendo m\u00e1s caliente.<\/p>\n<p>\u00abEntonces un samaritano se acerc\u00f3 en un burro, y al ver al hombre maltratado tirado al borde del camino, desmont\u00f3 y se apresur\u00f3 a echar un vistazo m\u00e1s de cerca. Como todos nosotros, sab\u00eda c\u00f3mo se sent\u00edan el dolor y el sufrimiento, y su coraz\u00f3n se conmovi\u00f3 ante la figura desplomada. <\/p>\n<p>\u00ab&#8217;Es un judeo&#8217;, pens\u00f3, &#8216;pero \u00bfy qu\u00e9? Podr\u00eda ser f\u00e1cilmente yo el que estuviera tirado ah\u00ed. Debo ayudar&#8217;.<\/p>\n<p>\u00abVolvi\u00f3 a su burro, regres\u00f3 con dos peque\u00f1os frascos y limpi\u00f3 cuidadosamente las heridas del hombre con vino y aceite, disculp\u00e1ndose porque era todo lo que ten\u00eda en ese momento. Luego sac\u00f3 una t\u00fanica extra de su mochila, la hizo trizas y vend\u00f3 la cabeza y los brazos del judeo. Envolviendo su propia capa alrededor del hombre que ahora temblaba, el samaritano le levant\u00f3 a horcajadas sobre su burro, y le llev\u00f3 tan r\u00e1pido y con tanto cuidado como el camino permit\u00eda hasta la posada m\u00e1s cercana, donde le atendi\u00f3 durante el resto del d\u00eda.  <\/p>\n<p>\u00abA la ma\u00f1ana siguiente, el samaritano busc\u00f3 en su bolsa de cuero dos monedas de plata, que coloc\u00f3 en la mano del posadero, diciendo: &#8216;Cu\u00eddale bien hasta que est\u00e9 lo suficientemente bien como para seguir viajando. Cuando vuelva a pasar por aqu\u00ed de camino a casa, te pagar\u00e9 por cualquier cosa extra que hayas tenido que gastar en \u00e9l&#8217;. Y continu\u00f3 su viaje a Jeric\u00f3. <\/p>\n<p>\u00abEl hombre herido se recuper\u00f3 por completo y regres\u00f3 a su familia y a su pueblo, una persona nueva. Este acto de bondad hab\u00eda transformado al judeo, y por primera vez entendi\u00f3 que los samaritanos tambi\u00e9n eran seres humanos, y merec\u00edan la misma mano amiga cuando la necesitaran. <\/p>\n<p>\u00abPero, \u00bfc\u00f3mo fue que el buen samaritano vecino supo actuar como lo hizo, aunque nadie le hubiera ayudado antes, especialmente no un judeo? Sab\u00eda c\u00f3mo amar al judeo herido, porque amaba a Dios, y sab\u00eda como nosotros que todos tenemos algo de Dios dentro de nosotros. Y que a todos se nos pide que amemos a Dios con toda nuestra fuerza, y con todo nuestro coraz\u00f3n y alma y mente. As\u00ed que eso es lo que hizo\u00bb.<\/p>\n<p>Yeshu mir\u00f3 alrededor a las caras de los ni\u00f1os, dejando que su historia se asentara. Los chicos que hab\u00edan estado sonriendo con sorna estaban mirando sus manos. Cuando volvieron a levantar la vista, Yeshu sonri\u00f3 y dijo:  <\/p>\n<p>\u00abDios es amor. Sabedlo. Practicadlo. Y no necesitar\u00e9is conocer ninguna otra ley, porque las estar\u00e9is siguiendo todas\u00bb.<\/p>\n<p>Estuvimos en silencio durante unos momentos. Yeshu volvi\u00f3 a su trabajo. Entonces el chico listo de la primera fila mir\u00f3 a su alrededor y me vio. Dijo: \u00abEres amigo de Yeshu y no eres mucho mayor que mi hermano mayor. \u00bfT\u00fa tambi\u00e9n puedes contar historias?\u00bb   <\/p>\n<p>Antes de que pudiera responder, Yeshu me ech\u00f3 una mirada r\u00e1pida y dijo: \u00abPor supuesto que puede, y va a contar una ahora mismo. Tal vez una que ninguno de vosotros haya o\u00eddo antes\u00bb.<\/p>\n<p>Mi cara se puso roja, de orgullo y de terror. Yeshu pensaba que yo era capaz, pero \u00bflo era? <\/p>\n<p>Consider\u00e9 contar una variante de la rana en el pozo, pero la historia es larga y pod\u00eda ver que los ni\u00f1os se estaban cansando. Y adem\u00e1s, ten\u00eda que ser algo nuevo. As\u00ed que decid\u00ed retomar una parte de la historia que Yeshu acababa de contar.  <\/p>\n<p>\u00abUna vez hubo un bandido\u00bb, comenc\u00e9, \u00abque a veces tambi\u00e9n era un guerrero. Debido a su pasado, se hab\u00eda preocupado cada vez m\u00e1s por lo que suceder\u00eda despu\u00e9s de que su vida terminara. No era ning\u00fan tonto; hab\u00eda visto mucho y sab\u00eda que pod\u00eda suceder cualquier d\u00eda. Los que viven por la espada, despu\u00e9s de todo, nunca pueden estar seguros de cu\u00e1ndo podr\u00edan morir por ella.   <\/p>\n<p>\u00abEl guerrero sab\u00eda sobre el cielo y el infierno, pero no estaba seguro de c\u00f3mo era uno u otro, o exactamente c\u00f3mo se terminaba en un lugar frente al otro. As\u00ed que pregunt\u00f3 por el hombre m\u00e1s sabio y santo vivo, y viaj\u00f3 para verle. <\/p>\n<p>\u00abCuando el guerrero lleg\u00f3 a la caba\u00f1a del hombre, en lo profundo de las monta\u00f1as \u00e1ridas, llam\u00f3 a la puerta. Desde dentro oy\u00f3 una voz antigua decir en un susurro \u00e1spero: &#8216;La puerta est\u00e1 abierta y s\u00e9 por qu\u00e9 est\u00e1s aqu\u00ed. Si t\u00fa tambi\u00e9n lo sabes, entra y pregunta lo que quieras&#8217;.  <\/p>\n<p>\u00abEl guerrero empuj\u00f3 la puerta y entr\u00f3. Sus ojos recorrieron la habitaci\u00f3n, que estaba iluminada por ventanas abiertas a cada lado. La habitaci\u00f3n estaba escasamente amueblada, y al fondo de ella se sentaba un peque\u00f1o anciano que vest\u00eda un simple taparrabos y una tira trenzada de piel de cabra que recog\u00eda su pelo.  <\/p>\n<p>\u00abEl guerrero baj\u00f3 la cabeza muy ligeramente y dijo: &#8216;Sabio se\u00f1or, decidme si quer\u00e9is, \u00bfcu\u00e1l es la diferencia entre el cielo y el infierno?&#8217;<\/p>\n<p>\u00abEl hombre santo le devolvi\u00f3 la mirada durante mucho tiempo. Sus ojos rozaron las armas del guerrero y luego se fijaron en la cara del hombre. Finalmente, el hombre santo habl\u00f3 con calma, con convicci\u00f3n: &#8216;Un asesino profesional como el que est\u00e1 delante de m\u00ed, dudo mucho que pudiera entender ninguna palabra que pudiera compartir con usted sobre lo que separa el cielo y el infierno. \u00a1Me pregunto si alguien con sus antecedentes podr\u00eda siquiera <em>empezar<\/em> a comprender tal idea!&#8217;\u00bb   <\/p>\n<p>\u00abEl guerrero sinti\u00f3 la sangre acudir a su cabeza mientras sacaba r\u00e1pidamente una daga larga y delgada de su cintur\u00f3n y, con furia ardiendo en sus ojos, carg\u00f3 contra la habitaci\u00f3n. Alzando la brillante hoja por encima de \u00e9l, listo para hundirla en el pecho de su tormentor, le grit\u00f3 al hombre santo: \u201c<em>Nadie<\/em> me insulta tan groseramente sin pagarlo. \u00a1Ruega por tu vida o <em>muere<\/em>, est\u00fapido perro viejo!\u201d  <\/p>\n<p>\u00abEl hombre santo solo sonri\u00f3. Luego, cuando parec\u00eda que el guerrero hundir\u00eda la daga en su ojo, el hombre santo levant\u00f3 un dedo curtido y apunt\u00f3 directamente a la cara enfurecida del guerrero, diciendo suave pero firmemente: \u201c<em>Eso<\/em>, hijo m\u00edo, es el infierno\u201d\u00bb. <\/p>\n<p>\u00abEl guerrero se congel\u00f3, aturdido como si le hubieran golpeado en la frente con una maza de roble. En el instante siguiente, su rostro se derriti\u00f3, su brazo cay\u00f3 y la daga se estrell\u00f3 contra el suelo. Lentamente, el guerrero se hundi\u00f3 de rodillas. Levantando las manos hacia su pecho, las junt\u00f3 suplicante como en oraci\u00f3n.   <\/p>\n<p>\u00ab\u201cOh, hombre santo\u201d, dijo con un temblor en la voz. \u201cHe actuado tan est\u00fapida e impetuosamente, peor que un jabal\u00ed salvaje. Siento tanta verg\u00fcenza. Un soldado deber\u00eda saber c\u00f3mo controlarse y escuchar lo que se ha dicho antes de atacar. \u00a1Casi acabo con tu vida en un instante! Sin siquiera ver que me estabas mostrando la respuesta a lo que m\u00e1s quer\u00eda saber\u201d\u00bb. <\/p>\n<p>\u00ab\u201cPor favor\u201d, continu\u00f3 el guerrero, \u201csi puedes encontrarlo en tu coraz\u00f3n, por favor, perd\u00f3name. Te lo ruego. Dejar\u00e9 mi espada y servir\u00e9 humildemente a los pobres durante un a\u00f1o como penitencia. Dos a\u00f1os, si lo dices. O toda una vida\u201d\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEl hombre santo interrumpi\u00f3 el discurso del guerrero tocando ligeramente los labios temblorosos del hombre. Luego puso una mano en la frente del guerrero. <\/p>\n<p>\u00ab\u201cY <em>eso<\/em>\u201d, dijo el hombre santo, \u201ces el cielo\u201d\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abHizo una pausa, asintiendo levemente. \u201cEn el fondo, sab\u00edas la diferencia todo el tiempo. Y ahora <em>sabes<\/em> que lo sab\u00edas\u201d\u00bb.  <\/p>\n<p>Habiendo terminado mi historia del cielo y el infierno, baj\u00e9 un poco los ojos y o\u00ed a los ni\u00f1os soltar un \u201caaah\u00bb. Ech\u00e9 una mirada a Yeshu. \u00a1Me estaba mirando con una sonrisa como un hermano mayor orgulloso! Sent\u00ed que me ard\u00eda la cara y que mi pecho comenzaba a hincharse.   <\/p>\n<p>Ahora mi propio viaje pod\u00eda comenzar. Por primera vez en mi vida, sent\u00ed que caminaba al mismo paso que un amigo, a trav\u00e9s de una historia que era verdaderamente m\u00eda. <\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br \/>\n<em>Esta historia fue elaborada a partir de su manuscrito de una novela intergeneracional, titulada Yeshu, sobre un ni\u00f1o nazareno y su hermana que crecen al lado del carpintero, Jes\u00fas. Otras dos historias de la novela a\u00fan no publicada han aparecido en <\/em>  Friends Journal: <em>\u201cDios est\u00e1 en la boca del lobo\u00bb (abril de 2004) y \u201c\u00a1Impuro!\u00bb (marzo de 2006).<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Yo era un ni\u00f1o implacablemente curioso, as\u00ed que, naturalmente, me un\u00ed al grupo de ni\u00f1os fuera de la puerta abierta&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":546,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[9799],"tags":[11871,11479,10823],"fpb_issue_category":[],"class_list":["post-3117479","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cronicas","tag-biblia","tag-crecimiento-espiritual","tag-jovenes-amigos-young-friends"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.8 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El cielo y el infierno - 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