{"id":3118001,"date":"2008-09-01T00:00:51","date_gmt":"2008-09-01T04:00:51","guid":{"rendered":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/violencia-y-luz\/"},"modified":"2008-09-01T00:00:51","modified_gmt":"2008-09-01T04:00:51","slug":"violencia-y-luz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/es\/violencia-y-luz\/","title":{"rendered":"Violencia y luz"},"content":{"rendered":"<h3>Noche de Halloween, 2007: Detroit<\/h3>\n<p><em>Es Halloween y estamos en el zoo de Detroit. Paso junto a calabazas pintadas de colores brillantes, amontonadas en formas extra\u00f1as, que de alguna manera se asemejan a animales. La noche es fresca, una fina niebla roc\u00eda nuestras mejillas, pero el olor del oto\u00f1o me transporta a a\u00f1os antes de saber que el mundo conten\u00eda peligro. Hojas mojadas, aire fresco. Olores de sidra caliente y donuts fritos atraen desde una tienda cercana. Estoy con mis amigos Ricardo e Itchel, y tambi\u00e9n con tres brujas y un peque\u00f1o jugador de Quidditch, cuyo su\u00e9ter a rayas granate y dorado parpadea delante de nosotros en la oscuridad como una bandera brillante. La bruja m\u00e1s alta y el peque\u00f1o personaje de Harry Potter est\u00e1n conmigo. Estos ni\u00f1os, a quienes tengo la suerte de acompa\u00f1ar, me tiran de las manos hacia la atracci\u00f3n de la mina encantada, y me dejo llevar. Vamos en un peque\u00f1o carro, aparentemente dando tumbos por una cueva profunda, pasando por llamas, cayendo en ca\u00edda libre, y luego, de repente, entre gritos, llegando a un aterrizaje seguro. Los ni\u00f1os salen, se tambalean, r\u00eden hist\u00e9ricamente y corren afuera gritando. Yo tardo un poco m\u00e1s en seguirlos.           <\/em><\/p>\n<p>Ser superviviente de violencia dom\u00e9stica es como esta atracci\u00f3n infantil, pero con un giro siniestro. No siempre s\u00e9 que estamos realmente atados con seguridad, que los peligros que se abalanzan sobre nosotros son en su mayor\u00eda imaginados, o si existe algo as\u00ed como un aterrizaje seguro. No puedo decir que estas chicas son m\u00edas, pero a veces, cuando una de ellas desliza su mano en la m\u00eda, o corre hacia m\u00ed al final del d\u00eda, chocando contra m\u00ed, pienso: \u201cMi ni\u00f1a\u00bb. Pero no se puede malinterpretar, porque \u201cm\u00edo\u00bb conlleva propiedad, no igualdad, violencia. La semilla m\u00e1s peque\u00f1a de violencia, incluso si est\u00e1 contenida en una palabra tan peque\u00f1a como \u201cm\u00edo\u00bb, debe ser cuestionada.    <\/p>\n<p>Mi madrastra me dijo que el alcance de nuestro deseo de cambiar a alguien es la medida de nuestra codependencia de esa persona. Creo que hay otra ecuaci\u00f3n, m\u00e1s sombr\u00eda, que es paralela a esta. El grado en que alguien cree que posee a otra persona es la medida del riesgo de ejercer violencia sobre esa persona. Cuando estamos en el extremo receptor de este continuo de control, propiedad y violencia, somos vulnerables a continuar el ciclo de violencia.   <\/p>\n<p>El precio de mi resistencia ha incluido marcas en mis piernas, moretones en mi cuerpo, estar en un coche conducido a 145 kil\u00f3metros por hora en una zona residencial, y ser controlada o descuidada alternativamente de muchas maneras. Ni la violencia ni la resistencia a ella pueden dejarse ir f\u00e1cilmente porque est\u00e1n grabadas en mis brazos y mis piernas, mi mente e incluso mi alma. <\/p>\n<h3>1980: Detroit<\/h3>\n<p><em>Me est\u00e1 apuntando con un cuchillo, un cuchillo que estaba usando para cortar carne para un estofado. Todav\u00eda est\u00e1 ensangrentado. \u201cPodr\u00eda matarte, \u00bfsabes?\u00bb. Est\u00e1 casi tranquila cuando lo dice, pero sus ojos son malos. Se vuelve hacia la encimera. Tengo 15 a\u00f1os.      <\/em><\/p>\n<p><em>Una parte de m\u00ed se escinde y corre y corre, adentr\u00e1ndose en las profundidades, convirti\u00e9ndose en una criatura de cuento de hadas, escondi\u00e9ndose entre imponentes abedules, refugi\u00e1ndose. El resto de m\u00ed se congela y muere y no vuelve a casa al d\u00eda siguiente despu\u00e9s de la pr\u00e1ctica de nataci\u00f3n; le pregunto a Donna si puedo irme a casa con ella en su lugar. Tenemos suficiente cambio para el autob\u00fas o para dos hamburguesas White Castle cada una. Tenemos hambre, as\u00ed que empezamos a caminar, pasando por el centro, pasando por la estaci\u00f3n central de trenes de Michigan, bajo el viaducto y hacia West Vernor Highway. Ahora estamos oficialmente en el lado suroeste, a solo dos manzanas del puente Ambassador a Canad\u00e1, pero todav\u00eda a tres kil\u00f3metros de la casa de Donna. Me duelen los pies y tengo calor y sed.      <\/em><\/p>\n<p><em>O\u00edmos el coche antes de verlo: un Dodge Duster marr\u00f3n oxidado del 72 con una raya blanca se detiene junto a la acera y se para. Donna y yo nos miramos: \u201cManny\u00bb. Corremos para subir. Manny Davis lleva una camiseta blanca ajustada, y su brazo musculoso color miel cuelga casualmente sobre el respaldo del asiento del pasajero. Donna salta delante, as\u00ed que yo subo atr\u00e1s con el feo Amos. \u201c\u00bfC\u00f3mo vais a pagar el viaje, chicas?\u00bb, pregunta Manny. Donna se acerca a Manny. Su mano se desliza por su camisa y la besa en el cuello. Los ojos de Amos son azules, pero est\u00e1n vac\u00edos; est\u00e1 colocado con algo. Se mueve en su asiento y se inclina hacia m\u00ed. Este es un coche de dos puertas, as\u00ed que no hay escapatoria. Saco mi cuchillo y lo miro fijamente.     <\/em><\/p>\n<p><em>\u201cEste es el cuchillo de Bobby\u00bb. Me subo la manga de la chaqueta y empiezo a trabajar en mi tatuaje casero. Todas estamos grabando las iniciales de nuestros novios en nuestros brazos. Bobby no era exactamente un novio, pero me daba licor, hierba y speed, y ni siquiera ten\u00eda que pagarlo al estilo Donna.    <\/em><\/p>\n<p><em>Giramos por la calle y veo a Bobby, Ruben y Simone esperando en los escalones de la iglesia. Donna se queda en el coche con Manny, y sus cabezas desaparecen de la vista. \u201cToma una copa, Lisa\u00bb. Bobby se\u00f1ala una bolsa de papel marr\u00f3n. Me pasa un porro. Dale una calada, toma un sorbo; sigue grabando sus iniciales en mi antebrazo. Simone, la hermana peque\u00f1a fuera de control de Donna, empieza a repetir historias de \u201cFat Jesse\u00bb de nuevo. \u201cFat Jesse grab\u00f3 tus iniciales en su brazo. Quem\u00f3 el almac\u00e9n de su t\u00edo y dijo que Bobby es el siguiente si intenta grabar tus iniciales en su brazo. Fat Jesse realmente te ama, Lisa\u00bb. Le doy una patada en la pierna. \u201c\u00a1C\u00e1llate, Simone!\u00bb. Se levanta y empieza a arremeter contra m\u00ed. Tengo que hacer lo que hago cada vez que hace algo est\u00fapido como esto, como cuando empapa una bolsa de papel en gasolina y la inhala hasta que se seca, y luego piensa que es un robot asesino. Dejo el cuchillo, me quito los pendientes y me levanto. \u201c\u00a1Te crees muy mala, \u00bfverdad!\u00bb. Se lanza contra m\u00ed. Es tan f\u00e1cil derribarla.              <\/em><\/p>\n<p>Una vez compr\u00e9 un libro solo por el t\u00edtulo. <em>Pretending to Be Normal<\/em>, de Lianne Holliday Willey, trata sobre una mujer que vive con el s\u00edndrome de Asperger. Pod\u00eda identificarme con ser alguien que parece cualquier otra persona por fuera, pero que lucha internamente solo para hacer actividades cotidianas sin llamar la atenci\u00f3n no deseada. Responder a preguntas como \u201c\u00bfC\u00f3mo est\u00e1s?\u00bb es bastante f\u00e1cil: \u201cBien, gracias\u00bb. Pero hay veces en que la comunicaci\u00f3n humana ordinaria abre un abismo hacia el pasado, y me hundo en laberintos oscuros antes de poder recomponerme. Puede ser dif\u00edcil reunir suficiente valor para vivir, cuando los recuerdos me llevan de vuelta a miembros de la familia que se convierten en agresores, cuando manos que antes reconfortaban ahora me aprietan la garganta y me golpean la cabeza contra el suelo una y otra vez. Es dif\u00edcil sentirse igual a aquellos que nunca, cuando eran adolescentes, se obligaron a vomitar, cortaron letras en su piel, huyeron de casa, fueron empujados al suelo a punta de pistola o se agacharon en el alf\u00e9izar de la ventana del \u00e1tico y decidieron amargamente volver a entrar en la habitaci\u00f3n oscura, incluso cuando no hab\u00eda nadie esperando para decir: \u201cMe alegro de que hayas vuelto\u00bb.     <\/p>\n<p>Pero estoy aqu\u00ed ahora porque me han escuchado. Un poema de e.e. cummings me viene a la mente: <\/p>\n<blockquote><p>(no s\u00e9 qu\u00e9 es lo que en ti se cierra<br \/>\ny se abre; s\u00f3lo algo en m\u00ed comprende<br \/>\nque la voz de tus ojos es m\u00e1s profunda que todas las rosas)<br \/>\nnadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan peque\u00f1as<\/p><\/blockquote>\n<p>Esta escucha gentil y espiritual me permiti\u00f3 aceptar, hablar y comprender mi verdad. A trav\u00e9s del b\u00e1lsamo y la gu\u00eda de muchas personas y pr\u00e1cticas, empec\u00e9 a sanar. Estoy agradecida a todas ellas, demasiado numerosas para mencionarlas, aunque en su n\u00famero, muy significativamente, algunas son Amigos.  <\/p>\n<p>Pero incluso al recibir una profunda comprensi\u00f3n, hab\u00eda un lugar oscuro m\u00e1s profundo y oculto donde una ni\u00f1a peque\u00f1a se cern\u00eda, aterrorizada y sola, con el esp\u00edritu casi destrozado, susurrando: \u201c\u00bfA alguien le alegra que volviera a entrar por esa ventana?\u00bb. El Esp\u00edritu envi\u00f3 a un Amigo que entendi\u00f3 que esta pregunta era sobre una extinci\u00f3n m\u00e1s permanente que el suicidio. Mi querido amigo Max Heirich me mostr\u00f3 \u201cS\u00ed\u00bb, porque yo no pod\u00eda o\u00edrlo. Ten\u00eda un regalo de cumplea\u00f1os para m\u00ed, dijo, mientras camin\u00e1bamos hacia el Nichols Arboretum en Ann Arbor, Michigan. \u201cEs una sorpresa\u00bb. Caminamos a trav\u00e9s de la peque\u00f1a puerta de hierro fundido y por un sendero. \u201cCierra los ojos ahora\u00bb. Me guio hacia adelante varios pasos. \u201cVale. Ahora puedes abrirlos de nuevo\u00bb. Est\u00e1bamos de pie en un peque\u00f1o claro de \u00e1rboles, en un jard\u00edn con 27 macizos de peon\u00edas florecientes que se extend\u00edan tumultuosamente hacia el sol. Oigo el \u201cS\u00ed\u00bb ahora, y, como los lirios del campo, las peon\u00edas de colores brillantes me dicen que se supone que debo estar aqu\u00ed, viva.          <\/p>\n<h3>2000: Detroit<\/h3>\n<p><em>Me despierto sobresaltada y miro la pantalla LED roja: 23:30. El beb\u00e9 sigue dormido. Recorro todo el apartamento y miro por la ventana delantera. Est\u00e1 nevando, iluminado por la farola. Est\u00e1 silencioso y tranquilo, pero no hay Cesar. Me vuelvo a tumbar. La siguiente vez, me despierto con pasos en las escaleras traseras y golpes en la puerta trasera. El reloj marca la 1:45 am. Tiene que estar borracho. Saco las piernas de la cama. Quiero cerrar la puerta del dormitorio, pero entonces empieza a gritar y a golpear m\u00e1s fuerte, y tengo miedo de que rompa la ventana. Estoy tardando demasiado. Me apresuro hacia la puerta trasera, pero Manuel, el casero, que vive abajo, tiene la llave de repuesto y ya le est\u00e1 dejando entrar. Cesar se abalanza sobre m\u00ed, estrell\u00e1ndome contra la puerta de la cocina. Me agarra la cabeza por el pelo y se sujeta para poder golpearme con el dorso de la mano, y luego abofetearme de nuevo. Siento la cara como si estuviera en llamas. Pongo las manos delante de m\u00ed para que solo pueda golpearme los brazos. \u00bfPor qu\u00e9 no hab\u00eda puesto la cadena? \u00bfPor qu\u00e9 no me hab\u00eda ido a casa de Magdalena? Sab\u00eda que algo malo iba a pasar esta noche, pero algo dentro de m\u00ed me hizo quedarme, me hizo dejarle entrar, la misma sensaci\u00f3n que tuve cuando grab\u00e9 las iniciales de Bobby en mi brazo en 10\u00ba grado. Levanto la vista. Los ojos de Manuel brillan detr\u00e1s de sus gafas como un lagarto esperando una mosca. Retrocede por la puerta y la cierra. Me desplomo. Cesar me mira y me da una patada, fuerte, en la parte superior del muslo. \u201cPendeja\u00bb, escupe. \u201c\u00bfQui\u00e9n es el pedazo de basura en el suelo ahora?\u00bb. Abre de golpe la puerta de nuestro dormitorio y se tumba en la cama. No me atrevo a moverme hasta que oigo sus ronquidos. De alguna manera, el beb\u00e9 sigue durmiendo. Camino hasta el sof\u00e1 y me acurruco en una bola. Los rayos de la farola brillan a trav\u00e9s de la ventana como una luz nocturna infantil, y finalmente me quedo dormida.                                <\/em><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 me dio la fuerza para dejar este matrimonio con su capa segura de victimismo y la aceptaci\u00f3n t\u00e1cita de la violencia? Tuve que renunciar primero a la protecci\u00f3n de ser definida como v\u00edctima de un delito, porque hay una especie de seguridad en ser definida como superviviente. Una v\u00edctima puede encontrar apoyo. Hay un guion que seguir en la comisar\u00eda y unas instrucciones que seguir desde una casa de acogida. Lleva tu identificaci\u00f3n, algo de dinero en efectivo y un juego de llaves del coche en todo momento. Aseg\u00farate de que tu bolsa de pa\u00f1ales tenga una lata de leche de f\u00f3rmula de repuesto y de que est\u00e9 junto a la puerta.     <\/p>\n<p>La gente sabe qu\u00e9 hacer con las v\u00edctimas y los supervivientes cuando dejamos nuestras situaciones por primera vez. Somos d\u00f3ciles, estamos en estado de shock, somos f\u00e1ciles de ayudar. Cuando soy yo la que vive en el coche con los ni\u00f1os, con miedo de ir a trabajar o miedo de volver a casa, hay muy pocas decisiones que tomar. Pero cuando la protecci\u00f3n ca\u00f3tica de la crisis termina, no hay hoja de ruta. Hemos decidido vivir, pero no sabemos c\u00f3mo. Probamos nuestras incipientes alas de dignidad, pero no lo hacemos bien a la primera. Nuestro \u201cno\u00bb, completamente entendido en los ni\u00f1os peque\u00f1os que est\u00e1n tratando de aprender por experiencia d\u00f3nde reside el \u201cs\u00ed\u00bb, se malinterpreta como una falta de gratitud, falta de voluntad. \u201cSolo estamos tratando de ayudarte\u00bb. Pero para m\u00ed, la ayuda es una palabra peligrosa, porque implica un \u201cayudante\u00bb y un \u201cayudado\u00bb, y una desigualdad natural. Estas palabras nos separan unos de otros. Es posible ser de gran servicio a las personas que est\u00e1n en crisis, pero solo como iguales, porque cualquier cosa que no sea eso es violencia contra la dignidad de las personas. Es por alg\u00fan milagro del Esp\u00edritu que estamos aqu\u00ed, a salvo ahora. Es el Esp\u00edritu quien nos libra, quien nos abre los ojos y nos ense\u00f1a que podemos salir por la otra puerta y no volver nunca m\u00e1s.            <\/p>\n<p>Es imposible hacerlo solo. \u00bfC\u00f3mo puedo eliminar la ocasi\u00f3n para la guerra si estoy en guerra conmigo misma y con los que me rodean? Es una conexi\u00f3n que es de otro mundo y mundana, m\u00e1s profunda, m\u00e1s amplia que yo; quienquiera que haya creado el bosque de pinos, el propio bosque de pinos, y lo que Wendell Berry llama la amplia gracia del Esp\u00edritu Santo que me permite encontrar las aguas tranquilas dentro de m\u00ed. Las palabras de Gandhi me hablan: \u201cCuando me desespero, recuerdo que a lo largo de la historia el camino de la verdad y el amor siempre ha ganado. Ha habido tiranos y asesinos y durante un tiempo parecen invencibles, pero al final, siempre caen, \u00a1pi\u00e9nsalo, siempre\u00bb.   <\/p>\n<p><em>Han pasado los a\u00f1os, pero no a\u00f1os vac\u00edos. A\u00f1os llenos de b\u00fasqueda y curaci\u00f3n constante, viajando por la creencia en el calor si no en la Luz, como una criatura nocturna ciega que busca agua y refugio. Llego a esta nueva vida llena de calor y ahora de Luz. Soy un ser humano igual; para aquellos de los que he huido, para aquellos que me han ayudado y para aquellos que me ofrecen amistad. La respuesta viene de aceptar el amor que ha estado caminando silenciosamente a mi lado todo el tiempo. \u201cTe acunar\u00e9 en mis brazos, preciosa. \u00bfVes? No est\u00e1s sola\u00bb. Miro mis brazos llenos de cicatrices y veo a mi \u00faltimo enemigo, y dejo mis armas por fin. Digo la oraci\u00f3n que un amigo me dice que es de la tradici\u00f3n hawaiana. Se la digo a mi cuerpo, y a aquello que lo hizo, ese mar divino al que todos pertenecemos. \u201cLo siento mucho. Por favor, perd\u00f3name. Te quiero. Gracias\u00bb.         <\/em><\/p>\n<p>Me he vuelto a tejer en la Creaci\u00f3n, y me estoy inclinando ante una quietud que me habla suavemente. Entra la noci\u00f3n de que soy parte de esta creaci\u00f3n, pertenencia humana, ser humano, humano igual a ti, y humano acept\u00e1ndote. Paz.  <\/p>\n<h3>Noche de Halloween, 2007: Detroit<\/h3>\n<p><em>Es el punto de inflexi\u00f3n del nuevo a\u00f1o: Halloween. En el silencio oscuro llegan susurros de nuevos comienzos y la promesa de otra cosecha. En la antig\u00fcedad en Irlanda, se encend\u00eda un nuevo fuego, y todo el mundo se llevaba un trozo a casa, para encender su hogar con todas las esperanzas para el a\u00f1o venidero. Se ha dicho que en esta \u00e9poca del a\u00f1o el velo entre los vivos y los muertos es m\u00e1s fino. Casi puedo extender mi mano y tocar a mi abuela, Nora Sinnett, y sentir de nuevo ese consuelo y amor que siempre sent\u00ed de ella, incluso en mis momentos m\u00e1s oscuros. Cierro los ojos y el viento en mis mejillas es su suave tacto. Sus ojos, marm\u00f3reos por el glaucoma en vida, son brillantes y chispeantes, y ella se est\u00e1 riendo. Mi abuela sigue conmigo, pero en este lugar son los vivos quienes exigen ser vistos y o\u00eddos. La risa de las chicas es salvaje y casi feroz, mientras se desv\u00edan hacia una arboleda. El viento env\u00eda una dispersi\u00f3n de hojas a trav\u00e9s de nuestro camino, y por un momento Ricardo, Itchel y yo no podemos ver a nuestros hijos. Miramos en la oscuridad, tratando de detectar los sombreros de las brujas y a Harry Potter. O\u00edmos risitas antes de verlos escondidos detr\u00e1s de un pajar, encajando sus cabezas junto a una exhibici\u00f3n de calabazas de Halloween. No estamos seguros de qui\u00e9n tiene menos dientes, la fila de ni\u00f1os de ocho y nueve a\u00f1os sonrientes, o las calabazas. Itchel toma una foto de los ni\u00f1os, y cuando la c\u00e1mara parpadea, el velo desaparece en un resplandor de luz, y estoy brillantemente viva en este momento presente.             <\/em><br \/>\n&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br \/>\n<em>Algunos nombres de este art\u00edculo han sido cambiados.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Noche de Halloween, 2007: Detroit Es Halloween y estamos en el zoo de Detroit. 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