{"id":3117682,"date":"2007-12-01T00:00:53","date_gmt":"2007-12-01T05:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/john-greenleaf-whittier-una-reflexion-bicentenaria\/"},"modified":"2007-12-01T00:00:53","modified_gmt":"2007-12-01T05:00:53","slug":"john-greenleaf-whittier-una-reflexion-bicentenaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/es\/john-greenleaf-whittier-una-reflexion-bicentenaria\/","title":{"rendered":"John Greenleaf Whittier: una reflexi\u00f3n bicentenaria"},"content":{"rendered":"<p>El cumplea\u00f1os de uno de los cu\u00e1queros m\u00e1s populares de Estados Unidos fue en su d\u00eda un acontecimiento nacional. Alrededor de las chimeneas y en las aulas de todo el pa\u00eds, la gente recitaba con cari\u00f1o \u2014e incluso cantaba\u2014 los poemas l\u00edricos de John Greenleaf Whittier. En su 70 cumplea\u00f1os, Harriet Beecher Stowe calific\u00f3 la vida de Whittier como \u201cuna consagraci\u00f3n, sus canciones una inspiraci\u00f3n, para todo lo que es m\u00e1s elevado y mejor\u00bb. Y para celebrar el centenario de su nacimiento, Booker T. Washington elogi\u00f3 \u201clas desinteresadas labores realizadas por este gran individuo en favor de la libertad\u00bb.   <\/p>\n<p>Ahora, en este 200 aniversario de su nacimiento, casi nadie conoce los poemas de John Greenleaf Whittier. \u00c9l describi\u00f3 modestamente su obra como \u201cel carro de la granja y el buckboard del verso\u00bb, y admiti\u00f3 que no estaba construida para perdurar: \u201cNo me atrever\u00e9 a garantizar ninguna de mis obras para un largo viaje\u00bb. <\/p>\n<p>Sin embargo, Whittier quer\u00eda ser recordado, por su vida, si no por su poes\u00eda. En 1867, en la cima de su popularidad, escribi\u00f3 al editor de <em>The Nation<\/em>: \u201cNo puedo estar suficientemente agradecido a la Divina Providencia por haber llamado tan pronto mi atenci\u00f3n sobre los grandes intereses de la humanidad, salv\u00e1ndome de las pobres ambiciones y los miserables celos de una b\u00fasqueda ego\u00edsta de reputaci\u00f3n literaria\u00bb. <\/p>\n<p>La fama de Whittier se ha desvanecido comprensiblemente; sus rimas y temas reflejan la sensibilidad de una \u00e9poca pasada. Pero la vida de este humanista cu\u00e1quero perdura como un testimonio inspirador para nuestros propios tiempos. En el per\u00edodo m\u00e1s cr\u00edtico de la historia de nuestra naci\u00f3n, dijo la verdad al poder. Como dijo una vez de una mujer cu\u00e1quera a la que admiraba: \u201cEl Evangelio de una vida como la suya \/ Es m\u00e1s que libros o pergaminos\u00bb. Podemos aprender mucho del \u201cevangelio\u00bb de una vida como la de John Greenleaf Whittier.    <\/p>\n<p>Nacido el 17 de diciembre de 1807, Whittier creci\u00f3 en una granja en apuros de Nueva Inglaterra. Su padre, un hombre pr\u00e1ctico pero no pr\u00f3spero, ten\u00eda poco uso para los libros, solo la Biblia y los escritos de William Penn, Richard Baxter, Thomas Chalkley y varios otros escritores cu\u00e1queros devotos. Whittier absorbi\u00f3 esos libros por completo, pero la vida en la granja era exigente y la salud de John era precaria, por lo que recibi\u00f3 poca educaci\u00f3n formal.  <\/p>\n<p>La vida temprana de Whittier da testimonio no tanto de su propia determinaci\u00f3n como del est\u00edmulo que recibi\u00f3 en esos primeros a\u00f1os, de personas como Joshua Coffin, un maestro de escuela, que un d\u00eda se acerc\u00f3 a la granja con un libro, encendiendo la imaginaci\u00f3n del joven adolescente con los poemas l\u00edricos de Robert Burns. Y cuando Whittier, todav\u00eda un adolescente, comenz\u00f3 a escribir sus propias letras, fue su hermana mayor quien lo rescat\u00f3 de su timidez, enviando uno de sus poemas al <em>Free Press<\/em> de William Lloyd Garrison, donde fue publicado. A su vez, Garrison, \u00e9l mismo de solo 20 a\u00f1os, fue a ver al joven poeta y rog\u00f3 persistentemente a su padre que lo liberara para que recibiera m\u00e1s educaci\u00f3n. \u201cLa poes\u00eda no le dar\u00e1 de comer\u00bb, gru\u00f1\u00f3 su padre. Pero finalmente consinti\u00f3. Cuando ten\u00eda 20 a\u00f1os, John Greenleaf Whittier hab\u00eda publicado casi 80 poemas.     <\/p>\n<p>La mayor\u00eda de esos primeros poemas son bastante olvidables, e incluso Whittier los llam\u00f3 intentos \u201cdesgraciados\u00bb. Pero lo que no debe pasarse por alto es la vitalidad de esta colaboraci\u00f3n juvenil. Por insuficiente que fuera su conocimiento o inadecuada su experiencia, estos dos j\u00f3venes se brindaron aliento mutuo actuando sobre sus sue\u00f1os y aprendiendo haciendo.  <\/p>\n<p>Uno de los poemas m\u00e1s populares de Whittier, \u201cMaud Muller\u00bb, cuenta la historia de un encuentro entre una joven campesina y un rico juez; cada uno envidia la vida del otro y sue\u00f1a con lo que podr\u00eda ser posible. Pero ninguno hace nada para que suceda. Whittier concluye el poema expresando l\u00e1stima por ambos:  <\/p>\n<blockquote><p>For all sad words of tongue or pen,<br \/>\nThe saddest are these: \u201cIt might have been.\u00bb<\/p><\/blockquote>\n<p>La pertenencia de Whittier a la Sociedad Religiosa de los Amigos fue \u201cel factor decisivo que dio fuerza y direcci\u00f3n a su vida\u00bb, seg\u00fan el bi\u00f3grafo John A. Pollard. \u201cNo fue principalmente el aspecto m\u00edstico del cuaquerismo lo que lo retuvo. La intensa religi\u00f3n en \u00e9l no guardaba la m\u00e1s m\u00ednima relaci\u00f3n con la teolog\u00eda o el credo. Fue la forma de vida cu\u00e1quera pr\u00e1ctica lo que lo atrap\u00f3, el prop\u00f3sito consagrado de ayudar a los indefensos. . . . Una gran parte de su vida no fue otra cosa que la aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica de los principios cu\u00e1queros a una era social turbulenta\u00bb. <\/p>\n<p>Para Whittier, esta aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica de los principios signific\u00f3 dedicar unos 30 a\u00f1os a la abolici\u00f3n de la esclavitud, un compromiso personal por el que pag\u00f3 caro.<\/p>\n<p>Whittier hab\u00eda estudiado durante dos a\u00f1os en la Academia Haverhill cuando William Lloyd Garrison le encontr\u00f3 un puesto de editor de peri\u00f3dico y lo anim\u00f3 en la causa abolicionista. Whittier, ahora en sus primeros 20 a\u00f1os, se encontr\u00f3 redactando editoriales y discursos oponi\u00e9ndose a la esclavitud y presionando por la abolici\u00f3n de la esclavitud. Apoy\u00f3 en\u00e9rgicamente la campa\u00f1a de Henry Clay e incluso se present\u00f3 \u00e9l mismo a un cargo pol\u00edtico. \u201cLa verdad es que amo la poes\u00eda\u00bb, escribi\u00f3 Whittier a la popular poetisa Lydia Sigourney en 1832. Pero, continu\u00f3, \u201cla pol\u00edtica es el \u00fanico campo que se me abre ahora, y hay algo inconsistente en el car\u00e1cter de un poeta y un pol\u00edtico moderno\u00bb.    <\/p>\n<p>Hay estudiosos que piensan que Whittier podr\u00eda haber sido un poeta m\u00e1s grande si no hubiera sido tan ferviente pol\u00edticamente. Ciertamente, afect\u00f3 su salud y su reputaci\u00f3n. No todos los norte\u00f1os apoyaban la abolici\u00f3n, y no todos los Amigos aprobaban la militancia de Whittier con respecto a la esclavitud. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n, Whittier fue apedreado con palos y piedras; en 1838, cuando Whittier estaba editando <g id=\"gid_0\">The Pennsylvania Freeman<\/g>, una turba enfurecida saque\u00f3 e incendi\u00f3 su oficina en Pennsylvania Hall, amenazando con colgarlo. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, destrozado por el estr\u00e9s, Whittier renunci\u00f3 a la edici\u00f3n y se fue a casa a Amesbury, Massachusetts.    <\/p>\n<p>A los estudiantes a veces les sorprende saber que este aparentemente benigno Poeta de la Chimenea era un activista pol\u00edtico, o que tales pasiones ardientes pod\u00edan arder tan brillantemente en el coraz\u00f3n de alguien tan tranquilo. La amiga de Whittier, Edna Dean Proctor, le dijo una vez: \u201cSiempre me ha impresionado el volc\u00e1n y el iceberg mezclados de tu car\u00e1cter\u00bb. <\/p>\n<p>Su car\u00e1cter ciertamente caus\u00f3 una impresi\u00f3n duradera en Thomas Wentworth Higginson, que ten\u00eda 19 a\u00f1os cuando conoci\u00f3 a Whittier, que ya era de mediana edad. \u201cNos dimos la mano\u00bb, record\u00f3 Higginson muchos a\u00f1os despu\u00e9s, y \u201cpara m\u00ed fue como tocar el escudo de un h\u00e9roe\u00bb. Para Higginson, el car\u00e1cter de Whittier era intencionado y aut\u00e9ntico: \u201cLa interpretaci\u00f3n de Whittier de &#8216;La Luz Interior&#8217; no inclu\u00eda ning\u00fan vago reconocimiento de un alto impulso, sino algo definido, firme y que se extend\u00eda a los detalles de la conducta. Gobernaba su acci\u00f3n; y cuando, por ejemplo, hab\u00eda decidido tomar un cierto tren, ninguna tormenta pod\u00eda hacerlo retroceder\u00bb.  <\/p>\n<p>Higginson, un ministro unitario, tambi\u00e9n se convirti\u00f3 en un hombre de acci\u00f3n pol\u00edtica y militar. Fue uno de los Seis Secretos, un grupo que apoy\u00f3 los esfuerzos radicales de John Brown, y como coronel en la Guerra Civil, Higginson comand\u00f3 un regimiento de antiguos esclavos, los Primeros Voluntarios de Carolina del Sur. Cuando termin\u00f3 la guerra, Higginson continu\u00f3 su amistad con Whittier, llevando una vida literaria \u00e9l mismo y asesorando a otros escritores, sobre todo a Emily Dickinson.  <\/p>\n<p>Whittier, habiendo abandonado la edici\u00f3n y habi\u00e9ndose desilusionado cada vez m\u00e1s con la pol\u00edtica, todav\u00eda se neg\u00f3 a comprometerse con la abolici\u00f3n. Cuando el gran orador Daniel Webster comprometi\u00f3 sus principios, permitiendo la aprobaci\u00f3n de la Ley de Esclavos Fugitivos de 1850 (que permit\u00eda a los due\u00f1os de esclavos perseguir a los esclavos escapados en los estados libres), Whittier qued\u00f3 amargamente decepcionado. Escribi\u00f3, e inmediatamente public\u00f3 en la revista <em>National Era<\/em>, un poema llamado \u201cIchabod\u00bb, denunciando ese tipo de conveniencia pol\u00edtica y lamentando la p\u00e9rdida de todo lo que Webster hab\u00eda representado:  <\/p>\n<blockquote><p>All else is gone; from those great eyes<br \/>\nThe soul has fled:<br \/>\nWhen faith is lost, when honor dies,<br \/>\nThe man is dead!<\/p><\/blockquote>\n<p>Hoy en d\u00eda, la frase \u201cdecir la verdad al poder\u00bb se ha convertido en algo as\u00ed como un clich\u00e9 pol\u00edtico, pero la vida de Whittier y el coraje de sus convicciones muestran lo que significa ese concepto.<\/p>\n<p>Cuando se aprob\u00f3 la Decimotercera Enmienda, que abol\u00eda la esclavitud, Whittier derram\u00f3 una canci\u00f3n de alabanza desenfrenada en \u201cLaus Deo\u00bb:<\/p>\n<blockquote><p>Sing with Miriam by the sea:<br \/>\nHe has cast the mighty down<br \/>\nHorse and rider sink and drown;<br \/>\nHe has triumphed gloriously!<\/p><\/blockquote>\n<p>A trav\u00e9s de los a\u00f1os que siguieron a la abolici\u00f3n de la esclavitud, Whittier se convirti\u00f3 cada vez m\u00e1s en un poeta del hogar y la familia, un tesoro nacional que articul\u00f3 muchos de los valores espirituales y dom\u00e9sticos de la cultura. La gente encontr\u00f3 consuelo y tranquilidad en su poes\u00eda. Thomas Wentworth Higginson cuenta la historia de una joven universitaria que sent\u00eda que su vida era un fracaso y que fue aconsejada por el presidente de la universidad para que leyera los poemas de Whittier. \u201cLa joven regres\u00f3 en una hora con un rostro cambiado\u00bb, relata Higginson. \u201cElla dijo: &#8216;Continuar\u00e9 con mi curso universitario. Creo, despu\u00e9s de leer a Whittier, que la vida vale la pena'\u00bb.    <\/p>\n<p>Hay muchas historias de este tipo sobre Whittier: sobre su persistente sentido del humor, sus amistades, su decisi\u00f3n de no casarse, su estilo de vida sencillo y su asombrosa generosidad con su dinero.<\/p>\n<p>A medida que avanzaba el siglo, Whittier tambi\u00e9n se hizo conocido en varias iglesias protestantes por sus himnos, pero mantuvo que en realidad no era un escritor de himnos y que no sab\u00eda nada de m\u00fasica. La suya era una tradici\u00f3n de silencio, como dijo en \u201cPensamientos del Primer D\u00eda\u00bb: <\/p>\n<blockquote><p>I find my old accustomed place<br \/>\namong<br \/>\nMy brethren, where, perchance,<br \/>\nno human tongue<br \/>\nShall utter words; where never<br \/>\nhymn is sung,<br \/>\nNor deep-toned organ blown, nor<br \/>\ncenser swung. . . .<\/p><\/blockquote>\n<p>Entre las iglesias protestantes del siglo XIX, sin embargo, hab\u00eda un gran entusiasmo por el canto, especialmente por los nuevos himnos estadounidenses. En 1846, dos estudiantes de la Escuela de Divinidad de Harvard, buscando himnos frescos y poco convencionales, tomaron estrofas de la poes\u00eda de Whittier, las pusieron en m\u00fasica y las publicaron en <em>A Book of Hymns<\/em>. Otros editores continuaron extrayendo himnos de la poes\u00eda de Whittier. Debido a que muchos de sus poemas fueron compuestos en m\u00e9trica com\u00fan, fueron f\u00e1cilmente adaptados al est\u00e1ndar m\u00e9trico de las melod\u00edas de los himnos. Arreglando las estrofas de Whittier de varias maneras, los editores crearon quiz\u00e1s 100 himnos a partir de poemas que Whittier nunca hab\u00eda destinado para este uso.    <\/p>\n<p>Aqu\u00ed hay otra lecci\u00f3n que uno podr\u00eda extraer de la vida de Whittier, y tal vez, al mismo tiempo, una visi\u00f3n que uno podr\u00eda obtener de los misteriosos funcionamientos de la Providencia. Esos pocos poemas que Whittier llam\u00f3 \u201chimnos\u00bb nunca fueron memorables, y los grandes himnos por los que todav\u00eda se recuerda a Whittier fueron adaptados por otros, por unitarios y presbiterianos, para usos que nunca imagin\u00f3. <\/p>\n<p>Los temas religiosos, especialmente la experiencia de la bondad y el amor de Dios, informaron la poes\u00eda posterior de Whittier y condujeron a algunos de sus mejores escritos. \u201cLa Bondad Eterna\u00bb es su poema cu\u00e1quero por excelencia del que se han extra\u00eddo varios himnos. Esta composici\u00f3n muy personal pero humilde ofrece una serie de contrastes.  <\/p>\n<p>Dirigi\u00e9ndose a aquellos que se aferran a los \u201ccredos de hierro\u00bb de sus convicciones calvinistas, Whittier presenta la simple s\u00faplica del coraz\u00f3n. Mientras que ellos enfatizan la justicia de Dios, \u00e9l se aferra al conocimiento de \u201cque Dios es amor\u00bb. Ellos ven la maldici\u00f3n del pecado original incub\u00e1ndose sobre el mundo; \u00e9l escucha las bienaventuranzas y el grito del Se\u00f1or desde la cruz. Donde ellos \u201cpisan con audacia calzados\u00bb, \u00e9l camina \u201ccon pies descalzos y silenciosos\u00bb. De una manera que es a la vez directa y confesional, Whittier reconoce el dolor que percibe en el mundo que le rodea: \u201cVeo el mal\u00bb, \u201cSiento la culpa\u00bb y \u201cOigo, con gemidos y gritos de parto. . . .\u00bb Sin embargo, a\u00fan m\u00e1s, dice, \u201c\u00a1S\u00e9 que Dios es bueno!\u00bb     <\/p>\n<p>\u201cNuestro Maestro\u00bb es el poema m\u00e1s cristol\u00f3gico de Whittier; tambi\u00e9n produjo varios himnos. Jesucristo, explica Whittier, no se encuentra en \u201clas celestiales alturas\u00bb, ni principalmente a trav\u00e9s de los sacramentos o las Escrituras, ni se le debe buscar en una Segunda Venida literal. \u201cSu testimonio est\u00e1 dentro\u00bb, declara Whittier. \u201cLo tocamos en la multitud y la presi\u00f3n de la vida, \/ Y estamos completos de nuevo\u00bb. La realidad del Cristo se encuentra a trav\u00e9s de la experiencia del coraz\u00f3n humano, donde \u201cla fe todav\u00eda tiene su Olivet, \/ Y el amor su Galilea\u00bb.    <\/p>\n<p>En 1870, Whittier dirigi\u00f3 su atenci\u00f3n cr\u00edtica a la propia Sociedad Religiosa de los Amigos, componiendo una carta al editor de <em>Friends Review<\/em> en Filadelfia. En ella, Whittier escribe con la fuerza ret\u00f3rica y el atractivo conmovedor de una ep\u00edstola paulina: <\/p>\n<blockquote><p>Con la m\u00e1s amplia tolerancia posible para todos los buscadores honestos de la verdad, amo a la Sociedad de los Amigos. Mi vida la he pasado casi por completo trabajando con los de otras sectas en nombre de los que sufren y los esclavizados; y nunca me he sentido como si estuviera peleando con ortodoxos o unitarios, que estaban dispuestos a tirar conmigo, lado a lado, de la cuerda de la Reforma. Una proporci\u00f3n muy grande de mis amigos personales m\u00e1s queridos est\u00e1n fuera de nuestra comuni\u00f3n. Pero despu\u00e9s de una encuesta amable y sincera de todos ellos, me vuelvo a mi propia Sociedad, agradecido a la Divina Providencia que me coloc\u00f3 donde estoy; y con una fe inquebrantable en la \u00fanica doctrina distintiva del cuaquerismo: la Luz interior, la inmanencia del Esp\u00edritu Divino en el cristianismo.   <\/p>\n<p>No hemos sido, como sociedad, lo suficientemente activos en esos simples deberes que debemos a nuestros semejantes que sufren, en esa abundante labor de amor y abnegaci\u00f3n que nunca est\u00e1 fuera de lugar. Tal vez nuestras divisiones y disensiones nos habr\u00edan sido perdonadas si hubi\u00e9ramos estado menos \u201cc\u00f3modos en Si\u00f3n\u00bb. <\/p><\/blockquote>\n<p>Encontrar a John Greenleaf Whittier en este bicentenario puede ser inquietante, haciendo que uno se sienta un poco menos \u201cc\u00f3modo en Si\u00f3n\u00bb, como \u00e9l lo expres\u00f3. Abrir su libro hoy se siente algo as\u00ed como abrir descuidadamente una puerta a una c\u00e1mara que pensabas que estaba vac\u00eda, solo para ser sorprendido por una voz fuerte que llama desde dentro, \u201c\u00a1Oye! \u00a1Hay m\u00e1s trabajo por hacer!\u00bb <\/p>\n<p>\u201cLa vida no es en verdad un d\u00eda de fiesta\u00bb, escribi\u00f3 Whittier en su \u00faltimo poema, poco antes de su muerte en 1892.<\/p>\n<p>\u201cNo sirve de nada tratar de resumir a la gente\u00bb, dijo una vez Whittier. \u201cUno debe seguir las pistas, no exactamente lo que se dice, ni tampoco enteramente lo que se hace\u00bb. <\/p>\n<p>Este es un buen consejo para honrar a Whittier en su 200 cumplea\u00f1os. Su poes\u00eda se toma mejor en dosis muy peque\u00f1as, pero lo que dijo, y lo que hizo, nos ofrece muchas pistas para seguir y sugerencias para lo que a\u00fan podr\u00eda ser posible. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cumplea\u00f1os de uno de los cu\u00e1queros m\u00e1s populares de Estados Unidos fue en su d\u00eda un acontecimiento nacional. 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