
«He venido para que mi alegría esté en vosotros, y para que vuestra alegría sea completa».
Final del día, la mayoría de las tareas hechas,
algunas no. Las tareas
se acumulan más rápido que las horas para hacerlas.
Estoy aprendiendo que el valor de un día
no está en la cantidad de tareas hechas,
sino en las risas, las sonrisas, la palmada en la espalda
que a veces traen las tareas hechas.
He aprendido
que una tarea hecha, un día terminado
sin una sonrisa apacible al final
no es un día ni una tarea digna de Él.


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