{"id":3118370,"date":"2009-06-01T00:00:26","date_gmt":"2009-06-01T04:00:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/el-milagro-de-la-muerte\/"},"modified":"2009-06-01T00:00:26","modified_gmt":"2009-06-01T04:00:26","slug":"el-milagro-de-la-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/es\/el-milagro-de-la-muerte\/","title":{"rendered":"El milagro de la muerte"},"content":{"rendered":"<p>El 10 de mayo de 2006, mi esposa y compa\u00f1era durante un cuarto de siglo, Deborah \u201cMisty\u00bb Gerner, que estaba en tratamiento por c\u00e1ncer de mama metast\u00e1sico, me pidi\u00f3 que llamara a su enfermera practicante con respecto a una serie de s\u00edntomas extra\u00f1os que hab\u00eda estado experimentando. Llam\u00e9 y los expliqu\u00e9 lo mejor que pude, y la respuesta fue r\u00e1pida y directa. \u201cPhil, tr\u00e1ela aqu\u00ed inmediatamente; en los cuatro a\u00f1os que hemos estado trabajando juntas, \u00a1esta es la primera vez que Misty te pide que me llames a m\u00ed, en lugar de llamar ella misma!\u00bb  <\/p>\n<p>Unas horas m\u00e1s tarde, una tomograf\u00eda computarizada mostr\u00f3 un tumor grande y de r\u00e1pido crecimiento en el revestimiento de su cerebro que hab\u00eda sido invisible solo unas semanas antes. La lucha de Misty contra la enfermedad metast\u00e1sica, que hab\u00eda mantenido a raya mucho m\u00e1s tiempo que la mayor\u00eda de la gente, finalmente se hab\u00eda topado con un obst\u00e1culo insuperable. El pron\u00f3stico: le quedaban d\u00edas, o, como mucho, semanas de vida.  <\/p>\n<p>Misty y yo nos conocimos cuando ten\u00edamos veintitantos a\u00f1os, ambos procedentes de matrimonios anteriores fallidos de la variedad \u201cjoven y est\u00fapido\u00bb que, en retrospectiva, habr\u00eda sido mejor que siguieran siendo convivencia. Como consecuencia, vivimos juntos durante bastante tiempo antes de casarnos. Nuestra \u201cprimera cita\u00bb, me gustaba bromear, fue un viaje de seis semanas a Egipto, Sud\u00e1n, Kenia y Europa, aunque de hecho hab\u00edamos estado involucrados durante varios meses antes de eso. Nuestro \u201ccompromiso\u00bb ocurri\u00f3 en una nevada Nochevieja en un apartamento prestado cuando decidimos: \u201c\u00a1Qu\u00e9 demonios, por qu\u00e9 no nos casamos!\u00bb. Esto fue varios meses despu\u00e9s de que compr\u00e1ramos una casa juntos. Nuestra boda fue dos semanas despu\u00e9s en una noche de -10 grados Fahrenheit en Chicago. La uni\u00f3n fue legalizada por un estudiante ordenado del seminario presbiteriano en cuyo comit\u00e9 de disertaci\u00f3n estaba sirviendo; el asesoramiento prematrimonial consisti\u00f3 en gran medida en una disputa teol\u00f3gica entre \u00e9l y Misty, una estudiante de estudios religiosos de Earlham, sobre hasta qu\u00e9 punto el Todopoderoso necesitaba figurar en la ceremonia.      <\/p>\n<p>Obviamente, este no era un matrimonio bajo el cuidado de un Meeting. En diferentes circunstancias, podr\u00eda haberlo sido: Misty era miembro, y yo un asistente habitual, del Meeting de Evanston (Illinois) en ese momento, pero est\u00e1bamos en una relaci\u00f3n de viaje, y en la ciudad juntos solo un par de semanas, por lo que la situaci\u00f3n dict\u00f3 en cambio una ceremonia sincr\u00e9tica civil-presbiteriana-cu\u00e1quera en una casa con una docena de amigos (en su mayor\u00eda peque\u00f1os \u201cf\u00bb) presentes. Nuestra luna de miel fue el desayuno en nuestro restaurante favorito, y luego me fui a dar una clase a las 10 de la ma\u00f1ana.  <\/p>\n<p>Nuestra situaci\u00f3n no era ideal en esos primeros a\u00f1os (\u00bflo es alguna vez?), ya que lidi\u00e1bamos con demandas profesionales que, a veces, parec\u00edan (y muy probablemente eran) dise\u00f1adas expl\u00edcitamente para romper relaciones: el departamento de 25 personas donde trabajaba solo ten\u00eda una persona que <em>no<\/em> se hab\u00eda divorciado al menos una vez, y hab\u00eda experimentado dos suicidios conyugales el a\u00f1o anterior a que empez\u00e1ramos a salir. Misty fue la primera profesora titular en su departamento en su primer trabajo, en una instituci\u00f3n Big Ten en la d\u00e9cada de 1980, y se fue de all\u00ed despu\u00e9s de un a\u00f1o. Pasamos tres a\u00f1os viajando, primero en coche y luego en avi\u00f3n. Misty finalmente consigui\u00f3 un puesto temporal en mi instituci\u00f3n, pero m\u00faltiples intentos de \u201cresolver el problema de los dos cuerpos\u00bb fracasaron. En un caso ir\u00f3nico, recib\u00ed una llamada telef\u00f3nica por la tarde que comenz\u00f3: \u201cPhil, creo que finalmente hemos encontrado un puesto para ti&#8230;\u00bb de una instituci\u00f3n a una hora de distancia de una de la que Misty hab\u00eda renunciado esa misma ma\u00f1ana.    <\/p>\n<p>Finalmente encontramos dos trabajos bastante satisfactorios en la Universidad de Kansas, aunque incluso all\u00ed enfrentamos una fuerte resistencia de colegas de mayor edad, uno de los cuales nos dijo directamente poco despu\u00e9s de que llegamos: \u201cEste departamento nunca deber\u00eda haber contratado a una pareja\u00bb. Ni lo ha vuelto a hacer. (La orientaci\u00f3n social progresista de la academia estadounidense es, sugerir\u00eda, enormemente exagerada). Pero la situaci\u00f3n era lo suficientemente buena y, despu\u00e9s de mantener cuidadosamente nuestro trabajo separado hasta que ambos tuvimos la titularidad, nos embarcamos en una agenda de investigaci\u00f3n larga y altamente productiva que combinaba los intereses de Misty en el Medio Oriente y los m\u00edos en el an\u00e1lisis estad\u00edstico del conflicto pol\u00edtico. Estos esfuerzos produjeron la satisfacci\u00f3n del reconocimiento de los compa\u00f1eros, varias becas de la National Science Foundation y premios Fulbright para que cada uno de nosotros ense\u00f1ara en la Universidad de Birzeit en Cisjordania, donde viv\u00edamos en un apartamento a pocas cuadras de la Escuela de Amigos de Ramallah.    <\/p>\n<p>Nuestras oficinas estaban en el mismo edificio, eventualmente justo al final del pasillo una de la otra, y generalmente \u00edbamos a trabajar y regres\u00e1bamos al mismo tiempo, adem\u00e1s de compartir el almuerzo siempre que no tuvi\u00e9ramos nada m\u00e1s programado. M\u00e1s de unas pocas veces nos dijeron, de esa manera de broma autoconsciente que te dice que la persona es <g id=\"gid_0\">plenamente<\/g> consciente de las implicaciones de lo que est\u00e1 diciendo: \u201cNo podr\u00eda trabajar tan estrechamente con mi c\u00f3nyuge como lo hacen ustedes dos\u00bb. A lo que uno solo pod\u00eda sonre\u00edr y decir: \u201cBueno, a nosotros nos funciona\u00bb.  <\/p>\n<p>Nuestra uni\u00f3n fue, como la mayor\u00eda de las relaciones exitosas que conozco, una de complementariedades, tanto en el trabajo como en casa. Misty se sent\u00eda c\u00f3moda con la gente, yo con las m\u00e1quinas; nuestro proyecto de investigaci\u00f3n involucraba un sistema que requer\u00eda tanto la entrada humana como la complejidad t\u00e9cnica. No podr\u00edamos haber hecho esto sin el otro; otros no hab\u00edan logrado construir sistemas similares, ya sea porque pod\u00edan manejar la parte de la gente pero no la t\u00e9cnica, o porque hab\u00edan creado un programa inform\u00e1tico complejo pero no hab\u00edan logrado motivar a los humanos para que proporcionaran el conocimiento necesario para que esto fuera relevante para el mundo real.  <\/p>\n<p>El patr\u00f3n continu\u00f3 en casa. En nuestros primeros meses de convivencia intentamos, siguiendo el hiper-igualitarismo de la \u00e9poca, dividir las responsabilidades del hogar por igual. Pero con el tiempo nos dimos cuenta de las virtudes de la especializaci\u00f3n. Estaba claro que nunca dominar\u00eda las sutiles interacciones entre la tecnolog\u00eda de la lavander\u00eda y la ropa de mujer (\u201c\u00bfLeer las etiquetas? \u00bfQu\u00e9 etiquetas?\u00bb), y mis intentos de hacerlo t\u00edpicamente resultaban en una devastaci\u00f3n suficiente para crear un repunte temporal en el precio de las acciones de T.J. Maxx. Si bien Misty disfrutaba cocinando en ocasiones especiales, estaba m\u00e1s que feliz de dejarme las rutinas diarias de poner comida en la mesa.    <\/p>\n<p>Y as\u00ed continu\u00f3 esto durante un cuarto de siglo, durante el cual nos volvimos cada vez m\u00e1s propensos a terminar las frases del otro, a saber con una mirada cu\u00e1ndo el otro estaba listo para dejar una fiesta, a instalarnos en esa familiaridad, una visi\u00f3n del infierno para aquellos en sus 20, donde lo m\u00e1s agradable del mundo era pasar una noche de s\u00e1bado juntos en casa, sentados en la sala de estar junto al fuego, leyendo en silencio.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n no estuvo exenta de desaf\u00edos, por supuesto, y pasamos una buena parte de nuestros primeros a\u00f1os descubriendo c\u00f3mo negociarlos. En la mayor\u00eda de los casos, la vieja sabidur\u00eda result\u00f3 ser cierta. Lo m\u00e1s importante para nosotros: nunca irse a la cama sin resolver una discusi\u00f3n. Convertir la ira en humor fue otra cosa, resuelta en los \u00faltimos a\u00f1os, cuando la combinaci\u00f3n de los efectos secundarios aparentemente ilimitados del tratamiento contra el c\u00e1ncer, el dolor y la incertidumbre siempre presente introdujeron muchas ocasiones de estr\u00e9s, con nuestra adopci\u00f3n de nuestro propio mediador-chivo expiatorio, un peque\u00f1o tibur\u00f3n de goma, adquirido en un viaje a Haw\u00e1i, que chirriaba cuando lo apretabas. El tibur\u00f3n pod\u00eda ser invocado para mediar en una disputa o aceptar la culpa por ella seg\u00fan lo requiriera la ocasi\u00f3n. \u00bfTonto? S\u00ed, pero funcion\u00f3.<\/p>\n<p>En mayo de 2006, hab\u00edamos pasado tres meses celebrando, o no, ya que Misty se someti\u00f3 a una cirug\u00eda mayor al d\u00eda siguiente para reemplazar una cadera destruida por lesiones metast\u00e1sicas, el 25 aniversario de nuestra (real) primera cita. En ese momento, hab\u00edamos pasado cerca de cinco a\u00f1os, primero en 1995 con su diagn\u00f3stico inicial, y luego desde 2002 en adelante con la enfermedad metast\u00e1sica, en visitas al centro oncol\u00f3gico, con toda su expectativa, esperanza y miedo. Y ahora, sin ambig\u00fcedades, hab\u00edamos llegado al acto final.  <\/p>\n<p>Lo que sigui\u00f3 fue, sin duda, las seis semanas m\u00e1s extraordinarias de mi vida mientras cuidaba a mi compa\u00f1era moribunda. Y no solo para mi vida, sino para nuestra relaci\u00f3n. <\/p>\n<p>A medida que los tumores crec\u00edan, las habilidades mentales de Misty se deterioraron r\u00e1pidamente. El d\u00eda antes del diagn\u00f3stico, hab\u00eda impartido, con total competencia, la clase final del semestre, sobre su amado, aunque exasperante, Medio Oriente, y no tengo ninguna duda de que por pura fuerza de voluntad mantuvo a raya los efectos del tumor hasta ese momento. Pero ahora su impacto f\u00edsico era abrumador, y su cerebro comenz\u00f3 a sufrir los estragos de la enfermedad. Su habla primero se volvi\u00f3 inestable, luego positivamente peculiar (perdi\u00f3 la capacidad de lidiar con los sustantivos en oraciones gramaticalmente correctas); su vista se deterior\u00f3; pronto estuvo confinada en la cama. Un breve intento de radioterapia de todo el cerebro no tuvo ning\u00fan efecto, y despu\u00e9s de diez d\u00edas, con el consentimiento de su equipo m\u00e9dico y muchas l\u00e1grimas por todas partes, detuvimos el tratamiento curativo y pasamos al modo de cuidados paliativos. El deseo m\u00e1s firme de Misty, que hab\u00eda expresado muchas veces, aunque fuera incapaz de expresarlo entonces, era morir en nuestra casa en la zona rural del condado de Douglas, Kansas. Ahora me correspond\u00eda a m\u00ed ver que ese deseo se cumpliera.      <\/p>\n<p>Result\u00f3 ser notablemente f\u00e1cil. En ese momento, y todav\u00eda tres a\u00f1os despu\u00e9s, veo ese per\u00edodo como una experiencia notable, no como un trauma. Ll\u00e1menlo el milagro de la muerte, de la misma manera que pensamos en el milagro del nacimiento. Un ni\u00f1o se forma en un acto de amor, nace, es cuidado durante a\u00f1os de indefensi\u00f3n, madura y, con esfuerzo y conocimiento y no poca suerte, se convierte en un adulto sano, feliz y completo. No siempre funciona as\u00ed, pero tan a menudo como no, s\u00ed lo hace.    <\/p>\n<p>\u00bfY el milagro de la muerte? Un adulto que ha logrado mucho, que era aut\u00f3nomo, en y del mundo, el alma de la fiesta, el le\u00f3n de la oficina o el cuidador con el que siempre se pod\u00eda contar, ahora yace en una cama, respirando superficialmente, completamente bajo el cuidado de otros, y se vuelve hacia adentro, primero para dormir, luego lejos de la comida, y finalmente lejos incluso del agua (s\u00ed, eso sucede). Y luego esa persona parte a un estado que imaginamos de tantas maneras diferentes, y que, a diferencia de tantas cosas que simplemente imaginamos, todos alcanzaremos alg\u00fan d\u00eda. Un conjunto de eventos verdaderamente notables.   <\/p>\n<p>Y el otro milagro de la muerte es la pura y maldita irracionalidad de todo este asunto del cuidador.<\/p>\n<p>Las relaciones se construyen sobre la reciprocidad, \u00bfno es as\u00ed? Y, sin embargo, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 la reciprocidad de cuidar a un c\u00f3nyuge, padre o amigo moribundo? En unos pocos d\u00edas, o semanas, o meses, la persona moribunda se habr\u00e1 ido, y luego la vida cotidiana continuar\u00e1. No hay <em>quid pro quo<\/em>. Y, sin embargo, precisamente en ese momento en que no podemos esperar ninguna recompensa, nuestra inclinaci\u00f3n es dar lo m\u00e1ximo.    \u00bfPor qu\u00e9?<\/p>\n<p>Ese es el misterio, o el milagro. Recuerdo haber le\u00eddo sobre una excavaci\u00f3n de un campamento de la Edad de Piedra donde los restos esquel\u00e9ticos inclu\u00edan los de un individuo que hab\u00eda sufrido lesiones graves que lo hac\u00edan claramente incapaz de obtener comida. Pero ese individuo hab\u00eda vivido lo suficiente como para que algunas de esas lesiones se curaran parcialmente: evidencia incontrovertible de que hab\u00eda sido cuidado. Aqu\u00ed, concluy\u00f3 el arque\u00f3logo, estamos tratando con individuos que sin duda reconocer\u00edamos como humanos.   <\/p>\n<p>Misty, como era su costumbre, vivi\u00f3 mucho m\u00e1s all\u00e1 del pron\u00f3stico inicial, pero al final muri\u00f3, descansando tranquilamente en su propia cama, un poco despu\u00e9s del mediod\u00eda del 19 de junio de 2006, a la edad de 50 a\u00f1os. Y con eso, el voto que hab\u00edamos hecho juntos dos d\u00e9cadas antes, de que nuestro matrimonio continuar\u00eda \u201cmientras ambos vivamos\u00bb, se cumpli\u00f3. <\/p>\n<p>No pretendo que este final feliz, y lo considero feliz, sea posible para todos. Fuimos muy afortunados en nuestras circunstancias. \u00c9ramos dos profesionales de clase media alta con cobertura m\u00e9dica completa, a quienes se les confiaron grandes cantidades de potentes analg\u00e9sicos. En ning\u00fan momento su equipo m\u00e9dico me presion\u00f3 para que recurriera a medidas heroicas. Ten\u00eda un trabajo que pod\u00eda simplemente dejar durante semanas sin repercusiones. Nuestra relaci\u00f3n heterosexual legalizada recibi\u00f3 la protecci\u00f3n total de los poderes del gobierno, y no, como algunas relaciones, sujeta a la intromisi\u00f3n de personas que insisten en que sus lecturas altamente selectivas de textos antiguos y poco comprendidos tengan prioridad sobre el aqu\u00ed y ahora de lazos que pueden haberse unido en amor durante d\u00e9cadas. Las circunstancias m\u00e9dicas de Misty fueron tales que, con la asistencia y el consejo de profesionales de cuidados paliativos, y la ayuda de un conjunto leal de amigos, nuevamente, totalmente irracionales (varios, como sucedi\u00f3, Amigos), pude brindar atenci\u00f3n paliativa en nuestro hogar.      <\/p>\n<p>Cambie cualquiera de esas circunstancias y las cosas podr\u00edan haber sido considerablemente m\u00e1s dif\u00edciles, si no imposibles. Tuvimos suerte; hicimos algo de nuestra suerte; nos preparamos para lo inesperado; y algunas cosas simplemente salieron bien. <\/p>\n<p>En los meses y a\u00f1os que han seguido, me han dicho constantemente: \u201cNo puedo imaginar por lo que pasaste\u00bb. Y, \u201cNo podr\u00eda hacer lo que hiciste\u00bb. <\/p>\n<p>En el segundo punto respondo, con toda sinceridad, \u201cS\u00ed, puedes y lo har\u00edas\u00bb. O, m\u00e1s completamente, simplemente abre tu coraz\u00f3n, deja que tu naturaleza b\u00e1sica, tus instintos, eso de lo Divino en todos nosotros, o como quieras llamarlo, sea tu gu\u00eda, y har\u00e1s lo mismo que yo si las circunstancias lo permiten. Ese impulso humano b\u00e1sico que sostuvo la vida en un cuerpo roto en un campamento primitivo hace decenas de miles de a\u00f1os la sostiene hoy, si simplemente lo permites. Y ese impulso humano b\u00e1sico es simplemente amor, \u00bfno es as\u00ed?   <\/p>\n<p>En t\u00e9rminos de nunca imaginar por lo que pas\u00e9, prep\u00e1rense para la posibilidad de que no solo lo imaginen, sino que lo experimenten. Para aquellos de mi generaci\u00f3n del baby boom, esto ocurrir\u00e1 con mayor frecuencia. Misty y yo simplemente llegamos un poco antes.  <\/p>\n<p>Una relaci\u00f3n lleg\u00f3 a su fin. Esto sucedi\u00f3 muy gradualmente; pas\u00e9 el a\u00f1o siguiente en gran medida en un proceso natural de duelo lento y suave, combinado con las complejidades de encontrar un buen uso para las acumulaciones materiales de una vida que hab\u00eda terminado muy por debajo de los prometidos tres veintes y diez. Mantuve un aforismo en mi escritorio: \u201cLa \u00fanica salida del desierto es a trav\u00e9s de \u00e9l\u00bb. A medida que pasaban los meses, me imagin\u00e9 primero vagando sin rumbo, luego teniendo la sensaci\u00f3n de acercarme al borde del desierto, y luego finalmente, despu\u00e9s de un a\u00f1o m\u00e1s o menos, hab\u00eda dejado el desierto, todav\u00eda vagando, enti\u00e9ndase, pero vagando en el bosque, y en alg\u00fan lugar, en alg\u00fan momento, descubrir\u00eda a d\u00f3nde iba.   <\/p>\n<p>El \u00faltimo postscriptum: Misty hab\u00eda esperado que encontrara otra relaci\u00f3n comprometida, aunque mientras mor\u00eda expres\u00f3 temores de que no pudiera hacerlo. (Yo hago m\u00e1quinas, no personas, \u00bfrecuerdas?). Aproximadamente un a\u00f1o y medio despu\u00e9s de su muerte, despu\u00e9s de las habituales y torpes experiencias de citas de mediana edad mejoradas por la web, una mujer en mi grupo de mediaci\u00f3n budista, oculta a plena vista, sugiri\u00f3 que fu\u00e9ramos a un par de fiestas juntos. Durante el a\u00f1o siguiente, gradualmente nos convertimos primero en una pareja estable y, para cuando esto est\u00e9 impreso, esperamos casarnos. El viaje a trav\u00e9s del desierto termina como yo, y Misty, hab\u00edamos esperado que terminara, si es en un lugar que nunca hubiera esperado. El ciclo se renueva: despu\u00e9s de todo, solo somos humanos.     <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 10 de mayo de 2006, mi esposa y compa\u00f1era durante un cuarto de siglo, Deborah \u201cMisty\u00bb Gerner, que estaba&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":982,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[9799],"tags":[11546,11490,11563,10762,11494],"fpb_issue_category":[],"class_list":["post-3118370","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cronicas","tag-matrimonio","tag-muerte-y-agonia","tag-relaciones","tag-salud","tag-sanacion"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.8 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>El milagro de la muerte - Friends Journal<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.friendsjournal.org\/es\/el-milagro-de-la-muerte\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El milagro de la muerte - 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