{"id":3117873,"date":"2009-03-01T00:00:53","date_gmt":"2009-03-01T05:00:53","guid":{"rendered":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/cruzando-la-frontera\/"},"modified":"2009-03-01T00:00:53","modified_gmt":"2009-03-01T05:00:53","slug":"cruzando-la-frontera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/es\/cruzando-la-frontera\/","title":{"rendered":"Cruzando la frontera"},"content":{"rendered":"<p>Las fronteras nacionales son un fen\u00f3meno extra\u00f1o dentro del tejido de la vida humana. Se pueden cruzar con un solo paso, a menudo sin esfuerzo o incluso inadvertidamente, sin embargo, a menudo separan mundos completamente diferentes. <\/p>\n<p>Hace poco m\u00e1s de un a\u00f1o, me encontr\u00e9 sentada en un peque\u00f1o arroyo seco, uno de los muchos ca\u00f1ones de inundaci\u00f3n repentina en el desierto de Arizona, a pocos metros por debajo del suelo del desierto. La luna estaba fuera, estaba sola con el perro de mi compa\u00f1ero que hab\u00eda bajado por el peque\u00f1o barranco para buscar el sendero que hab\u00edamos perdido. Nuestras sombras lunares junto a nosotros, el perro y yo esperamos. Justo m\u00e1s all\u00e1 del borde del ca\u00f1\u00f3n hab\u00eda una pared de bloques de cemento pintada de forma inmaculada y m\u00e1s all\u00e1, una piscina que brillaba a la luz encantadora de algunas l\u00e1mparas, y una casa. Silencio. Me imagin\u00e9 a m\u00ed misma como una de las migrantes de M\u00e9xico o Am\u00e9rica Central que, noche tras noche, viajan en peque\u00f1os grupos a trav\u00e9s de estos inmensos desiertos en una marcha secreta hacia una civilizaci\u00f3n \u201cmejor\u00bb con esperanzas de un futuro mejor y dinero. En mi mente me convert\u00ed en una de esas que hab\u00edan perdido el camino y hab\u00edan ca\u00eddo exhaustas y deshidratadas, mientras que su coyote (gu\u00eda), habiendo prometido encontrar agua y traerla de vuelta, abandon\u00f3 al grupo a morir. Cientos perecen cada a\u00f1o en estas caminatas. Era f\u00e1cil imaginar, sentada all\u00ed en la perfecta quietud, c\u00f3mo, como tal migrante, podr\u00eda morir en esta noche a solo metros de ciudadanos c\u00f3modos instalados de forma segura en sus hogares y sin su conocimiento, simplemente porque hab\u00eda una frontera. Una pared. Las fronteras nacionales, para innumerables personas en todo el mundo y a lo largo de la historia humana, a menudo han sido, y son, la frontera entre la vida y la muerte.          <\/p>\n<p>Fue a trav\u00e9s de mi compa\u00f1ero del arroyo, un joven cu\u00e1quero que, con su esposa, me aloj\u00f3 durante una visita de dos meses con la familia de mi hijo en Phoenix, que despert\u00e9 a la preocupaci\u00f3n de la frontera entre Estados Unidos y M\u00e9xico. Activo en el asunto de la \u201cinmigraci\u00f3n ilegal\u00bb y sus aspectos humanitarios, Jason hab\u00eda servido durante varios veranos en una organizaci\u00f3n llamada No More Deaths cuyos voluntarios, desde un campamento base en el desierto, buscan a pie en la tierra a migrantes en peligro y colocan barriles de agua a lo largo de los senderos. Solo en casos de emergencia pueden llevar a personas que sufren a un hospital. Dos veces el grupo de Jason se hab\u00eda encontrado con cad\u00e1veres, una vez el de una ni\u00f1a de 16 a\u00f1os. Jason tambi\u00e9n se dedica al problema de las deportaciones espont\u00e1neas que el sheriff local lleva a cabo en la ciudad de Phoenix.    <\/p>\n<p>Mi experiencia central en esta causa se produjo cuando Jason me llev\u00f3 a visitar la ciudad fronteriza de Nogales. All\u00ed vi el muro que durante algunos a\u00f1os ha estado separando Nogales, EE. UU., de Nogales, Sonora (M\u00e9xico), extendido hasta unas 700 millas en secciones a lo largo de los tres estados fronterizos, reemplazando la valla de alambre que era mucho m\u00e1s f\u00e1cil de cruzar. El muro, hasta ahora erigido principalmente en las ciudades fronterizas, donde sol\u00eda entrar la mayor parte de los migrantes, los obliga a rodearlo y cruzar en lugares remotos sin carreteras ni agua, luego caminar durante varios d\u00edas, a menudo a trav\u00e9s de monta\u00f1as y ca\u00f1ones escarpados donde son menos visibles para la Patrulla Fronteriza, para llegar a una ciudad de EE. UU. Esto ha aumentado enormemente el n\u00famero de personas que mueren en el cruce. Parece haber mucho acuerdo en que el muro hace poco para disminuir el flujo de entrantes. La pobreza en el Sur es m\u00e1s fuerte.     <\/p>\n<p>En la tranquilidad de ese peque\u00f1o arroyo, fui llevado a reflexionar que las fronteras dentro de nosotros mismos, las vallas y los muros que erigimos en nuestros corazones contra los dem\u00e1s, tienen el mismo efecto. Se convierten en una frontera entre la vida y la muerte. C\u00f3mo se puede cruzar tal l\u00ednea, y c\u00f3mo cae el muro entre m\u00ed y mi vecino, lo experiment\u00e9 en esta visita a Nogales, y es de esto de lo que deseo contar, utilizando el relato del diario que escrib\u00ed al d\u00eda siguiente.  <\/p>\n<p>Estamos en una furgoneta conducida por un hombre mexicano que no habla ingl\u00e9s entre Phoenix y la frontera. Desierto; desierto; desierto: un vasto plano plano, antiguamente un fondo oce\u00e1nico, flanqueado a cada lado en la distancia por una sucesi\u00f3n aparentemente interminable de cadenas monta\u00f1osas en formas impresionantes y colores en constante cambio, y sombras de nubes en movimiento en sus lados como parches azul oscuro de mezclilla nueva en jeans desgastados. Algunos picos est\u00e1n cubiertos de nieve. Intento imaginar a los migrantes caminando a trav\u00e9s de estos paisajes en este mismo momento, peque\u00f1as figuras perdidas en el gigantesco espacio.   <\/p>\n<p>Despu\u00e9s de unas tres horas, de repente estamos en Nogales: montones de coches; multitudes de personas pululando agitadamente. Una corriente r\u00e1pida de caminantes con grandes bolsas de compras nos recoge y nos canaliza hacia un torniquete que parpadea al sol, y estamos al otro lado. Nadie ha revisado nuestros papeles. \u201cA nadie le importa qui\u00e9n entra en M\u00e9xico\u00bb, murmura mi compa\u00f1ero a mi lado. \u201cEs al rev\u00e9s que te dan problemas\u00bb.    <\/p>\n<p>De repente, estamos en un mundo radicalmente diferente. Una peque\u00f1a carretera pavimentada nos lleva directamente a lo largo del Muro, bordeado densamente al otro lado por peque\u00f1os hoteles y tiendas, muchas de ellas <em>farmacias<\/em> donde se venden medicamentos a una fracci\u00f3n del costo de EE. UU. Me sorprende el aspecto descuidado del muro: viejas tiras de metal color fatiga unidas firmemente, en su segundo uso, explica Jason, habiendo servido ya en Vietnam para ayudar a los aviones de guerra a aterrizar en el suelo blando de bosques quemados. Un recordatorio de la creciente militarizaci\u00f3n de la frontera.   <\/p>\n<p>Im\u00e1genes y s\u00edmbolos impactantes de las muertes en el desierto, pintados en el muro en una larga fila, nos acompa\u00f1an. Los rayos del sol est\u00e1n representados como dagas. \u00bfUna advertencia a los migrantes? \u00bfExpresi\u00f3n de protesta? El Muro de Berl\u00edn me viene a la mente.    <\/p>\n<p>Muchos hombres est\u00e1n parados ociosamente, los ni\u00f1os corren y juegan, los perros se extrav\u00edan.<\/p>\n<p>Las largas piernas de Jason se extienden: est\u00e1 ansioso por llegar al lugar donde No More Deaths ha instalado una estaci\u00f3n de ayuda primitiva, principalmente para recibir a los deportados de los Estados Unidos. A pesar de los guardias, los reflectores y los sensores en el lado estadounidense del muro, muchos se dan la vuelta sin demora para otra posible marcha de la muerte, o, a menudo, para ser atrapados en su camino por la Patrulla Fronteriza y devueltos. Muchos tienen varias de esas caminatas para recordar. Algunos, dice Jason, incluso se arriesgan a escalar el muro de 14 pies, cuya parte superior est\u00e1 doblada hacia M\u00e9xico.   <\/p>\n<p>No quiero ir tan r\u00e1pido. Asaltada y abrumada por una ola de impresiones perturbadoras, necesito pararme y esperar para encontrar algo de terreno en m\u00ed misma. La pobreza que se presenta est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de todo lo que he visto. Jason se sorprende por mi reacci\u00f3n. \u201c\u00a1Qu\u00e9 rico!\u00bb, exclama. \u201c\u00a1Nogales es rico! \u00bfNo lo ves? \u00a1Estas casas est\u00e1n pintadas!\u00bb. Alg\u00fan d\u00eda, dice, quiere mostrarme las <em>colonias<\/em>, barrios marginales construidos de cart\u00f3n y metal corrugado, que han crecido en los \u00faltimos 30 a\u00f1os cuando Nogales, Sonora, se convirti\u00f3 en el sitio de grandes f\u00e1bricas estadounidenses, las llamadas <em>maquiladora<\/em>s, aprovechando la mano de obra barata proporcionada por el flujo de j\u00f3venes que inundan desde el Sur.      <\/p>\n<p>De vez en cuando noto una rejilla plana de hierro construida en la carretera. Est\u00e1 hueca por debajo. \u201cAh\u00ed es donde viven los ni\u00f1os del t\u00fanel\u00bb, explica Jason. \u201cComunidades enteras de ellos, a menudo hu\u00e9rfanos; tienen su propio mundo all\u00ed abajo. Viviendo del crimen. Conocemos a algunos de ellos por su nombre, vienen a nuestro lugar por limosnas\u00bb.   <\/p>\n<p>Siento que algo duro se forma en m\u00ed. \u201c\u00bfPara qu\u00e9 son los t\u00faneles?\u00bb, pregunto, con voz impasible, dejando a los ni\u00f1os a un lado.  <\/p>\n<p>\u201cInundaciones repentinas. Para evitar que la ciudad se inunde en lluvias fuertes\u00bb. Cuanto m\u00e1s explica Jason, menos quiero entender. Miro fijamente una monta\u00f1a de basura que bloquea una de las entradas del t\u00fanel.  <\/p>\n<p>Finalmente, llegamos a No More Deaths, en una peque\u00f1a parcela plana de tierra dura cerca del muro. Noto un grupo de personas blancas de los Estados Unidos con bolsas de viaje, lideradas por una mujer de cabello blanco, una voluntaria, resulta, de la organizaci\u00f3n Borderlinks, que busca llevar a ciudadanos estadounidenses a la frontera para que vean por s\u00ed mismos. Son profesores de secundaria de Carolina del Norte que desean informarse de primera mano sobre las circunstancias de los muchos ni\u00f1os latinos en su escuela. Est\u00e1n aqu\u00ed por una semana. Se quedar\u00e1n con familias mexicanas esta noche. Estoy impresionada.     <\/p>\n<p>Noto el rostro de la gu\u00eda de Borderlinks: una amabilidad abierta que viene hacia nosotros, una calidez, ligera y tierna. La restricci\u00f3n alrededor de mi coraz\u00f3n se relaja un poco: siento de nuevo el camino que est\u00e1 abierto. No hay muro entre esta mujer y nosotros, no hay muro entre ella y las personas que el grupo ha venido a ver.  <\/p>\n<p>Solo entonces noto a los hombres que est\u00e1n solos en el peque\u00f1o lote, de piel oscura y tama\u00f1o peque\u00f1o, claramente formados por una vida rural dura en la pobreza. Algunos est\u00e1n envueltos en mantas; el aire a principios de febrero es helado. En el lado lejano del lote, encima de un muro de arcilla \u00e1spera, m\u00e1s hombres, similares a los de abajo, est\u00e1n parados entre coches viejos estacionados. \u201c\u00bfQui\u00e9nes son estos?\u00bb   <\/p>\n<p>\u201cEstos son los coyotes\u00bb, explica Jason. \u201cNos llevamos bien con ellos. La mayor\u00eda son buenos tipos\u00bb. Sin embargo, me advierte que no vaya all\u00ed. \u201cNo les gusta. Nos mantenemos separados. Ellos tienen su lugar, nosotros tenemos el nuestro\u00bb.   <\/p>\n<p>Cuando Jason escucha que el agua potable en el sitio se ha agotado, se marcha furioso y despu\u00e9s de mucho tiempo regresa con los brazos llenos de botellas pesadas. Mientras lo espero, congel\u00e1ndome en mi abrigo de invierno, lo acuso en secreto por no haberme hecho traer ropa m\u00e1s abrigada. Me niego a dejar que la situaci\u00f3n me toque, aferr\u00e1ndome a <em>mis<\/em> necesidades y \u201cderechos\u00bb.  <\/p>\n<p>Entramos en el gran remolque marcado como \u201cNo More Deaths\u00bb, atendido por un voluntario mexicano que, Jason me informa m\u00e1s tarde, lleg\u00f3 a California a los 13 a\u00f1os y, hace aproximadamente un a\u00f1o, fue separado de su esposa e hijos por la deportaci\u00f3n. Noto la expresi\u00f3n abierta de su rostro oscuro, profundamente triste. Jason le da la carne roja que ha comprado en una de las peque\u00f1as tiendas, porque, dijo, el hombre ha estado muy enfermo y necesita mejor comida. Escuchamos que a trav\u00e9s de alg\u00fan cambio pol\u00edtico local la estaci\u00f3n de ayuda ha ca\u00eddo bajo la autoridad de hombres que est\u00e1n en cooperaci\u00f3n con el c\u00e1rtel de contrabando que controla el \u00e1rea; las donaciones para los necesitados, mantas, zapatos, agua, comida ahora est\u00e1n siendo quitadas, robadas, dice Jason. \u00c9l y su amigo temen que la estaci\u00f3n est\u00e9 en peligro. Tal vez pueda ser transferida a un grupo de monjas simpatizantes y en\u00e9rgicas cercanas. Jason (que actualmente est\u00e1 en la escuela de enfermer\u00eda para ser m\u00e1s efectivo en la frontera) hace arreglos para la ayuda m\u00e9dica para el voluntario. Luego entramos en una gran tienda de campa\u00f1a abierta al lado del remolque donde algunos hombres est\u00e1n hirviendo caf\u00e9 en un quemador de gas primitivo y pas\u00e1ndolo a otros que est\u00e1n parados alrededor.       <\/p>\n<p>Aqu\u00ed es donde tengo mi conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>En una silla se sienta un joven, casi un ni\u00f1o, con el pelo negro intenso y corto y ojos marrones estrechos. Su parte superior del cuerpo est\u00e1 envuelta en una manta; est\u00e1 temblando de fr\u00edo. Mientras estamos de pie frente a \u00e9l, Jason alcanza, casi inadvertidamente, una vieja chaqueta arrugada que yace en una esquina y la deja caer discretamente sobre las rodillas del refugiado. Le preguntamos por su historia. Ha vivido en Phoenix durante los \u00faltimos cinco a\u00f1os con su familia; hoy fue recogido en su lugar de trabajo, sin previo aviso, y deportado mientras estaba en una furgoneta con otros.    <\/p>\n<p>De repente me doy cuenta de que no he cre\u00eddo las historias de Jason sobre la represi\u00f3n del sheriff en esa ciudad, no <em>visceralmente<\/em>.<\/p>\n<p> \u201c\u00bfQu\u00e9 sigue?\u00bb, le pregunto al joven, alarmada. Ya no es la pregunta de un entrevistador, o la de un turista interesado. El \u201cmuro\u00bb de repente se ha ido. Esta es <em>mi<\/em> preocupaci\u00f3n, como si fuera mi hijo.    <\/p>\n<p>Dice que tiene familiares en Nogales y est\u00e1 esperando que lo recojan. Me siento aliviada. \u201c\u00bfQu\u00e9 pasa con los otros que vinieron contigo?\u00bb \u201cSe fueron de vuelta\u00bb. Se fueron con uno o dos de los coyotes a trav\u00e9s de la divisi\u00f3n, en otra caminata larga y peligrosa, en la noche helada.   <\/p>\n<p>Lo absurdo de todo es demasiado. Pero hay una humanidad en ello. Vida humana que est\u00e1 constantemente empujando, empujando para buscar su camino. Para vivir. \u201cSigue adelante, Jason\u00bb, algo susurra en m\u00ed. \u201cNo te desv\u00edes\u00bb. A menudo me ha contado sobre sentimientos de des\u00e1nimo en su trabajo.      <\/p>\n<p>Saludamos a varios otros hombres en la tienda de campa\u00f1a. Humildes apretones de manos, manos campesinas \u00e1speras. Un hombre, algo mayor, con un rostro muy oscuro y afligido, me dice que fue deportado hace m\u00e1s de un a\u00f1o de los Estados Unidos despu\u00e9s de muchos a\u00f1os all\u00ed y no puede visitar a sus hijos. M\u00e1s tarde Jason me dice que este hombre, varado en Nogales, se uni\u00f3 a No More Deaths, trabajando fielmente en este prop\u00f3sito, pero finalmente se pas\u00f3 a los coyotes. \u201c\u00bfPara hacer qu\u00e9?\u00bb, pregunto.     <\/p>\n<p>\u201cNo lo s\u00e9. No hacemos preguntas como esa\u00bb. Jason sonr\u00ede. \u201cSe considera de mala educaci\u00f3n en el mundo del crimen organizado hacer preguntas\u00bb. Dice que el hombre ahora vive con otra mujer y sus hijos; consigui\u00f3 una casa. Necesitaba dinero. \u201c\u00bfQui\u00e9n puede culparlo? Es un buen tipo\u00bb.     <\/p>\n<p>En nuestro camino de regreso al torniquete, Jason saluda y abraza a varios otros hombres oscuros y peque\u00f1os que emergen solos de la noche. Uno, un joven, nos muestra d\u00f3nde le quitaron el dinero de debajo de la manga de su sudadera y la pretina de sus pantalones destrozados unidos por una cuerda, en el desierto, por bandidos. Sus zapatos, tambi\u00e9n, dice, fueron robados, pero le dieron unos nuevos aqu\u00ed que son mejores. Jason le da su direcci\u00f3n de contacto para cuando llegue a Phoenix, y encuentra algunos billetes arrugados m\u00e1s para \u00e9l en su bolsillo. El joven sonr\u00ede y se r\u00ede con placer, incluso felicidad, ante la repentina presencia de la amistad de Jason; por el momento todas sus cargas parecen haber desaparecido. No veo enga\u00f1o en sus ojos.<br \/>\nNuestro re-cruce de la frontera resulta ser r\u00e1pido y f\u00e1cil. La mujer que revisa nuestros papeles me sonr\u00ede muy dulcemente, como para felicitarme por mi buena fortuna de poseer un pasaporte estadounidense.      <\/p>\n<p>\u00bfSon necesarias las fronteras? \u00bfControles fronterizos? \u00bfRegulaciones para cruzar la frontera?  <\/p>\n<p>\u00bfEs necesaria la crueldad?<\/p>\n<p>El colapso de mi defensa interna en la tienda de campa\u00f1a de Nogales se produjo cuando mir\u00e9 a los ojos del joven y, por una fracci\u00f3n de segundo, reconoc\u00ed en \u00e9l a mi hijo. Ojos claros, todav\u00eda v\u00edvidos ante m\u00ed. Este encuentro, ojo a ojo, alma a alma, es muy diferente de la comprensi\u00f3n y la simpat\u00eda que podemos obtener al escuchar o leer sobre el sufrimiento de los dem\u00e1s. Ocurre en un plano diferente dentro de nosotros.   <\/p>\n<p>En nuestro viaje de regreso, cuando Jason y yo hablamos un poco m\u00e1s sobre la amenaza del des\u00e1nimo en el trabajo del activista y su creciente sentimiento de que lo bueno en los humanos que ve y en lo que cree puede no ser suficiente para cambiar el curso de los acontecimientos, le abr\u00ed mi experiencia en la tienda de campa\u00f1a. Una historia de Aldo Leopold, el conservacionista y ecologista estadounidense, que en la primera mitad del siglo pasado concibi\u00f3 una relaci\u00f3n comunitaria entre las personas y la tierra, vino a mi mente. Cuando era joven, Leopold particip\u00f3 en un esfuerzo patrocinado por el gobierno para exterminar al lobo como el enemigo del hombre y la bestia. Un d\u00eda se inclin\u00f3 sobre uno de estos animales que hab\u00eda disparado que todav\u00eda estaba vivo y se encontr\u00f3 con sus ojos. Cambi\u00f3 todo para \u00e9l. De repente supo que un lobo no es lo que se hac\u00eda creer que era, un enemigo dispuesto a disminuir la vida del hombre. Vio la vida que fue hecha para vivir, como su propia vida fue hecha para vivir. Vio, me aventuro a usar este t\u00e9rmino, al \u201chermano\u00bb. Nunca m\u00e1s dispar\u00f3 a otro lobo.        <\/p>\n<p>Desde el encuentro en la tienda de campa\u00f1a, la preocupaci\u00f3n de la frontera de los Estados Unidos no me ha dejado sola. Despu\u00e9s de mi regreso a Massachusetts, encontr\u00e9 libros sobre este tema en la biblioteca de nuestro Meeting, incluyendo dos escritos por la hija de uno de los miembros de nuestro Meeting. As\u00ed de cerca de mis dedos estaba esta preocupaci\u00f3n, en la que ahora me estoy sumergiendo a\u00fan m\u00e1s a trav\u00e9s de esta literatura, con un coraz\u00f3n herido sin el cual la preocupaci\u00f3n me habr\u00eda dejado fr\u00eda.  <\/p>\n<p>Actualmente estoy regresando a la zona. Sin saber lo que voy a hacer all\u00ed, tampoco lo sab\u00eda esta vez anterior, espero dejarme ser atrapada por el r\u00edo de amor que fluye all\u00ed, que me ha tocado a trav\u00e9s del compromiso de este joven Amigo comprometido.<br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n<p><em>Una sugerencia de lectura: Luis Alberto Urrea,<\/em> The Devil&#8217;s Highway: A True Story. <em>Un informe fascinante, detallado y cuidadosamente investigado sobre la tr\u00e1gica muerte de 14 migrantes (parte de un grupo m\u00e1s grande) en el desierto de Arizona en 2001, que incluye todos los aspectos del caso, desde los antecedentes y la identidad de las v\u00edctimas, las operaciones de contrabando y el trabajo multifac\u00e9tico de la Patrulla Fronteriza, hasta el tortuoso proceso de morir por deshidrataci\u00f3n y sobrecalentamiento, c\u00f3mo la ley trat\u00f3 al joven coyote como chivo expiatorio y c\u00f3mo se procesa a los muertos.<\/em> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las fronteras nacionales son un fen\u00f3meno extra\u00f1o dentro del tejido de la vida humana. 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