{"id":3117567,"date":"2007-02-01T00:00:53","date_gmt":"2007-02-01T05:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/sobre-el-sexismo-como-un-desastre-espiritual\/"},"modified":"2007-02-01T00:00:53","modified_gmt":"2007-02-01T05:00:53","slug":"sobre-el-sexismo-como-un-desastre-espiritual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/es\/sobre-el-sexismo-como-un-desastre-espiritual\/","title":{"rendered":"Sobre el sexismo como un desastre espiritual"},"content":{"rendered":"<p>He sido feminista durante 35 a\u00f1os. En efecto, ha sido mi religi\u00f3n. Para m\u00ed, el feminismo es una visi\u00f3n acogedora, alegre y generosa resumida en la pegatina de mi coche: <em>El feminismo es la idea radical de que las mujeres son personas<\/em>. Como movimiento que busca la condici\u00f3n de persona para las mujeres y el fin de la violencia contra ellas, como movimiento que comprende c\u00f3mo el sexismo perjudica tanto a los hombres como a las mujeres, como movimiento comprometido con la lucha contra la opresi\u00f3n de la raza y la clase, as\u00ed como del sexo, el feminismo se ha ganado mi fidelidad. As\u00ed que me he aferrado a mi visi\u00f3n a pesar de las caricaturas y tergiversaciones del feminismo que han hecho que muchas mujeres de este pa\u00eds tengan miedo de decir que son feministas, aunque se adhieran a los principios feministas y se beneficien de los logros de las feministas. Y, como otros fieles, por mi fe he estado dispuesta a que me insulten, a que no me quieran y a que me malinterpreten.    <\/p>\n<p>Pero a medida que la violencia contra las mujeres aumenta en Estados Unidos y en todo el mundo (por ejemplo, un informe reciente de la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud publicado en <em>The Lancet<\/em>, basado en entrevistas con casi 25.000 mujeres en 15 lugares de diez pa\u00edses, concluye que \u201cla violencia por parte de una pareja \u00edntima es una experiencia com\u00fan en todo el mundo\u00bb), y a medida que las voces de los fundamentalistas religiosos se hacen a\u00fan m\u00e1s estridentes con su insistencia en la subordinaci\u00f3n de las mujeres a los hombres, me he encontrado recurriendo a la fe y la pr\u00e1ctica cu\u00e1queras para obtener la fuerza espiritual que necesito para continuar la lucha feminista. He llegado a estar de acuerdo con Carol Flinders, que escribe en <em>At the Root of this Longing<\/em> que las estructuras del sexismo pueden estar tan profundamente arraigadas en la cultura y la conciencia humanas que no pueden ser cambiadas por la acci\u00f3n pol\u00edtica ordinaria o incluso por la educaci\u00f3n, por importantes que sean. Para llevar a cabo esta revoluci\u00f3n necesitamos la fuerza del alma, lo que Gandhi llam\u00f3 Satyagraha, y lo que yo entiendo como una feroz fidelidad al amor a la Verdad y a la verdad del Amor. La primera vez que me encontr\u00e9 con la fuerza del alma fue a trav\u00e9s del cuaquerismo, y sigo encontr\u00e1ndola all\u00ed.   <\/p>\n<p>El cuaquerismo ha formado parte de mi vida desde mi primera noche en el Swarthmore College. La orientaci\u00f3n para los nuevos estudiantes tuvo lugar en la sala de reuniones de los Amigos, y sentada all\u00ed, sola y asustada, me sent\u00ed reconfortada por la sencillez y la paz de ese edificio. A partir de ese encuentro me interes\u00e9 por el cuaquerismo y empec\u00e9 a asistir al Meeting de adoraci\u00f3n, a participar en los campos de trabajo del Comit\u00e9 de Servicio de los Amigos Americanos y, finalmente, a trabajar para el AFSC. Pero cuando me hice feminista a principios de la d\u00e9cada de 1970, compart\u00ed la hostilidad que sent\u00edan las feministas hacia la religi\u00f3n organizada, que durante tanto tiempo y de tantas formas ha servido para ense\u00f1ar y apoyar el sexismo. No ve\u00eda el cuaquerismo como parte de la religi\u00f3n organizada, pero tampoco estaba convencida de que pudiera ser cu\u00e1quera y feminista. Tem\u00eda que mi feminismo fuera una fuente de conflicto y que, como cu\u00e1quera, me viera presionada a modificar mis percepciones, incluso a no hablar en absoluto. As\u00ed que, con raz\u00f3n o sin ella, me fui.      <\/p>\n<p>Hace cinco a\u00f1os volv\u00ed al cuaquerismo, y hace dos me un\u00ed al Meeting de Albany (N.Y.). Mi feminismo se ha visto fortalecido por mi cuaquerismo, pero sigo luchando con c\u00f3mo mi cuaquerismo puede ser fortalecido por mi feminismo. Algunos de mis esfuerzos por plantear cuestiones feministas en contextos cu\u00e1queros han suscitado incomodidad, incluso hostilidad, y me he sentido presionada a permanecer en silencio. Se me ha dicho, por ejemplo, que no debo plantear la cuesti\u00f3n del feminismo porque ser\u00e1 divisiva, enfrentando a hombres y mujeres, o porque restar\u00e1 atenci\u00f3n a cuestiones m\u00e1s importantes como el racismo. Tambi\u00e9n se me ha dicho que no hay necesidad de plantear esta cuesti\u00f3n porque los cu\u00e1queros ya la han tratado y han seguido adelante. He descubierto que no soy la \u00fanica que ha tenido esta experiencia. Durante un grupo de discusi\u00f3n con mujeres de la zona de Albany para explorar qu\u00e9 programaci\u00f3n atraer\u00eda a las participantes a un fin de semana de mujeres en Powell House, una mujer declar\u00f3 que, aunque se sent\u00eda c\u00f3moda planteando cuestiones feministas en diversos contextos pol\u00edticos y personales, no se sent\u00eda c\u00f3moda haci\u00e9ndolo en su Meeting. Otras mujeres y hombres han reconocido que esta es tambi\u00e9n su experiencia. Cuando ofrec\u00ed un taller en el New York Yearly Meeting sobre cuaquerismo y feminismo, s\u00f3lo se present\u00f3 un pu\u00f1ado de personas. Desde entonces, el Comit\u00e9 de Asuntos de la Mujer, que patrocin\u00f3 el taller, ha sido suspendido.         <\/p>\n<p>La raz\u00f3n de esta falta de inter\u00e9s no puede ser que la violencia contra las mujeres haya terminado. No puede ser que las mujeres ya no hagan la mayor parte del trabajo del mundo mientras controlan casi ninguno de los recursos del mundo. No puede ser que las mujeres est\u00e9n ahora plenamente representadas en los \u00f3rganos pol\u00edticos del mundo, que la esclavitud sexual de las mujeres objeto de trata haya terminado, ni que las mujeres de todo el mundo tengan ahora hijos s\u00f3lo cuando y como desean. Y desde luego, no puede ser que el sexismo ya no afecte a nuestras relaciones mutuas. As\u00ed que quiz\u00e1s necesitemos una nueva forma de pensar y hablar de estos temas, un nuevo lenguaje, una nueva ola.    <\/p>\n<p>El a\u00f1o pasado asist\u00ed a un taller en Pendle Hill dirigido por Rex Ambler, un Amigo brit\u00e1nico que ha pasado varios a\u00f1os estudiando los escritos de los primeros cu\u00e1queros en un esfuerzo por comprender su experiencia espiritual. Nos recuerda que una de las palabras m\u00e1s importantes utilizadas por los primeros cu\u00e1queros era \u201cverdad\u00bb, y podemos recordar que entre los nombres que los cu\u00e1queros se dieron a s\u00ed mismos fueron la Sociedad Religiosa de los Amigos de la Verdad y los Buscadores de la Verdad. Los primeros cu\u00e1queros, tal como los ve Rex Ambler, ten\u00edan una visi\u00f3n profundamente optimista de la naturaleza humana. Cre\u00edan que todos tenemos la capacidad de reconocer la verdad sobre nosotros mismos y que, aunque a menudo es doloroso, este reconocimiento nos da libertad y paz. Esta verdad sobre nosotros mismos, aunque se basa en nuestra propia experiencia personal, no es puramente subjetiva. Otros que buscan la Verdad a trav\u00e9s del mismo proceso llegar\u00e1n a ideas compatibles. As\u00ed, la Verdad no nos separa, sino que nos une. Afrontar la verdad sobre nosotros mismos nos lleva a la verdad sobre la naturaleza del mundo y sobre Dios, porque Dios es la Verdad \u00faltima; de hecho, para los primeros cu\u00e1queros, la Verdad y Dios eran inseparables.       <\/p>\n<p>Los primeros cu\u00e1queros tambi\u00e9n cre\u00edan que, por muy alejado que uno estuviera de la Verdad, lo que cada uno de nosotros quiere por encima de todo es ser aut\u00e9ntico y vivir con sinceridad. Anhelamos la autenticidad y la integridad, aunque parezca que deseamos todo menos esto. El poder de la adoraci\u00f3n de los primeros cu\u00e1queros, entonces, proven\u00eda del hecho de que pon\u00eda a la gente en contacto a la vez con la Verdad y con su anhelo por ella. Estos hombres y mujeres, seg\u00fan Rex Ambler, hab\u00edan descubierto una pr\u00e1ctica de meditaci\u00f3n que les permit\u00eda estar plenamente presentes a la Verdad y as\u00ed experimentar a Dios.   <\/p>\n<p>Asistir al taller de Rex Ambler, dirigir un taller para mi propio Meeting sobre la pr\u00e1ctica de meditaci\u00f3n que ha desarrollado y hacer la meditaci\u00f3n por m\u00ed misma y con otros me ha abierto un camino para hablar del feminismo a otros cu\u00e1queros. Me ha dado un vocabulario y un marco para una conversaci\u00f3n que comienza y termina con nuestro anhelo de Verdad y nuestro compromiso con el amor. Si Dios y la Verdad son inseparables, y si la deshonestidad conduce a la separaci\u00f3n de Dios, entonces el sexismo, la mentira de que los que nacen varones son superiores a los que nacen mujeres, es para hombres y mujeres un desastre espiritual. Dado que el sexismo nos da forma desde el momento en que nacemos y somos marcados como hombres o mujeres, podr\u00edamos llamarlo la primera cu\u00f1a por la que somos separados de Dios y alejados de la autenticidad que anhelamos. En alg\u00fan nivel, las mujeres saben que no son inferiores a los hombres y los hombres saben que no son superiores a las mujeres. Al hacernos negar esta verdad fundamental y aceptar en su lugar una mentira, el sexismo proporciona la base para una cultura de la deshonestidad.     <\/p>\n<p>Cuando los A\/amigos me han preguntado por qu\u00e9 escribo este art\u00edculo, he dicho esto: No puedo hacer otra cosa. S\u00e9 que nunca vivir\u00e9 para ver un mundo libre de sexismo, pero sue\u00f1o con ello. Y cuando considero la diferencia entre lo que es y lo que podr\u00eda ser, mi coraz\u00f3n se rompe y me veo obligada a volver a plantear la pregunta formulada por el Grupo de Mujeres Cu\u00e1queras Brit\u00e1nicas en 1986: \u201c\u00bfCu\u00e1l es nuestro testimonio como cu\u00e1queras ante el mundo contra la injusticia hacia las mujeres?\u00bb. \u00bfY c\u00f3mo podr\u00eda tomar forma ese testimonio si empezamos a hablar del sexismo como un desastre espiritual? Si somos verdaderamente Amigos de la Verdad y Buscadores de la Verdad, no veo c\u00f3mo podemos pensar de otra manera.    <\/p>\n<p>Esta no es una conversaci\u00f3n f\u00e1cil de tener, como mi propia experiencia me ha ense\u00f1ado. Es una conversaci\u00f3n que toca nuestro sentido de nosotros mismos y nuestras relaciones m\u00e1s \u00edntimas entre nosotros, nuestros comportamientos diarios as\u00ed como nuestras acciones p\u00fablicas. A\u00fan as\u00ed, como cu\u00e1queros creemos que cuando nos movemos hacia la incomodidad en lugar de alejarnos de ella, abrimos una oportunidad para el crecimiento espiritual. Y seguramente cualquier consecuencia que temamos de tal conversaci\u00f3n no puede ser peor para nosotros que tener miedo de tener la conversaci\u00f3n en absoluto.   <\/p>\n<p>El desastre espiritual del sexismo adopta muchas formas. Una de las m\u00e1s obvias es tratar a las mujeres como objetos, no como sujetos. En una cultura impregnada de sexismo, una mujer se convierte en aquello que se ve, no en la que ve; en aquello que es de utilidad, no en la que tiene agencia. Las mujeres se convierten en el chivo expiatorio de una cultura, esa carne sobre la que los hombres pueden proyectar todo lo que no desean reconocer como parte de s\u00ed mismos: la tentadora sexual, por ejemplo, que lleva a los hombres por el camino del cuerpo y los aleja de Dios. <em>La mujer me hizo hacerlo<\/em>, dice el Ad\u00e1n del G\u00e9nesis. <em>No fui yo quien pec\u00f3<\/em>. Pero no importa lo patriarcal que sea el G\u00e9nesis en sus or\u00edgenes e interpretaci\u00f3n, todav\u00eda se puede encontrar la verdad del feminismo en \u00e9l. Me gusta pensar en Eva como la primera te\u00f3loga, la que est\u00e1 tratando de averiguar la naturaleza de Dios. Y me gusta pensar que el pecado cometido en el jard\u00edn no fue tanto que Eva comiera la manzana como que Ad\u00e1n pensara que pod\u00eda usar la diferencia entre sus cuerpos como una forma de escapar de la responsabilidad de sus propios actos. Despu\u00e9s de todo, culpar a \u201cEva\u00bb de los males del mundo ha desatado un holocausto de violencia contra las mujeres a lo largo del tiempo y en todas las culturas.       <\/p>\n<p>Si el sexismo hace que las mujeres sean menos que humanas, tambi\u00e9n hace que los hombres sean m\u00e1s que humanos. Bajo el sexismo, llevamos lo que yo llamar\u00eda vidas id\u00f3latras, porque representamos a Dios como literalmente masculino. Cuando usamos una frase como \u201cDios Padre\u00bb, podr\u00edamos pretender que no es espec\u00edfica del sexo, que \u201c\u00e9l\u00bb incluye a \u201cella\u00bb y \u201cpadre\u00bb incluye a \u201cmadre\u00bb. Nuestra inversi\u00f3n en la masculinidad de Dios se manifiesta, sin embargo, cuando se intenta referirse a Dios como \u201cella\u00bb o \u201cello\u00bb. Como observa la te\u00f3loga feminista Rosemary Radford Reuther, \u201cPocos temas son propensos a despertar sentimientos tan apasionados&#8230; como la cuesti\u00f3n de la imagen exclusivamente masculina de Dios\u00bb. Adem\u00e1s, se\u00f1ala que la gente \u201ca menudo exhibe una reacci\u00f3n f\u00f3bica a la mera posibilidad de hablar de Dios como &#8216;Ella'\u00bb. Mientras esto sea cierto, cada vez que nos referimos a Dios como \u201c\u00c9l\u00bb, es como si hici\u00e9ramos una imagen grabada y nos postr\u00e1ramos ante ella.     <\/p>\n<p>Para los hombres, el pecado distintivo es el de la soberbia. Es soberbia asumir que Dios se parece a ti y tiene tu cuerpo, y que Dios no se parece a una mujer ni tiene el cuerpo de una mujer. La presunci\u00f3n de que el hombre es la norma, de que \u201c\u00e9l\u00bb debe representar lo humano y lo sagrado, est\u00e1 tan profundamente arraigada que ha llegado a parecer natural. Debido a que ha llegado a parecer natural, los que lo se\u00f1alan suelen ser vistos como los que cometen sacrilegio cuando, de hecho, es la asunci\u00f3n de la superioridad masculina lo que es el sacrilegio. Creo que a menudo es dif\u00edcil para los hombres apreciar el valor de autocentramiento que obtienen del uso del gen\u00e9rico \u201c\u00e9l\u00bb, porque no pueden imaginar, como las mujeres s\u00ed pueden, lo que ser\u00eda no tenerlo. Los hombres a menudo se sienten todo menos superiores; sin embargo, la cultura los refleja como el modelo para lo humano y lo sagrado.     <\/p>\n<p>En <em>Holy Listening: The Art of Spiritual Direction<\/em>, Margaret Guenther escribe que, \u201cLejos de ser orgullo, [el] pecado distintivo [para las mujeres] es el autodesprecio\u00bb. Tenemos cien razones por las que no es importante presionar nuestras propias reivindicaciones de plena condici\u00f3n de persona. Somos m\u00e1s r\u00e1pidas para explicar y justificar el sexismo que para reconocerlo y desafiarlo: decimos, <em>Eso no es realmente sexista<\/em>, o, <em>No es realmente importante<\/em>, o, <em>Realmente no me importa<\/em>, en lugar de, <em>Eso es realmente sexista<\/em>, <em>Eso importa<\/em>, o, <em>Eso duele<\/em>. Las mujeres rechazan sus propios sentimientos y percepciones, y las verdades que podr\u00edan ofrecernos. Ir\u00f3nicamente, cuando las mujeres lo hacen, creo que tambi\u00e9n mostramos desprecio por los hombres. Sabemos que el emperador del sexismo no tiene ropa, pero permanecemos en silencio. A veces lo hacemos porque tenemos miedo de que no les gustemos a los hombres. Pero, \u00bfno hay desprecio en la suposici\u00f3n de que a los hombres no les gustar\u00e1 alguien tan plenamente humano como ellos? A veces no desafiamos a los hombres porque los \u201camamos\u00bb. Pero, \u00bfqu\u00e9 clase de amor permite que alguien permanezca en un estado de desastre espiritual?        <\/p>\n<p>A veces creo que las mujeres esperan menos de los hombres de lo que esperan de s\u00ed mismas cuando se trata de afrontar la verdad; las mujeres tienen un doble rasero, moralmente hablando, y eso es condescendiente con los hombres. Los hombres son protegidos una y otra vez de reconocer sus privilegios, y las mujeres no les piden que asuman la responsabilidad de cambiar las estructuras de poder que les benefician. <\/p>\n<p>El sexismo generalizado de nuestra cultura hace que sea dif\u00edcil decir la verdad. Pero si creemos que la Verdad y Dios son inseparables y que lo que nosotros, como seres humanos, deseamos por encima de todo es conocer y vivir la Verdad, entonces el patriarcado en todas sus m\u00faltiples formas es antihumano. Aunque el odio a la mujer es una de las formas m\u00e1s extendidas y virulentas del patriarcado, necesitamos llamar al patriarcado una cultura que odia a los <em>humanos<\/em> porque el sexismo es un desastre espiritual tanto para las mujeres como para los hombres, y da\u00f1a nuestras relaciones mutuas.  <\/p>\n<p>Al hablar del sexismo como un desastre espiritual y al pensar en el feminismo como un movimiento espiritual, me uno a muchas otras mujeres y hombres que han comenzado a articular una nueva ola de feminismo. Como muchos de mis colegas en este trabajo, siento un profundo hambre en la gente de todas partes por el crecimiento espiritual. Como cu\u00e1quera, me gustar\u00eda iniciar un instituto que apoyara el desarrollo de esta nueva ola de feminismo y que respondiera a esta extendida hambre espiritual. Su objetivo ser\u00eda implementar \u201cla idea radical de que las mujeres son personas\u00bb. Su objetivo ser\u00eda acabar con todas las formas de violencia contra las mujeres. Su pr\u00e1ctica ser\u00eda desarrollar proyectos para lograr este objetivo basados en la fuerza del alma de la no violencia, y celebrar\u00eda nuestra capacidad de cambio. Involucrar\u00eda a los hombres en este trabajo a todos los niveles, porque verdaderamente estamos todos juntos en esto, y acabar con el sexismo debe ser un proyecto conjunto de hombres y mujeres. Por \u00faltimo, este instituto promover\u00eda activamente el feminismo como un movimiento por la paz. Para su lema elegir\u00eda las palabras de Lucretia Mott: \u201cNo puede haber verdadera paz sin justicia\u00bb. Y a estas palabras a\u00f1adir\u00eda: \u201cNo puede haber verdadera justicia sin paz\u00bb. Hasta que no hayamos abordado el desastre espiritual del sexismo, no puede haber ni justicia ni paz.          <\/p>\n<p>Para desafiar el sexismo en su nivel m\u00e1s profundo, debemos encontrar formas de incluir a las mujeres en la definici\u00f3n de persona y en la categor\u00eda de lo sagrado. Estos son desaf\u00edos enormes. En la actualidad, pr\u00e1cticamente todos los sistemas de la cultura occidental \u2014pol\u00edtico, legal, filos\u00f3fico, m\u00e9dico, \u00e9tico, religioso\u2014 se basan en la idea de que una persona es el habitante de un cuerpo masculino. En su ensayo \u201c\u00bfSon personas las madres?\u00bb, una fil\u00f3sofa feminista, Susan Bordo, explora las diferentes formas en que los cuerpos masculinos y femeninos son tratados en el derecho, la medicina y la \u00e9tica. Un cuerpo masculino se considera sacrosanto, inviolable, hogar de una <em>persona<\/em>; un cuerpo femenino se considera propiedad del marido, del estado y, m\u00e1s recientemente, como ella se\u00f1ala, del feto.    <\/p>\n<p>Al igual que Bordo, creo que la equiparaci\u00f3n de <em>persona<\/em> con <em>alguien que vive en un cuerpo masculino<\/em> explica en buena parte el estancamiento en la conversaci\u00f3n en torno a los derechos reproductivos. Los principales participantes en el debate plantean la cuesti\u00f3n como una de derechos, y discuten sobre si aquellos con cuerpos femeninos tienen los mismos derechos que aquellos con cuerpos masculinos para controlar lo que sucede con su cuerpo. Un grupo responde que no, el otro que s\u00ed. Pero en toda la ret\u00f3rica, es dif\u00edcil encontrar espacio para articular la experiencia real de la mayor\u00eda de las mujeres que se quedan embarazadas, que es una experiencia de derechos y responsabilidades, de reclamos duales <em>y<\/em> necesidades duales, el lenguaje del \u201cyo\u00bb <em>y<\/em> \u201cmi hijo\u00bb.   <\/p>\n<p>Las feministas no han querido centrarse en las diferencias f\u00edsicas entre los cuerpos masculinos y femeninos porque hist\u00f3ricamente estas diferencias se han utilizado para oprimir a las mujeres. Pero, \u00bfy si el Instituto Lucretia Mott tomara esta diferencia como punto de partida y preguntara c\u00f3mo ser\u00edan nuestros sistemas pol\u00edtico, legal, filos\u00f3fico, m\u00e9dico, \u00e9tico y religioso si asumieran como normativa la experiencia de un cuerpo capaz de crear otro cuerpo? Podr\u00edan proponer que los cuerpos de las mujeres, con su capacidad de llevar otro cuerpo dentro de ellos, proporcionan un modelo convincente de la experiencia humana, porque como humanos nuestra experiencia es de separaci\u00f3n e interconexi\u00f3n, interdependencia y dependencia, derechos y responsabilidades, coexistiendo.  <\/p>\n<p>Seg\u00fan Reuther, todo lo que promueve la plena humanidad de las mujeres es sagrado. Creo que tambi\u00e9n es cierto que las mujeres no ser\u00e1n vistas como personas hasta que sean incluidas en lo sagrado. Como han observado las te\u00f3logas feministas, existe una larga tradici\u00f3n dentro del cristianismo, as\u00ed como de otras religiones, de ver el cuerpo femenino como inherentemente imp\u00edo. As\u00ed que cuando pensamos en traer a las mujeres al c\u00edrculo de lo sagrado, tenemos que pensar en el cuerpo. \u00bfC\u00f3mo creamos una cultura en la que el cuerpo femenino y el cuerpo masculino puedan ser vistos como albergando igualmente lo Sagrado, como igualmente sagrados, como ambos siendo la encarnaci\u00f3n de Dios? La reacci\u00f3n f\u00f3bica a llamar a Dios \u201cella\u00bb se\u00f1alada por Reuther sugiere que tal esfuerzo se encontrar\u00e1 con una resistencia considerable. Pero si no hacemos este esfuerzo, que Reuther llama trabajo sagrado, \u00bfqu\u00e9 les estamos diciendo a aquellos que recorren un camino espiritual en un cuerpo femenino? \u00bfC\u00f3mo medimos el coste espiritual para las mujeres de su exclusi\u00f3n del \u201cdiscurso de Dios\u00bb y de que digan que no importa? Creo que las mujeres anhelan reflejos de lo femenino en lo sagrado; tambi\u00e9n creo que este es un hambre sagrada.        <\/p>\n<p>Andrew Greeley, un te\u00f3logo y columnista cat\u00f3lico, ha escrito: \u201cEl manto de silencio dentro de la iglesia sobre el tema del abuso de mujeres por parte de maridos, padres, conquistadores militares, limpiadores \u00e9tnicos, compa\u00f1eros de trabajo y extra\u00f1os me asusta. No puedo entender por qu\u00e9 tenemos miedo del tema\u00bb. Yo tambi\u00e9n estoy asustado por el silencio, pero tambi\u00e9n estoy asustado por el ruido. Escucho voces fuertes en casa y en el extranjero insistiendo, en el nombre de Dios, en que las mujeres no pueden ser santas y que deben estar bajo el control de los hombres. Como cu\u00e1queros, tenemos una larga historia de desafiar tanto el silencio como el ruido, en nosotros mismos y en los dem\u00e1s, y de buscar intervenir.   <\/p>\n<p>La pregunta que George Fox plante\u00f3, la pregunta que, seg\u00fan Margaret Fell, la llev\u00f3 a su \u201cconvicci\u00f3n\u00bb, ha estado muy presente en mi coraz\u00f3n y en mi alma mientras escrib\u00eda este art\u00edculo: \u201cVosotros dir\u00e9is, Cristo dice esto, y los ap\u00f3stoles dicen esto, pero \u00bfqu\u00e9 puedes decir t\u00fa?\u00bb. Lo que somos capaces de decir, y lo que estamos facultados y permitidos para decir, a menudo est\u00e1n en desacuerdo, particularmente para las mujeres. Pero cuando nos damos cuenta de que la fuerza de la pregunta de Fox proviene de su suposici\u00f3n de que estos dos significados son uno \u2014lo que conocemos como Verdad a partir de nuestra experiencia es precisamente lo que estamos facultados para hablar y debemos hablar\u2014 entonces se abre un camino.  <\/p>\n<p>Estoy llamado a escribir este art\u00edculo como una forma de testimonio y como una forma de responder a la pregunta formulada por el Grupo de Mujeres Cu\u00e1queras en 1986: \u00bfD\u00f3nde, como cu\u00e1queras, est\u00e1 nuestro testimonio contra la injusticia hacia las mujeres? Creo que nuestra intervenci\u00f3n es necesaria ahora m\u00e1s que nunca para abordar el desastre espiritual del sexismo. Que este sea entonces nuestro testimonio al mundo: utilizaremos la fuerza del alma que proviene de nuestra feroz fidelidad al amor de la Verdad y a la verdad del Amor para acabar con el sexismo. Tal testimonio es desesperadamente necesario ahora.   <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>He sido feminista durante 35 a\u00f1os. En efecto, ha sido mi religi\u00f3n. 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