Poesía y pasión de la Guerra del Cordero: de las Epístolas de George Fox
Reseñado por Ron Hogan
noviembre 1, 2026
Extractos seleccionados y editados por Ben Richmond. Barclay Press, 2026. 262 páginas. 28 $/tapa blanda.
Cuando empezó a leer las epístolas de George Fox, Ben Richmond quedó profundamente afectado por su poder espiritual; pero, como descubrimos en su introducción a Poetry and Passion of the Lamb’s War, “también le pareció que el inglés del siglo XVII de Fox a veces era oscuro, y su estilo, denso y repetitivo”. Entonces empezó a experimentar con el formato del texto, dividiendo las frases largas en versos, y descubrió que le daba “alegría escuchar los movimientos melodiosos de la Palabra en las cartas de Fox”.
Poetry and Passion aborda, de este modo juguetón, una amplia franja de la correspondencia pública de Fox. Richmond organiza su selección en categorías generales, como “La Luz que ilumina a todos” o “La victoria del Cordero que fue inmolado”. Escribe una breve introducción a cada extracto, presentando los temas de la epístola y explicando cualquier vocabulario arcaico; después, de forma muy útil, identifica los versículos bíblicos que influyeron en la composición de la epístola. Por último, tenemos los propios extractos; aunque Richmond mantiene en ocasiones la estructura original en prosa, la mayoría se transforma en una especie de verso libre. Leemos, por ejemplo, que “todo hombre y mujer / debe llegar a la verdad en lo más íntimo, / y al espíritu de Dios / dentro de sí”.
En ocasiones, Richmond utiliza sus comentarios introductorios para señalar que los mensajes de Fox podrían hablar a nuestra situación. Cuando Fox escribe, en una epístola de 1655, sobre “la autoridad de Dios, / que no es usurpada, / que da el dominio sobre toda autoridad usurpada”, Richmond propone que los privilegios arraigados en la raza, la clase o el género representan formas modernas de “autoridad usurpada”, una corrupción humana del orden divino en el que “vivís en la Unidad, / vivís en la paz, // vivís todos en la sujeción / los unos a los otros / en el temor del Señor”. (El temor, en este caso, no es cuestión de terror, sino un reconocimiento respetuoso de que Dios y el poder de Dios existen en una escala muchísimo mayor de lo que podemos comprender, una constatación que, como es debido, nos hace humildes).
¿Aportan los retoques y comentarios de Richmond mayor claridad a las epístolas de Fox? Sin duda. He leído ensayos de Fox y de otros primeros Amigos que se han conservado en internet, y sacar los mensajes de todas esas cláusulas largas y serpenteantes, apiladas unas sobre otras, puede exigir una concentración intensa por parte de quien lee. El formato poético no anula las complejidades de los argumentos espirituales de Fox, pero sí ofrece a quien lee un mapa de ruta muy fácil de seguir, que nos permite ver hasta qué punto Las Escrituras estaban incrustadas en los procesos de pensamiento de Fox y cómo le proporcionaban un lenguaje para dar sentido a las revelaciones que había recibido del Espíritu (Santo).
La mayor parte de Poetry and Passion trata los mensajes espirituales de Fox, pero Richmond también se centra en un conjunto de epístolas en las que Fox expone algunas ideas sobre la forma de la Sociedad Religiosa dedicada a esa espiritualidad:
Así que Los Amigos no han de reunirse
como una compañía de gente
por asuntos del pueblo o de la parroquia,
ni en sus juntas de hombres
ni en las de mujeres,
sino para esperar en el Señor;. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
para que, sea lo que sea que hagan,
lo hagan para alabanza y gloria de Dios.
Aunque, como sugiere este extracto, a menudo se segregaba a hombres y mujeres en juntas separadas para el culto, Fox deja claro que consideraba el ministerio de las mujeres igual de vital y lleno del Espíritu:
porque las mujeres son herederas de la vida
igual que los hombres,
y herederas de la gracia,
y de la luz de Cristo Jesús,
igual que los hombres,
y, por tanto, administradoras de la multiforme gracia de Dios.
Richmond asume esta afirmación directa de igualdad como un principio que sigue siendo cierto para Los Amigos de hoy, al celebrar la existencia de una comunidad de fe donde “los asuntos tratados con la intención de escuchar la Voz viva de Dios dentro de cada uno de nosotros y llevarnos a la Unidad aún tienen poder para responder a lo de Dios en hombres y mujeres y atraerlos a la comunión eterna”.
Richmond hace varias observaciones de este tipo, dispersas a lo largo de sus comentarios preliminares, junto con algunas sugerencias para la reflexión espiritual. Sin embargo, a veces me encontré deseando que esas observaciones se unieran en una tesis clara. Desde luego, como exmiembro del equipo de educación para la paz del American Friends Service Committee y veterano del personal de Friends United Meeting, está en posición de ofrecer una visión convincente del cuaquerismo moderno y de lo bien que ha (o quizá no ha) mantenido la visión de Fox. Con todo, si acaso, Richmond parece dar un paso atrás deliberadamente, para mantener el foco firmemente en Fox y en sus escritos.
No se le puede reprochar esa decisión, claro. Los cuáqueros contemporáneos a menudo tienen una familiaridad limitada con las palabras de Fox. Sabemos lo de “el único, Cristo Jesús, que puede hablar a tu condición”, y la mayoría oímos, en algún momento, la exhortación de “sed modelos, sed ejemplos”. Y luego… no mucho más. Así que deberíamos acoger con agrado cualquier cosa que nos ayude a entender mejor cómo Fox dio forma a la fe y la práctica cuáqueras. Aun así, quizá me gustaría un poco más de ayuda, no para decirle a quien lee exactamente qué pensar sobre George Fox —no querría eso—, sino para entrelazar aún más estrechamente sus muchas ideas para nuestra contemplación.
Ron Hogan es el especialista en desarrollo de audiencias de Friends Publishing Corporation y webmaster de Quaker.org, donde escribe un mensaje semanal que conecta la fe y la práctica de Los Amigos con Las Escrituras, llamado Look to the Light. También es autor de Our endless and proper work.


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