{"id":3119739,"date":"2015-03-01T01:15:06","date_gmt":"2015-03-01T06:15:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/cuerpos-silenciosos-mi-lucha-contra-un-trastorno-alimentario\/"},"modified":"2015-03-01T01:15:06","modified_gmt":"2015-03-01T06:15:06","slug":"cuerpos-silenciosos-mi-lucha-contra-un-trastorno-alimentario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.friendsjournal.org\/es\/cuerpos-silenciosos-mi-lucha-contra-un-trastorno-alimentario\/","title":{"rendered":"Cuerpos silenciosos: mi lucha contra un trastorno alimentario"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-3017777\" src=\"https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/ms1.jpg\" alt=\"ms1\" width=\"779\" height=\"438\" srcset=\"https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/ms1.jpg 779w, https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/ms1-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 779px) 100vw, 779px\" \/><br \/>\n<div class=\"woo-sc-box  normal   \">Este art\u00edculo es el primero de una serie de tres partes de Madeline Schaefer sobre el cuaquerismo, la comida y el cuerpo. Lea la segunda parte, <a href=\"https:\/\/www.friendsjournal.org\/bringing-our-bodies-to-the-light\/\">Llevando nuestros cuerpos a la luz<\/a>, en la edici\u00f3n de junio\/julio y la tercera parte, <a href=\"https:\/\/www.friendsjournal.org\/a-truly-embodied-spirituality\/\">Una espiritualidad verdaderamente encarnada<\/a>, en la edici\u00f3n de septiembre.  <\/div><\/p>\n<audio class=\"wp-audio-shortcode\" id=\"audio-3119739-1\" preload=\"none\" style=\"width: 100%;\" controls=\"controls\"><source type=\"audio\/mpeg\" src=\"https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/Silent-Bodies.mp3?_=1\" \/><a href=\"https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/Silent-Bodies.mp3\">https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/Silent-Bodies.mp3<\/a><\/audio>\n<p><span class=\"dropcap\">He<\/span><!--\/.dropcap--> pasado a\u00f1os intentando desentra\u00f1ar en mi mente el momento en que todo comenz\u00f3, el momento en que mi relaci\u00f3n con mi cuerpo y la comida se volvi\u00f3 retorcida y rota. Tal vez si pudiera se\u00f1alar una o dos razones concretas <em>por qu\u00e9<\/em> comenz\u00f3 mi trastorno alimentario, siempre he pensado, podr\u00eda encontrar una receta r\u00e1pida y f\u00e1cil para volverme sana e \u00edntegra. Tal vez si pudiera simplemente identificar los s\u00edntomas, podr\u00eda aplicar la cura correcta y dejar este problema atr\u00e1s. Pero los trastornos alimentarios no son un dolor de cabeza o un brazo roto; son el resultado de una compleja red de biolog\u00eda, experiencia y cultura. Y, estoy convencida, solo se puede sanar confrontando y entablando amistad con las profundas heridas espirituales que revela esta relaci\u00f3n poco saludable.    <\/p>\n<p>La gran pregunta, por supuesto, es <em>c\u00f3mo<\/em> confrontar y entablar amistad con mi trastorno alimentario, c\u00f3mo llevar mi quebrantamiento \u201ca la luz\u201d. Una cosa est\u00e1 clara: no voy a simplemente pensar para salir de este problema. La comprensi\u00f3n y la transformaci\u00f3n comenzar\u00e1n una vez que pueda contar mi historia. El \u00fanico camino es a trav\u00e9s, como Parker Palmer tan sabiamente ense\u00f1a en su libro <em>Deja que tu vida hable<\/em>. Y si he de contar mi historia, debe involucrar al cuaquerismo, tanto su teolog\u00eda como su comunidad.    <\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-3119739 gallery-columns-2 gallery-size-medium'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/9a.jpg'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"254\" height=\"300\" src=\"https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/9a-254x300.jpg\" class=\"attachment-medium size-medium\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/9a-254x300.jpg 254w, https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/9a.jpg 661w\" sizes=\"auto, (max-width: 254px) 100vw, 254px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/9b.jpg'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"214\" height=\"300\" src=\"https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/9b-214x300.jpg\" class=\"attachment-medium size-medium\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/9b-214x300.jpg 214w, https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/9b.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 214px) 100vw, 214px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/10a.jpg'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"193\" height=\"300\" src=\"https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/10a-193x300.jpg\" class=\"attachment-medium size-medium\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/10a-193x300.jpg 193w, https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/10a.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 193px) 100vw, 193px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/10b.jpg'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"235\" height=\"300\" src=\"https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/10b-235x300.jpg\" class=\"attachment-medium size-medium\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/10b-235x300.jpg 235w, https:\/\/www.friendsjournal.org\/wp-content\/uploads\/2015\/03\/10b.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 235px) 100vw, 235px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n<p>Crec\u00ed en una comunidad cu\u00e1quera muy atenta y solidaria, y rara vez, o nunca, habl\u00e9 abiertamente con esa comunidad sobre mi lucha en torno a la imagen corporal y la comida, incluso, especialmente, cuando estaba en su peor momento. En su mayor parte, creo que estaba bastante resignada a mantener separadas ambas partes de mi vida. A lo largo de mi adolescencia, nunca escuch\u00e9 a nadie en mi Meeting o en el mundo cu\u00e1quero en general siquiera mencionar el tema. Pero recientemente, a medida que me he sentido cada vez m\u00e1s preparada para confrontar mi relaci\u00f3n con la comida, comenc\u00e9 a preguntarme: \u00bfQu\u00e9 tienen que decir los cu\u00e1queros sobre la espiritualidad de la alimentaci\u00f3n y el cuerpo? \u00bfY podr\u00eda ser de alguna utilidad para m\u00ed cuando finalmente comience a confrontar este problema?    <\/p>\n<p>Busqu\u00e9 en publicaciones algo sobre el tema de los cu\u00e1queros, la comida y la alimentaci\u00f3n, y encontr\u00e9 muy poco. S\u00ed, encontr\u00e9 informaci\u00f3n sobre los cu\u00e1queros y la <em>\u00e9tica<\/em> de la comida, pero no pude encontrar casi nada sobre el tema de los trastornos alimentarios y el cuerpo, aparte de un breve art\u00edculo titulado \u201cMi vida espiritual, con la comida\u201d por una Amiga de California llamada Barbara Birch (<em>FJ<\/em> mayo de 2012). <\/p>\n<p>\u00bfPero c\u00f3mo pod\u00eda ser esto? El cuaquerismo en los Estados Unidos es una religi\u00f3n compuesta principalmente por familias blancas de clase media a alta. Hist\u00f3ricamente, los trastornos alimentarios han sido una enfermedad de esta misma poblaci\u00f3n. \u00bfPodr\u00edan los cu\u00e1queros posiblemente haber eludido este problema por completo a trav\u00e9s de su fuerte teolog\u00eda y pr\u00e1ctica? Esto parece poco probable. \u00bfSomos un grupo tan auto-seleccionado que de alguna manera evitamos esta enfermedad particularmente desagradable e inc\u00f3moda? Tambi\u00e9n poco probable. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda el tema de los trastornos alimentarios haber recibido tan poca atenci\u00f3n?       <\/p>\n<p>Tal vez la raz\u00f3n por la que no hablamos de este tema es la misma raz\u00f3n por la que nunca habl\u00e9 con mi comunidad cu\u00e1quera sobre mi relaci\u00f3n con la comida: todav\u00eda no hemos reconciliado nuestra fe cu\u00e1quera con una cultura cada vez m\u00e1s desencarnada.<\/p>\n<p>Entonces, \u00bfpor d\u00f3nde empezar? Mi historia parece un lugar seguro para comenzar (bueno, seguro para el lector, un poco aterrador para m\u00ed). Compartir mi historia con suerte comenzar\u00e1 a revelar el significado detr\u00e1s de nuestro silencio sobre este tema.  <\/p>\n<p>Perm\u00edtanme ser clara: no estoy culpando a la religi\u00f3n cu\u00e1quera por mi trastorno alimentario. Como he dicho, la enfermedad es demasiado complicada para culpar a una persona o comunidad en particular. En cambio, tengo la intenci\u00f3n de exponer algunas de las consecuencias de nuestra teolog\u00eda y cultura, y hacer un llamamiento a nuestras comunidades para que crezcan, cambien y, potencialmente, proporcionen herramientas para ayudar a otros a sanar sus propias relaciones con la comida.  <\/p>\n<p>Puede que nunca encuentre el momento en que comenz\u00f3 mi relaci\u00f3n negativa con la comida, pero siempre recordar\u00e9 la tradici\u00f3n de mi familia de asistir al Meeting de adoraci\u00f3n todas las semanas en Radnor (Pa.) Meeting. El Meeting estaba lleno de familias blancas de clase media y hombres y mujeres mayores exc\u00e9ntricos que manten\u00edan las cosas interesantes. Recuerdo correr alrededor del arroyo cercano y trepar al cedro gigante fuera de la ventana de la sala de reuniones. Los cristales de las ventanas eran viejos y deformados, y cada domingo por la ma\u00f1ana la luz se filtraba a trav\u00e9s de ellos de una manera melanc\u00f3lica y sagrada.   <\/p>\n<p>Pero nuestra vida cu\u00e1quera no era perfecta. A pesar de las apariencias externas, mi familia estaba en un estado de agitaci\u00f3n casi constante, y nuestras excursiones al Meeting cada semana representaban una oportunidad para estar completos de nuevo. Mis padres no estaban de acuerdo en mucho, pero el cuaquerismo los mantuvo unidos. Se hab\u00edan conocido en un Meeting cu\u00e1quero en la ciudad de Nueva York, donde finalmente se casaron, con una recepci\u00f3n sobria y un baile cuadrado. El cuaquerismo fue la base de nuestra familia y de mi propia existencia.    <\/p>\n<p>El Meeting se convirti\u00f3 en un lugar de consuelo, pero no necesariamente de autenticidad. Estar all\u00ed era un momento en el que no ten\u00edamos que hablar de nuestras propias luchas, un momento en el que est\u00e1bamos m\u00e1s cerca de estar completos. Mis padres se sentaban juntos en el banco de enfrente, adorando en silencio uno al lado del otro, pero hasta donde yo s\u00e9, nunca discutieron los problemas que ten\u00edan en casa con nadie antes o despu\u00e9s de la adoraci\u00f3n.  <\/p>\n<p>Debido a que comer comida era un evento tan intrascendente en Radnor Meeting, aparte de las comidas mensuales de compa\u00f1erismo y los refrigerios semanales, mi relaci\u00f3n con la comida se desarroll\u00f3 principalmente en casa, y solo cobr\u00f3 vida propia durante la pubertad. Hab\u00eda ganado mucho peso desde sexto a noveno grado, ciertamente m\u00e1s de lo que quer\u00eda. Mi comunidad cu\u00e1quera siempre me apoyar\u00eda, por supuesto, pero el mundo estaba comenzando a volverse en contra de mi cuerpo. Yo tambi\u00e9n comenc\u00e9 a odiar mi cuerpo.   <\/p>\n<p>Este odio, sin embargo, fue aprendido. Mi madre tambi\u00e9n odiaba su cuerpo, un cuerpo que sus padres hab\u00edan avergonzado cuando era ni\u00f1a. El cuerpo de mi madre es curvil\u00edneo, femenino, inaceptable seg\u00fan mis abuelos, dos m\u00e9dicos ambiciosos que confundieron el \u00e9xito con la delgadez y el control, una confusi\u00f3n que est\u00e1 profundamente arraigada en nuestra cultura estadounidense.  <\/p>\n<p>Como resultado, mi madre desarroll\u00f3 su propia relaci\u00f3n conflictiva con la alimentaci\u00f3n y la comida, albergando intensos sentimientos de culpa cada vez que com\u00eda algo aparte de fruta o huevos duros. A menudo pasaba un d\u00eda entero sin comer, y luego se sentaba en el sof\u00e1 durante horas despu\u00e9s del trabajo comiendo Doritos y polos. Siempre estaba a dieta, y a menudo comentaba su insatisfacci\u00f3n con su figura.  <\/p>\n<p>A pesar de que mi madre nunca coment\u00f3 sobre mi cuerpo o cu\u00e1nto com\u00eda, su odio por sus curvas se tradujo en mi propio resentimiento por mi exceso de peso. Aparte de esta verg\u00fcenza heredada, tambi\u00e9n enfrent\u00e9 la crueldad de los ni\u00f1os en el campamento y la escuela, y los medios estaban all\u00ed para recordarme una y otra vez que mi apariencia era inaceptable. <\/p>\n<p>Sollozando en mi sof\u00e1 durante el verano en que cumpl\u00ed 15 a\u00f1os, recuerdo v\u00edvidamente haberle dicho a mi madre entre l\u00e1grimas cu\u00e1nto odiaba mi cuerpo. Parec\u00eda preocupada, pero ofreci\u00f3 poco en el camino de palabras alentadoras. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda haber sabido qu\u00e9 decir? Nunca hab\u00eda aprendido a amar y aceptar su cuerpo, y mucho menos hab\u00eda escuchado ese tipo de lenguaje cuando era joven. Ella tambi\u00e9n creci\u00f3 cu\u00e1quera, pero, como dice, la alimentaci\u00f3n, la comida y el cuerpo eran temas que simplemente \u201cno surg\u00edan\u201d.    <\/p>\n<p>Hasta donde puedo recordar, nadie en mi Meeting cu\u00e1quero habl\u00f3 sobre la imagen corporal o la comida, tampoco. Nunca se me anim\u00f3 a amar mi existencia f\u00edsica, ya sea como una mujer joven o como un ser humano. Nadie me dijo nada sobre el sexismo o la industria de la moda. De hecho, nadie habl\u00f3 nunca sobre las complicaciones de ser una mujer en la sociedad moderna. Se asumi\u00f3 en gran medida que todas las mujeres cu\u00e1queras eran feministas natas, por encima de las tentaciones del mundo material y ciertamente por encima de cualquier presi\u00f3n para verse delgadas o atractivas.    <\/p>\n<p>En mi entrevista con Maggie O\u2019Neill, una cu\u00e1quera en Virginia que ha facilitado talleres titulados \u201cHonrando lo que hay de Diosa en el interior\u201d, se\u00f1al\u00f3 la importancia de brindar a las j\u00f3venes cu\u00e1queras oportunidades para aceptar sus cuerpos. Dijo que muchas de las j\u00f3venes con las que trabaj\u00f3 durante estos talleres estaban luchando en torno a temas del cuerpo y la comida, y sus talleres, que facilit\u00f3 durante el transcurso de cinco a\u00f1os, brindaron una de las pocas oportunidades para una conversaci\u00f3n abierta. A las j\u00f3venes se les dieron herramientas para amar sus cuerpos, incluyendo una comunidad de j\u00f3venes que se apoyan mutuamente a lo largo de los desaf\u00edos de sus viajes a la edad adulta.  <\/p>\n<p>Desafortunadamente, nunca estuve expuesta a tal conversaci\u00f3n o comunidad de apoyo en mi infancia saturada de cu\u00e1querismo. Ese problema se dej\u00f3 en casa con las partes rotas de nosotros mismos. Mis padres a menudo discut\u00edan sobre los h\u00e1bitos alimenticios poco saludables de mi madre, mi padre asumiendo el papel de mis abuelos, avergonz\u00e1ndola por sus atracones nocturnos en el sof\u00e1 y ofreciendo muy poco en el camino de apoyo emocional.  <\/p>\n<p>\u00c9l s\u00ed le proporcion\u00f3 libros sobre comida y dietas. Una Navidad le compr\u00f3 un libro titulado <em>La dieta del fil\u00f3sofo: C\u00f3mo perder peso y cambiar el mundo<\/em>, un regalo que probablemente resinti\u00f3. Durante el verano despu\u00e9s del noveno grado, tom\u00e9 el libro, que estaba sentado en el estante junto a la silla de lectura roja de mi madre, y aprend\u00ed los dos ingredientes clave para la p\u00e9rdida de peso: comer menos, hacer m\u00e1s ejercicio. Si sigues esta sencilla receta, explic\u00f3 el autor, perder\u00e1s peso. Era muy simple.    <\/p>\n<p>Finalmente, tuve una respuesta, una soluci\u00f3n al \u00fanico problema en mi vida sobre el que ten\u00eda alg\u00fan control. Adopt\u00e9 esta nueva filosof\u00eda alimentaria y me at\u00e9 a ella casi religiosamente. Comenc\u00e9 a comer poco o nada para el desayuno y el almuerzo, y regresaba a casa para una cena bastante normal, t\u00edpicamente preparada y comida sola.  <\/p>\n<p>Com\u00edamos juntos como familia los domingos por la noche. Las discusiones, generalmente entre mi padre y mi hermano o madre, inevitablemente estallaban en la mesa, casi como un reloj. Y, como un reloj, me pon\u00eda en el centro de casi todas las peleas, tratando desesperadamente de mantener alg\u00fan tipo de paz. La comida y el cuerpo llegaron a representar el desorden de nuestra familia, un cicl\u00f3n emocional que era m\u00e1s f\u00e1cil evitar por completo.   <\/p>\n<p>El cuaquerismo y la espiritualidad, por otro lado, llegaron a representar un refugio seguro para m\u00ed de las complicaciones de las relaciones, la familia y las presiones de la escuela. La uni\u00f3n divina, algo que hab\u00eda experimentado alrededor de este tiempo durante la adoraci\u00f3n un domingo, fue mi \u00fanica gracia salvadora. <\/p>\n<p>Este tipo de divisi\u00f3n entre el cuerpo y el esp\u00edritu no es, por supuesto, infrecuente, particularmente entre las mujeres j\u00f3venes. Las santas cat\u00f3licas a lo largo de la historia han rechazado la comida hasta el punto de la muerte, ayunando como prueba de su dedicaci\u00f3n espiritual, y por lo tanto dividiendo el cuerpo terrenal (un cuerpo teol\u00f3gicamente asociado con el pecado carnal) de una aspiraci\u00f3n espiritual para la uni\u00f3n con lo Divino. <\/p>\n<p>De hecho, esta divisi\u00f3n incluso ha estado presente dentro de la historia del cuaquerismo. El \u00fanico libro que pude encontrar sobre la conexi\u00f3n entre el cuaquerismo y la alimentaci\u00f3n fue publicado en 1969: <em>Un grito suprimido: Vida y muerte de una hija cu\u00e1quera<\/em> por Victoria Glendinning. A trav\u00e9s de cartas e investigaci\u00f3n hist\u00f3rica, Glendinning cuenta la historia de Winnie, una joven cu\u00e1quera durante el per\u00edodo victoriano que muri\u00f3 a la edad de 20 a\u00f1os a causa de una serie de enfermedades psicosom\u00e1ticas, incluyendo anorexia y asma. No est\u00e1 claro por qu\u00e9 se desarrollaron sus s\u00edntomas (muchos de los documentos que podr\u00edan dar alguna pista han sido sospechosamente destruidos), pero Glendinning conjetura que estaba conectado a una historia de amor que recibi\u00f3 la desaprobaci\u00f3n de la familia de Winnie y una educaci\u00f3n que neg\u00f3 cualquier placer terrenal y corporal.   <\/p>\n<p>En el libro, Glendinning cita extensamente las cartas de Winnie, muchas de las cuales estaban dirigidas a su mejor amiga. La mayor\u00eda de estas cartas no son particularmente interesantes; se abstiene de casi cualquier intercambio emocional aut\u00e9ntico, aparte de la gratitud y la auto-eliminaci\u00f3n. Anhelaba ser perfectamente auto-eliminada, perfectamente agradecida, incluso si era para llevar a su propia destrucci\u00f3n.  <\/p>\n<p>De manera similar, enfrent\u00e9 una incapacidad para individualizarme como adolescente. Yo era la \u201cni\u00f1a buena\u201d, la tranquilidad en medio de la tormenta, y no me atrev\u00eda a causar demasiados problemas. Rebelarme contra el cuaquerismo habr\u00eda sido casi imposible incluso si lo hubiera intentado: mi vida estaba tan completamente empapada en una comunidad cu\u00e1quera que todo lo aceptaba que no hab\u00eda nada contra lo que rebelarse. Tambi\u00e9n era el \u00fanico lugar donde no ten\u00eda que pensar en mis fracasos personales, incluyendo mi trastorno alimentario. Me abstendr\u00eda de comer la abundante comida despu\u00e9s de la adoraci\u00f3n cada domingo (tal vez su propio tipo de rebeli\u00f3n), pero en su mayor parte, mi cuerpo pod\u00eda ser ignorado felizmente. Podr\u00eda seguir siendo una ni\u00f1a, aferr\u00e1ndome desesperadamente a la falsa integridad que representaba el cuaquerismo mientras manten\u00eda un nivel de pureza espiritual tan apreciado por la teolog\u00eda m\u00edstica de los cu\u00e1queros.     <\/p>\n<p>A medida que mi peso continu\u00f3 cayendo en picado, mi familia comenz\u00f3 a notarlo y a expresar preocupaci\u00f3n en forma de s\u00faplicas desesperadas. Hab\u00eda usado mi rechazo a la comida como un medio para distanciarme de mi familia mientras simult\u00e1neamente exig\u00eda su atenci\u00f3n. Una vez que esa atenci\u00f3n se volvi\u00f3 demasiado abrumadora, decid\u00ed mantener un cierto peso para evitar ser hospitalizada, pero aferrarme firmemente a este nuevo control sobre mi cuerpo. Durante la pr\u00f3xima d\u00e9cada, iba a usar la comida y mi cuerpo como un medio tanto para distanciarme de mi familia como para mantener un control estricto sobre una vida que se sent\u00eda apenas m\u00eda.   <\/p>\n<p>\u00bfMi comunidad cu\u00e1quera not\u00f3 mi p\u00e9rdida de peso, me he preguntado?<\/p>\n<p>Decid\u00ed hablar con una joven con la que crec\u00ed en Radnor Meeting que tambi\u00e9n lucha con problemas de comida y peso. Ella hab\u00eda notado que estaba perdiendo peso, me dijo, y recuerda que algunos adultos estaban preocupados. Pero tambi\u00e9n recuerda que esas personas mayores a su alrededor no quer\u00edan decir nada por temor a molestar a mi familia o a m\u00ed. Muchos de ellos no sab\u00edan si esto era, de hecho, una p\u00e9rdida de peso positiva. (Despu\u00e9s de todo, hab\u00eda tenido sobrepeso, y nuestra cultura t\u00edpicamente elogia a aquellos que logran encontrar alg\u00fan control sobre sus cuerpos). El resultado fue que nadie dijo nada, al menos no a m\u00ed.     <\/p>\n<p>No me siento molesta por el silencio de la gente; me habr\u00eda sentido mortificada y molesta si alguien hubiera dicho algo en ese momento. Tal vez, sin embargo, eso es precisamente lo que quer\u00eda: algo de atenci\u00f3n de una comunidad que sent\u00eda que me amaba pero no me ve\u00eda. El cuaquerismo me hab\u00eda apoyado en mi infancia, pero parec\u00eda incapaz o no dispuesto a reconocer que podr\u00eda convertirme en una persona real con mis propios desaf\u00edos emocionales y espirituales.  <\/p>\n<p>Mi comunidad tampoco ten\u00eda un lenguaje para hablar sobre temas del cuerpo y la comida. La participaci\u00f3n en el cuaquerismo a menudo se entiende como trabajo en comit\u00e9s, educaci\u00f3n, conversaciones intelectuales y conexiones amables tomando caf\u00e9 los domingos. Hay muy poco tiempo para cuidar nuestros cuerpos. Teol\u00f3gicamente, se nos ense\u00f1a a no confiar o valorar las formas externas (y, por extensi\u00f3n, nuestros cuerpos); a sentarnos en silencio y quietud para alg\u00fan tipo de revelaci\u00f3n espiritual (manteniendo nuestros cuerpos bajo control); y a vivir simplemente, negando el placer a menos que sea en peque\u00f1as dosis liberalmente santificadas.   <\/p>\n<p>En muchos sentidos, creo que mi incapacidad para llegar a un acuerdo con la comida y la alimentaci\u00f3n a lo largo de los a\u00f1os est\u00e1 \u00edntimamente conectada con mi incapacidad para discutirlo abiertamente en un contexto cu\u00e1quero. Me ha mantenido distante de una religi\u00f3n y una espiritualidad que nunca he considerado relevantes para el desaf\u00edo \u00fanico de m\u00ed o de mi generaci\u00f3n: uno de reconectarnos con nuestros cuerpos y la tierra. Si bien reconozco que el cuaquerismo no es la causa de mi trastorno alimentario tanto como lo es la cultura blanca de clase media y alta, tambi\u00e9n reconozco que podr\u00eda ser parte de la soluci\u00f3n. Al confrontar la relaci\u00f3n de los cu\u00e1queros con la comida y el cuerpo (y la falta de ella), espero que podamos comenzar a crear una comunidad espiritual m\u00e1s aut\u00e9ntica, una que nos ayude en nuestro viaje hacia la integridad, mientras reconocemos y respetamos estos recipientes terrenales.   <\/p>\n<p><em><div class=\"woo-sc-box  normal   \">El segundo art\u00edculo de esta serie, \u201cLlevando nuestros cuerpos a la luz\u201d, aparecer\u00e1 en una pr\u00f3xima edici\u00f3n.<\/div><\/em><\/p>\n<h3>Videochat con Madeline:<br \/>\n<iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/kiS9nl8fBSE?list=PLgJRRovFyUI7WNJYg1BR3elfJRgWHtvLh\" width=\"640\" height=\"360\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cu\u00e1queros y la espiritualidad de la comida y el cuerpo. 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