125 años de los Amigos en América Latina

Para entender la labor y la misión de la Sociedad Religiosa de los Amigos en América Latina, es necesario remontarse a finales del siglo XIX y principios del XX. Fue durante este periodo cuando empezaron a establecerse los cimientos del evangelicalismo latinoamericano.

Los colportores, agentes de las sociedades bíblicas, recorrían los caminos rurales a pie, en mula y a caballo portando Biblias y folletos, distribuyendo literatura protestante en territorios profundamente marcados por el catolicismo romano. Junto a este esfuerzo, también se involucraron algunas iglesias protestantes históricas, incluidos los Amigos. También surgieron misiones de Fe, basadas en el Evangelio de Mateo 28:19–20, la llamada Gran Comisión: “Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones…”

Surgidos de esta llegada organizada e impulsados en parte por el movimiento de Santidad estadounidense, los rasgos distintivos de la tradición cuáquera en Centroamérica incluyen el activismo social, especialmente en la educación y el servicio compasivo a las comunidades marginadas; un énfasis pacifista moderado; el evangelismo; y la convicción teológica de la igualdad de todos los seres humanos.

Desde el principio, las misiones de los Amigos en Centroamérica se enfrentaron a retos importantes: ¡los dos primeros misioneros a principios de 1902 fallecieron poco después de su llegada! Sin embargo, lo que podría haber acabado con la misión inspiró, en cambio, a otros misioneros, especialmente mujeres, a unirse a la labor. Como resultado, las misiones de los Amigos en América Latina estuvieron a menudo dirigidas por mujeres. En el Triángulo Norte, la misión fue liderada por Ruth Esther Smith, más conocida como la señorita Ruth.

En noviembre del año pasado, como parte de las nuevas iniciativas globales de Friends Journal, tuve la oportunidad de visitar varias ciudades de Centroamérica donde los cuáqueros empezaron a establecerse a principios del siglo XX. Durante ese tiempo, pude reflexionar sobre el significado de la religión y cómo podemos entenderla mejor, no solo por lo que creemos, sino por lo que produce en los individuos y en la sociedad que los rodea.

Más que un viaje histórico, esta experiencia me conectó profundamente conmigo mismo y con la historia de mi familia. Soy cuáquero de tercera generación en Guatemala, y mi abuela materna, Florencia Román de Carranza, fue una de las fundadoras de la segunda Iglesia de los Amigos en Morales, Izabal, en la región noreste del país.

Desde muy joven crecí escuchando sus historias: relatos de mis tíos que viajaron a Kenia para servir y conectar con otros cuáqueros, recuerdos de los primeros misioneros que llegaron a Centroamérica y reflexiones sobre la importancia del testimonio de paz y el servicio social. Aunque solo era un niño en aquel entonces, en la Iglesia de los Amigos aprendí algo que marcaría mi vida: que las mujeres también pueden ser pastoras y tener voz y voto, tanto en las juntas mensuales o anuales como en la sociedad en general.

Han pasado muchos años desde aquellas visitas a casa de mi abuela y desde su fallecimiento en 2020, pero este viaje me recordó por qué trabajo ahora como editor corresponsal de Friends Journal para América Latina. También reafirmó cómo mis objetivos se alinean con los de la revista: invitar a más autores latinoamericanos a compartir la experiencia cuáquera desde sus propios contextos y perspectivas teológicas, con el fin de fomentar una conexión espiritual más profunda con nuestros lectores.

Renzo Mejía Carranza

Renzo Mejía Carranza es editor corresponsal para América Latina. [email protected]

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Maximum of 400 words or 2000 characters.

¡Queremos saber de usted, no de una IA! Por favor, reflexione y utilice sus propias palabras. Los comentarios publicados en Friendsjournal.org podrán ser utilizados en el Foro de la revista impresa y podrán ser editados por motivos de extensión y claridad.